Roces en el PJ y recálculo opositor

Mientras el peronismo expone sus internas en las pantallas y Llaryora acelera la gestión en el interior, el reordenamiento del gabinete de Milei abre un nuevo tablero con la Nación y la UCR busca frenar el avance libertario sobre sus intendentes.

Roces en el PJ y recálculo opositor

«¿Qué pasa en el peronismo cordobés que la interna está todos los días en los medios?», se preguntaba un dirigente que está invernando discretamente en un cargo de empleado público. Supo conocer otras épocas donde la interna – que siempre existe en todos los partidos – se resolvía hacia adentro. Lo dice por las declaraciones de Gustavo Pedrocca que acusa de amenazas a Ricardo Moreno y que, aunque caído en desgracia, aún conserva poder dirigencial. También por Diego Casado, que desde su streaming deja tela para cortar cada lunes por la tarde a pesar de que ya no llega a la intensidad de los días en que habló de «los rufianes de La Rufina» en referencia a operadores del PJ que viven en esa urbanización cerrada.

«Los problemas deben resolverse dentro de las estructuras partidarias y si desbordan a las pantallas es porque se le animan a los líderes y, si eso pasa, estás perdiendo», dice el hombre que conoce de cerca los modos de conducción.

El femicidio de Agostina Vega dejó a la luz conflictos de interés que saltaron por el aire ante la tensión de aquellos días difíciles para el cordobesismo. Desde el Panal nadie quiere hablar de fricciones y apelan a bajar el precio de los protagonistas. Incluso sacan a relucir sondeos que aseguran que el gobierno provincial mantiene los mismos niveles de aceptación previos a la crisis.

Pero hay una consulta que nadie se atreve a contestar y es un signo de fricción en el cordobesismo: Juan Schiaretti fue directo al pedir la renuncia de Manuel Adorni y asistió al Congreso a la sesión clave. Pero otros miembros de la bancada no asistieron e impidieron el quórum necesario. ¿Fue un movimiento coordinado o expresa dos puntos de vista antagónicos? Nada parece indicar una pelea pero quedó flotando cierta incomodidad por el tono explícito del ex gobernador en las redes y la jugada silenciosa de García Aresca y Basualdo.

Mientras, el Centro Cívico se prepara para una intensa carrera en los meses venideros antes de las elecciones provinciales. Seguirán apalancados en el latiguillo conocido: el modelo de gestión cordobés, seguros de sostener el poder apelando a fórmulas que ya funcionaron. Llaryora apostará a visitar más de 100 pueblos del interior y acelerará las pocas obras que pudo ejecutar por las restricciones presupuestarias. Quiere cortar cintas en el nudo de Vélez Sarsfield y en Río Cuarto, donde se ejecuta la Circunvalación de aquélla ciudad.

¿Qué esperan de Nación?

El gobierno de Milei tuvo que entregar la cabeza del Jefe de gabinete y ahora Diego Santilli pasará a manejar una cuota de poder mucho más significativa. En el gabinete provincial seguramente creerán que las conversaciones con «El Colo» pueden prosperar a otro ritmo. Córdoba fue discriminada por los libertarios en todos los repartos de recursos, excepto en algunos envíos para la Caja de Jubilaciones, y el reemplazo de Adorni podría activar partidas. Otros menos optimistas dirán que esas cajas solo se abren por órdenes de Toto Caputo y el Presidente. Con el Ministro del Interior saliente se conversó en secreto y en largos encuentros para sellar pactos políticos con vistas a la carrera por la gobernación. Son las mismas reuniones que alarmaron a Luis Juez sobre las intenciones de la Rosada para Córdoba.

Solo el correr de los días permitirá saber cuál es el verdadero margen de maniobra del nuevo JGM, pero se sabe que es Karina Milei quien gobierna esa terminal clave del poder. Es difícil saber cuán herida quedó luego de los costosos meses de sostener a Manuel Adorni y su espantosa estrategia para justificar compras de casas y departamentos, gastos en viajes y hasta una play.

Radicales opositores en modo recalculando

En la última sesión en la Legislatura, el oficialismo intentó colar el tema Adorni y en un encendido debate Walter Nostrala defendió el modelo nacional y, tangencialmente, al ex jefe de gabinete. Hoy, con las noticias, el juecista se debe estar preguntando si tuvo sentido ese debate.

Así parece moverse la oposición cordobesa, que no tiene un horizonte estratégico y espera que sus líderes definan un marco que supere el día a día para evitar otros sofocones. Lo mismo le pasó el tribuno de cuentas Beltrán Corvalán que hizo varias denuncias penales y luego tuvo que echar a Marcos Carasso por una imputación de la Justicia Federal.

Rodrigo de Loredo busca ordenar su propio partido con una prórroga de los mandatos de conducción sin desangrarse en una interna. Por lo visto, Ramón Mestre no está muy preocupado porque está disfrutando del mundial en Estados Unidos en tanto que los Negri empiezan a moverse: Mario comenzó tímidamente a salir del silencio auto impuesto y Juan dice que será candidato a intendente.

Por su lado el ex diputado continúa recorriendo el interior para consolidar el principal (¿y único?) capital político de la UCR: los intendentes. Cada uno de ellos cumple con disciplina partidaria pero reconocen que sus urgencias pasan hoy por otro lado: sanear las finanzas exhaustas de municipios por tantos recortes nacionales. El ex presidente de Arsat sabe que no puede ofrecerle soluciones pero intenta contenerlos ante las estrategias de seducción libertaria. No deberá esforzarse mucho: los intendentes solo han recibido promesas de créditos que sirven para patear problemas para adelante: muchos quieren repetir y la ecuación no les cierra.

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