Doctrinas cristianas occidentales en la definición de valores

El occidente cristiano se debate entre dos doctrinas teológicas y morales –calvinista y católica- que a su turno proponen el éxito económico como indicador de virtud y las soluciones individuales o la justicia social, la solidaridad y la inclusión.

doctrina

León XIII en su encíclica Rerum Novarum (1891) abordó la «cuestión social». Específicamente, las graves desigualdades e injusticias provocadas por la Revolución Industrial, estableciendo los cimientos de la Doctrina Social de la Iglesia.

Max Weber en su libro “la ética protestante y el espíritu del capitalismo” (1904) llega a la convicción de que el modo de vida racional y metódico del protestantismo ascético favoreció en gran medida el espíritu capitalista, el cual consiste básicamente en una conducta económica racional que implica un conjunto de valores: el espíritu del trabajo duro y del progreso.

El capitalismo tradicional así definido tiene 4 pilares, la propiedad privada de los medios de producción, el libre mercado y la competencia, además de la búsqueda del máximo beneficio (interés propio) y la acumulación de capital e inversión.

Eso produjo cambios culturales primero en los países con mayorías protestantes y luego en las élites de países con mayorías católicas, en donde los valores sociales católicos se sostienen por las desigualdades y las crisis a las que se vieron expuestas allí las mayorías populares.

Hoy, la híper concentración de la riqueza y las consecuencias en los mercados laborales de la Inteligencia Artificial (IA), no solo pone en crisis la concepción católica, sino también con las mayorías protestantes que se empobrecen vertiginosamente.

Allí estriba la crisis del capitalismo occidental, aunque justo es decirlo, no se limita a occidente, ya que “el socialismo con características chinas” de la potencia emergente promovió también el éxito económico como virtud, aunque limitando la híper concentración que le quitaría poder al Partido Comunista Chino (PCCh).

Durante el auge capitalista, el relato dominante WASP (Blanco, anglo sajón y protestante por sus siglas en inglés) en EE.UU. impuso su lógica a pesar que la inmigracióny sus descendientes comenzaban a debilitarla.

No resultan extrañas entonces, las restricciones a la inmigración que promueven las élites capitalistas dominantes en los países más desarrollados económicamente.

Tampoco es extraño que Francisco I y ahora León XIV, emitieran sendas encíclicas que rescatan la tradicional Doctrina social de la Iglesia, enfatizando  aFrancisco en los aspectos ambientales y el cuidado de los más vulnerables,su encíclica Laudato Si (2015), y León XIV en la inteligencia artificial y especialmente sus consecuencias a escala humana en su encíclica Magnifica Humanitas (2026).

La puja entre ambas doctrinas, se orienta a resolverse más por los límites y contradicciones de una y otra con la cultura occidental de los pueblos, en donde los cambios demográficos influyen sustancialmente.

La doctrina protestante (calvinista) que es la base del capitalismo financiero imperante, se enfrenta al consumo excesivo que se contradice con el ascetismo histórico, la pérdida de puestos de trabajo que impide el “trabajo duro” y la concentración de ingresos y riqueza que impide la “libre competencia”, pero es promovida por la propiedad privada de los medios de producción y en especial de los medios de comunicación que logran que algunos sectores más vulnerables sigan pensando individualmente.

Por su parte la doctrina católica, se enfrenta al negacionismo del cambio climático de las élites de derecha, el individualismo de algunos de sus fieles que a lo sumo ejercen la caridad, pero sin comprometerse con la solidaridad ni la inclusión o cuidado de los más vulnerables. Mientras encuentra ámbitos favorables en el empobrecimiento de las mayorías y los desastres naturales –climáticos, pandémicos, etc.- que solo pueden ser afrontados colectivamente.

Ambas doctrinas se desarrollan en contextos que evolucionan más allá de ellas. La híper concentración, el cambio climático, la reducción de las tasas de natalidad, la prolongación de la vida y el envejecimiento de la población resultante, el reemplazo del trabajo humano manual por robots y del trabajo administrativo y profesional por la IA, determinarán cual y que aspectos doctrinarios serán dominantes en las sociedades másy menos desarrolladas.

De allí que las formas de organización que se den a sí mismas serán indicadores de la evolución más probable. En contextos de caos, la orientación a la sobrevivencia tiende a buscar organizaciones tribales pre religiosas.

Mientras que en contextos de híper competitividad, una de las alternativas es una orientación al control social por redes virtuales que procura sostener la doctrina calvinista y la otra a una orientación al cuidado que favorecería la Doctrina Social de la Iglesia católica.

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