El colapso del Pacto de No Agresión (el clásico acuerdo tácito de “yo respeto la Nación, vos me respetás la provincia”) obligó a Martín Llaryora a reconfigurar de raíz su mapa de navegación. El gobernador tal vez incurrió en el error de sobreestimar la autonomía de Diego Santilli para tomar decisiones, o no fue capaz de ver las evidencias respecto del cumplimiento de acuerdos de los hermanos Milei.
Ante el modo campaña que activó el sanfrancisqueño, todo pasó a verse tras el cristal de una reelección que aparece amenazada, pero que todavía ofrece múltiples perspectivas de abordaje en función de la evolución de una economía que puede colapsar o mantenerse a flote, ante la incombustibilidad de un presidente que aún mantiene capacidad resiliente a pesar del estrago económico que afrontan millones de familias.
La gira por medios nacionales del mandatario provincial apuntó a comenzar a desandar el camino de diferenciación ante la gestión libertaria y dejar de lado el rol de equilibrista-gestionador que intentó hasta ahora. Por eso sentó a sus diputados para dar quórum en la fallida sesión por el DNU 70 y visitó varios estudios de tv y streaming donde antepuso el modelo cordobés de “superávit fiscal, pero con obras, salud y educación”. Es clara la separación discursiva que empieza a marcar, pero también lo es la vía política que baja al insinuar que Schiaretti es una opción presidenciable en representación de ese modelo.
La elevada consideración del ex gobernador puede rasparle algunos puntos a Milei en primera vuelta, en una provincia donde LLA aún conserva parte de su capital electoral. Lo que antes dolía en el peronismo pasaría a ser un incordio entre quienes lo enfrentarán en octubre del 2027. Todo en clave de hipótesis, pero con alto grado de certeza y factibilidad que desde Balcarce 50 se leerá como una declaración de confrontación directa.
¿Por qué Llaryora fue a decir esto a los medios de Buenos Aires? Aquí la debilidad expuesta del cordobesismo deja en evidencia la llegada que Luis Juez obtuvo en 2023 con la sobreexposición que consiguió en los canales de noticias de alcance nacional que tienen alta penetración en regiones de Córdoba donde el aparato de radio y televisión de la Capital no llega o no incide y donde el senador obtuvo una diferencia que lo acercó a tres puntos de obtener una victoria. La ventaja en la ciudad de Córdoba le dio la victoria a Hacemos Unidos, pero en el próximo turno electoral eso tal vez no ocurra. Veremos a Llaryora más a menudo respondiendo preguntas en TN, América 24, Gelatina o La Nación + y sumando más visitas a los pueblos y ciudades del interior.
En busca de opositores
Otro de los ejes discursivos que se pueden extraer de los dichos del gobernador y de sus funcionarios es la búsqueda de confrontación directa con los opositores locales como De Loredo, Juez o Bornoroni, para que se vean obligados a defender un modelo que resulta complejo de explicar en sus recortes en discapacidad, subsidios nacionales desiguales con el AMBA, Pami y otros ajustes. Una forma de deslocalizar el debate para trasladar al terreno de los gestos de la presidencia de Milei para con los cordobeses. Una especie de búsqueda de las raíces del modelo que siempre basó su lógica de construcción de legitimidad en el concepto “defendemos a Córdoba ante los atropellos de la Nación”. Le funcionó a De la Sota y Schiaretti ante el kirchnerismo ¿le resultará eficaz a Llaryora ante Milei?. Es claro que todavía está por verse, pero es una apuesta que empieza a notarse con más nitidez.
Otra búsqueda del oficialismo es la captura de votantes por vía del “partido del centro ancho”. La captación de dirigentes de otras fuerzas ya se probó como poco redituable en términos electorales, pero muy consistente en cuanto a daño hacia el interior de esas formaciones donde, por ejemplo, el PRO quedó casi desmantelado por la absorción del cordobesismo.
La otra punta que el Panal sabe que no puede quedar suelta es la que encarna Natalia de la Sota, que ya dio indicios claros de que quiere jugar o ser parte en proporción a la magnitud de su caudal de votos. Quiere una confrontación directa con el modelo libertario (algo que ya empieza a vislumbrar, aunque no es la intensidad que viene demandando) y exige que el diálogo que debería comenzar pronto para arribar a acuerdos sea en sintonía con una propuesta nacional para desplazar a Milei (algo que está lejos de concretarse). En un escenario de disputas ajustadas, la hija del fundador de la hegemonía del PJ local puede ser una llave clave.
Más allá de la especulación que se hace semana tras semana, todo depende de factores muy cambiantes que pueden modificar la ecuación. Si el presidente llega a las elecciones con la economía estabilizada puede llegar a amenazar el capital electoral de Llaryora, aunque su rival sea una figura con escaso conocimiento público aún como el diputado Gabriel Bornoroni. Si los índices de malestar social siguen inclinando los diferenciales en contra de Milei y a favor del gobernador, en el Centro Cívico solo piensan en acelerar con la estrategia y dejar de ser un apéndice responsable entre los gobernadores castigados por la Casa Rosada.
