Mingo con los banqueros
«Que vayan a visitar a Cavallo no es ninguna novedad,porque muchos políticos y funcionarios lo hacen; lo llamativo fue que publicara la foto» dijo un ministro provincial a propósito del posteo en redes del presidente de Bancor, Raúl Paolasso, junto al ex-ministro de economía y su par del directorio, Hernán Lacunza.
«Un encuentro distendido para intercambiar miradas sobre la actualidad, la economía y los desafíos que tenemos por delante» dijo en una parte del mensaje.
De Lacunza muchos entienden que su precandidatura presidencial le obliga a levantar el perfil y mostrarse públicamente, pero en el caso del banquero resultó llamativa porque nadie que tenga más de 35 años ignora que el corralito y el caos del 2001 viene asociada con la imagen de Cavallo.
“Es común que el Mingo ofrezca charlas entre empresarios de la Mediterránea o de algunas cámaras. Valoran que tiene una mirada muy pragmática del cruce entre economía y política, pero no abundan las fotos de esos encuentros porque arrastra la responsabilidad del colapso del sistema bancario” cuenta un ejecutivo metalúrgico que también se sorprendió por la foto de Paolasso y el economista.
Radicales en modo revancha
Luego del triunfo de generación X en la interna radical por la conducción del partido, el presidente saliente, Marcos Ferrer, se despachó con un tuit provocador:
«Pintamos la Casa Radical y quedó hermosa, como nos sobró pintura, ahora les pintamos la cara», a propósito del triunfo en Capital donde se impuso Miguel Nicolás.
El intercambio con referentes de la oposición partidaria dejó expuesto el nivel de distanciamiento entre los boina blanca. El mestrista Lucas Gastaldi le respondió: «Eso no se hace. Todos ganan, todos pierden y vuelven a ganar».
Lucas Cavallo, ex concejal mestrista, también le puso «La próxima mandale dos tachos a Lemos» por el intendente de Río Ceballos.
Más allá del picanteo de las redes sociales, varios le marcaron al intendente de Río Tercero que el pase de facturas no es la forma más apropiada de hacer política.
«Aunque ganes por goleada no podés gritarle el triunfo en la cara al correligionario, porque se supone que después tenés que trabajar junto a él» dijo un militante de la seccional 11.
«Esto demuestra que lo único que querían era quedarse con la lapicera para hacer alianzas. Nunca les interesó unir al partido» dijo otro que trabaja en el concejo y que siempre se mantuvo al margen de ambos grupos y que sentenció: «Ahora le queda servido el campo al peronismo para que salga a recoger los heridos.»
De profesión armador
Días atrás, en esta misma columna contábamos de la sorpresa que se llevó un político cordobés cuando conoció la magnitud de los recursos que el banquero Jorge Brito puso a disposición de Emilio Monzó para sondear un armado que lo lleve a la presidencia de la Nación.
El expresidente de la Cámara de Diputados en tiempos de Macri ahora es consultor y estas semanas dejó la enorme oficina que le alquiló el dueño del Banco Macro en Puerto Madero y salió a recorrer las provincias para tantear el panorama. En la expedición lo acompaña el ex titular de Anses, Diego Bossio. Nicolás Massot es el otro socio,pero tiene agenda completa como diputado.
Su pasado como intendente de Carlos Tejedor le permite a Monzó auscultar el tono político del interior profundo de la provincia de Buenos Aires, pero Córdoba, Santa Fe y Mendoza no modulan igual frente al gobierno libertario.
El lunes se reunieron de manera informal con Martín Llaryora en una cena que habría transcurrido como charla de política más que como acercamiento de ofertas y propuestas de armado electoral.
Difícil reconstruir el diálogo que mantuvieron, pero un concepto que trajeron los bonaerenses es que la avenida del medio esta vez es más ancha por los desencantados que provienen de los extremos y que este segmento esta vez está más predispuesto a escuchar ofertas novedosas y sensatas.
«Todos los outsiders se lanzan por ahí: Gebel, Hadad y ahora Brito. Lo que quiere instalar Monzó es que Brito es diferente porque conduce el banco privado más poderoso, nunca se desenganchó de su pago chico de Salta y posee la experiencia política de River. Acá escucharon, pero creen que es un experimento ideado en CABA, demasiado porteño» contó un funcionario llaryorista al tanto del encuentro.
Otros, que se comprometieron a trabajar en Córdoba para este proyecto, aseguraron que seguirán charlando con referentes nuevos como Juan Manuel Cavagliatto, quientomó un café con Monzó y escuchó varios halagos por su gestión al frente de Instituto. Un cordobesista, algo escéptico con este desembarco, resumió su desconfianza de este modo: «Vienen con el manual de Durán Barba, que nunca entendió cómo es la política en las provincias».
