A sobre cerrado / El éxito de una fórmula / Foto con varias lecturas

La política cordobesa empieza a mover sus piezas de cara a 2027, con Llaryora como protagonista de distintos acercamientos y gestos políticos.

A sobre cerrado / El éxito de una fórmula / Foto con varias lecturas

A sobre cerrado

El femicidio de Agostina Vega se acerca cada vez más a un juicio oral y público, porque la investigación penal preparatoria concluyó en tiempo récord para el volumen de la causa: 155 días. Con esta celeridad, el fiscal Raúl Garzón procura disipar dudas sobre su actuación que fue puesta bajo el ojo crítico de la prensa nacional.

Algunos que lo visitaron en su despacho para consultarlo por el avance del expediente o por el impacto de las críticas recibieron la respuesta:

—Mire, dígame qué son esos sobres —señala poniendo sobre la mesa dos ejemplares de papel madera, uno más voluminoso que otro, con una carátula del Jurado de Enjuiciamiento.

—Vea que están cerrados, no me interesa saber ni lo que contienen esas denuncias porque yo respondo con mi trabajo —agrega orgulloso.

Garzón se refiere a las denuncias que presentaron ante la oficina del Jury de la Legislatura el bloque de la Izquierda Unida y el de Juntos por Córdoba, cuando el caso resonaba en los medios nacionales y le reprochaban a la justicia falta de celeridad en los allanamientos. Probablemente ninguna de las denuncias prospere y tal vez no necesite abrir los sobres, pero para eso deberá esperar un tiempo.

El éxito de una fórmula

Cuentan quienes frecuentan el entorno del gobernador Llaryora que está entusiasmado con la campaña electoral que, para él, ya comenzó con una agenda interminable de visitas al interior provincial y, especialmente, con el triunfo en Marcos Juárez.

«Seguro va a tomar muchas cosas de esa elección —dice un veterano funcionario— ya que funcionó desperonizar al máximo la marca y tejer acuerdos amplios por abajo, sin fotos ni actos».

Son varios los que aseguran que habrá más fotos como la de la misa por De la Sota en la parroquia de San Cayetano o reuniones con dirigentes de todos los colores como la que mantuvo con Luis Juez en Buenos Aires. El primero en hacer conocer del encuentro fue el senador y provocó reacciones de todo tipo.

Por un lado, el arco opositor se inquietó porque se enteraron por los medios y vuelven a alimentar la desconfianza con el líder del Frente Cívico y su imprevisible conducta política. Pero dentro del gobierno también generó ruido, sobre todo porque se desconocen los motivos y el contenido de la charla. Una conjetura gira alrededor del nombramiento de jueces federales vacantes en la provincia, ya que Juez integra el Consejo de la Magistratura. «Imposible saber qué se dijeron —sostuvo una alta fuente del Centro Cívico— pero si le hizo una promesa, seguro será una traición más adelante», dijo quien conoce de cerca al ex intendente, hoy libertario.

Foto con varias lecturas

Desde el Panal avisaron que alguien iría a la celebración y, cinco minutos antes de salir la comitiva, un llamado le confirmó a Natalia de la Sota que el gobernador participaría de la misa en homenaje a su padre.

La foto de Martín Llaryora en primera fila en la parroquia de Barrio Altamira no fue una imagen más y disparó lecturas en muchas direcciones. Una versión se inclina por leer un gesto del mandatario hacia quien desafió al cordobesismo en la pasada elección de medio término. Un viejo conocedor de los modales internos del partido descifró que «Natalia esperó siempre una señal que tarde o temprano llegaría: cuando lo que está en juego es el poder real no puede haber divisiones y Martín le ofreció el gesto en una ocasión oportuna», sostuvo.

Quienes se alborotaron un poco fueron los schiarettistas, que advierten un acercamiento que no sienta bien en el entorno del ex gobernador. «El Gringo siente que Natalia no valoró lo suficiente las actitudes que tuvo con la familia cuando falleció el padre y que la campaña ‘Ellas’ del 2021 la posicionó gracias a la decisión de que encabece la lista de diputados», dicen allegados.

Lo que advierten, se interpreta, es un juego más abierto del sanfrancisqueño que, en definitiva, le puede restar peso al schiarettismo a la hora de definir estrategia y candidaturas en el 2027.

 

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