Los resultados de las primarias desarrolladas ayer en nuestra provincia constituyen un primer boceto acerca del tablero político local que se irá configurando con miras a las elecciones generales del 27 de octubre. En ese sentido, Córdoba no fue ajena al escenario de polarización que se observó en el ámbito nacional, entre los candidatos presidenciales Mauricio Macri y Alberto Fernández. Es que si se suman los votos logrados por ambas coaliciones en este distrito, concentraron -en el tramo correspondiente a la sucesión presidencial- el 78,57% de los sufragios: el 48,18% fue para Juntos por el Cambio y el 30,39% para el Frente de Todos. Tercera, bastante lejos, se encontraba Consenso Federal de Roberto Lavagna, con el 7,92%. La gran diferencia respecto de lo evidenciado a nivel país, donde la victoria del Frente de Todos fue aplastante, es que nuestra jurisdicción confirmó, una vez más, que es uno de los últimos refugios que le queda a la ex Cambiemos, de cara a la “madre de todas las batallas”.
Un elemento clave para explicar los motivos del amplio triunfo logrado en las Paso por la boleta que encabezó el postulante a diputado nacional, Mario Negri (41,14%), tiene que ver con la reconciliación que se impulsó en los últimos meses desde la Casa Rosada a los efectos de contener al tendal de “heridos” que dejaron los comicios provinciales del 12 de mayo dentro de dicha alianza. La reincorporación a ese armado del socio más díscolo, el intendente capitalino y también titular del radicalismo cordobés, Ramón Mestre, fortaleció las chances del actual jefe de Estado, en un notorio contraste con la performance de estos mismos competidores, hace apenas tres meses. En esa parada, la ruptura entre Negri y Mestre –fogoneada por el poder central- le facilitó la reelección al gobernador Juan Schiaretti. En la actualidad, las prioridades de Macri son otras.
Por el lado de la nómina presidida por Eduardo Fernández, si bien el segundo puesto no dejó de representar una derrota en manos de Juntos por el Cambio, el porcentaje de sufragios alcanzado fue analizado con sumo optimismo en el búnker del Frente de Todos, ya que ese 23,23% perforó con creces el techo histórico del kirchnerismo en Córdoba. Al parecer, la decisión de despegar la imagen de Alberto F. de la de Cristina Fernández de Kirchner (quien no participó de la campaña local); sumadas a las reiteradas visitas del ex jefe de Gabinete de la Nación a esta capital y a diversas localidades del interior provincial, dieron sus frutos en las urnas. La expectativa es crecer unos puntos más para octubre.
En HPC, dos peronismos en pugna
Finalmente, en el caso del oficialismo provincial, los números de HPC no fueron demasiado auspiciosos como consecuencia de que pusieron en evidencia la fuerte división interna que existe en el seno del PJ, entre quienes respetaron el mandato de Schiaretti de apoyar la boleta corta de Carlos Gutiérrez, y los que se encolumnaron detrás de los Fernández, impulsados por la “rebeldía” de Carlos Caserio. Éste será uno de los temas de análisis que deberán encarar las autoridades del Centro Cívico, a partir de que la escasa cosecha de anoche permite sospechar que un buen porcentaje del delasotismo no habría respetado el llamado a la prescindencia nacional y, por el contrario, se habría volcado masivamente a favor del postulante a presidente del Frente de Todos.
Con los números finales en su poder, las espadas del schiarettismo tendrán que aceitar los mecanismos para limar las diferencias que afloraron en esta oportunidad, si es que pretenden recuperar terreno. El panorama no parece ser del todo alentador, debido a que se proyecta para octubre una potenciación entre los dos extremos de la “grieta”, que le complicaría a Hacemos por Córdoba las chances de conseguir un mayor caudal de votos. Por tal motivo, no son pocos los dirigentes justicialistas que por estas horas alimentan la versión que sostiene que el Gobernador no descartaría bajar su lista, como ya lo hizo en 2011 el fallecido ex mandatario José Manuel de la Sota. Si ese movimiento llegara a concretarse, los actuales inquilinos de la Rosada lo interpretarían como una afrenta, ya que en la práctica operaría como una devolución de gentilezas hacia el “gesto” que tuvo el Instituto Patria en vísperas de los comicios provinciales de mayo, cuando sobre la hora, descartó la candidatura a la Gobernación de Pablo Carro.
Por los antecedentes de los últimos tres años y medio, la lógica indicaría que Schiaretti se mantendrá en la ancha avenida del medio, y ratificará el corte de boleta, sin un alineamiento presidencial específico. Sin embargo, la contundente victoria de Fernández en las Paso; y la determinación exhibida por dirigentes de la talla política de Caserio, Domingo Carbonetti, Natalia de la Sota, y más de 70 intendentes (como Martín Gill), tendiente a seguir trabajando para el Frente de Todos, podría forzar un cambio repentino. De lo contrario, es de esperar que se acelere el estado de ebullición en que ya está inmerso el peronismo cordobés.
