La incertidumbre cambiaria impone una pausa en la campaña

La incertidumbre cambiaria impone una pausa en la campaña

En medio de la crisis y a la espera de que las recientes medidas cambiarias logren contener el dólar, el presidente Mauricio Macri eligió adoptar en el arranque de esta semana el bajo perfil y mostrar a su gobierno preocupado por estabilizar la economía. La primera señal llegó tras la reunión de Gabinete del lunes pasado, en la cual planteó a su equipo bajar el nivel de confrontación con la oposición, fundamentalmente contra su principal contrincante, el candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández. A ese pedido se sumó una apertura al diálogo, tanto con Fernández como con el ex ministro de economía Roberto Lavagna, con quienes mantuvo nuevas conversaciones en las últimas horas.

Como telón de fondo se encuentra la decisión del Presidente de postergar el envío del proyecto de ley de refinanciación de la deuda contraída con el Fondo Monetario Internacional (FMI) al Congreso hasta encontrar consenso (ver aparte), una negociación que promete ser complicada ya que en la oposición predomina la idea de evitar un debate sobre la deuda que contrajo el Gobierno y que no podrá pagar. No son pocos los que creen conveniente que el Ejecutivo saque el reperfilamiento de la deuda de mediano y largo plazo con un Decreto de Necesidad y Urgencia. Y que ese decreto luego se trate en el Congreso, después del 27 de octubre.

Con fuerte hermetismo y sin anuncios oficiales, trascendió que el sábado pasado Macri habló con Fernández para ponerlo al tanto de las medidas que iba a tomar. Esa línea de comunicación estuvo activa en las últimas 72 horas, no solo entre las máximas figuras políticas sino también entre los equipos técnicos del Gobierno y el Frente de Todos. En el oficialismo consideraron positiva la actitud que adoptó Fernández desde que llegó a España. “Nunca hay que darse por ganador, hay que quedarse tranquilo”, dijo el candidato opositor en la Universidad Camilo José Cela, de Madrid. Y eludió definiciones sobre las restricciones cambiarias. Las palabras de Fernández coincidieron con la apertura de los mercados: “El silencio de Alberto está bien, es algo bueno ahora”, consideraron en Balcarce 50.

Ver también: Fernández se refirió al desplome de la bolsa porteña

Los contactos continuaron entre funcionarios, equipos técnicos e incluso colaboradores externos del Gobierno. Según fuentes de la Casa Rosada, el ministro del Interior Rogelio Frigerio, su viceministro, Sebastián García de Luca y el presidente de Diputados, Emilio Monzó, mantienen un diálogo frecuente con Eduardo “Wado” de Pedro, Máximo Kirchner y Sergio Massa. Mientras que el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, conversa con los equipos económicos del Frente de Todos (Martín Redrado, Guillermo Nielsen, Emmanuel Álvarez Agis). Incluso el exministro de Finanzas Luis “Toto” Caputo intercedió ante Fernández.

Macri incluyó en sus acercamientos a Lavagna, candidato presidencial de Consenso Federal; mientras que Frigerio conversó con Juan Manuel Urtubey y el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, hizo lo propio con Marco Lavagna. “Conversaron (con el presidente) analizando la situación actual”, señalaron desde esa fuerza a la prensa porteña. Sin embargo, el entendimiento que se logró en el arranque de la semana no deja de ser endeble, teniendo en cuenta que el próximo sábado comienza la campaña electoral oficial rumbo a los comicios generales del 27 de octubre.

Negociaciones contrarreloj por el proyecto de “reperfilamiento”

El proyecto de ley para reprogramar la deuda nacional bajo legislación local sigue sin llegar al Congreso, a la espera de una negociación del Gobierno con la oposición que permita garantizar su sanción. Por esta razón, el Gobierno resolvió que no haya un plazo definido para enviar la iniciativa al Congreso.

Las gestiones están complicadas porque los legisladores de las distintas vertientes, fundamentalmente los peronistas, no están interesados en involucrarse en la discusión sobre compromisos adquiridos por el macrismo. Esa resistencia quedó de manifiesta ayer cuando varios senadores del PJ, conducidos por el cordobés Carlos Caserio, tuvieron charlas informales en el Parlamento en las que predominó la idea de evitar un debate. “Nadie quiere participar de este problema. Ya no hay margen y por eso no nos llaman”, opinó uno de los senadores.

Ante este panorama, en la Casa Rosada no descartan llamar a los gobernadores, testear sus necesidades e iniciar una negociación con algún tipo de aval provincial. Como señuelo aparecería la posibilidad de que las propias administraciones del interior puedan reprogramar sus deudas en dólares, un rojo financiero que pesa en varias jurisdicciones.

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