El Concejo Deliberante de Córdoba está a poco de aprobar una nueva normativa para combatir los ruidos molestos provocados por vehículos y reforzar las herramientas de control sobre conductas que afectan la convivencia urbana.
La iniciativa, que surgió de la compatibilización de siete proyectos presentados por distintos bloques políticos, ya obtuvo despacho favorable en las comisiones de Servicios Públicos, Movilidad y Tránsito y de Legislación General, Asuntos Constitucionales, Peticiones y Poderes.
El presidente de esta última comisión, Nicolás Piloni (Hacemos Unidos por Córdoba), confirmó a Hoy Día Córdoba que el proyecto tomará estado parlamentario este jueves y quedará en condiciones de ser tratado en la sesión del próximo jueves. Además, anticipó que esperan una aprobación unánime: «Fue de esa manera como se trabajó y se aprobó en las comisiones», sostuvo.
La propuesta modifica el Código de Tránsito, el Código de Convivencia Ciudadana y la ordenanza de Ruidos Molestos, con el objetivo de fortalecer los controles sobre escapes libres, picadas ilegales, concentraciones masivas de vehículos y otras maniobras peligrosas que generan contaminación acústica y ponen en riesgo la seguridad vial.
Entre los cambios más importantes, incorpora la figura de las denominadas «hordas de vehículos», definida como el desplazamiento coordinado de dos o más rodados que ocupen la calzada, obstaculicen el tránsito o alteren el orden urbano. También prohíbe la circulación con escapes no homologados o modificados para aumentar el ruido. En esos casos, los vehículos podrán ser secuestrados y solo serán restituidos cuando el propietario instale un escape reglamentario y entregue el sistema antirreglamentario para su destrucción.
Además, la normativa habilita el secuestro inmediato de vehículos que participen de picadas, generen ruidos excesivos o realicen maniobras temerarias. Los escapes decomisados serán destruidos en actos públicos con fines de concientización.
Multas de hasta 200 UEM
El régimen prevé sanciones que van desde las 20 hasta las 200 Unidades Económicas Municipales (UEM), dependiendo de la gravedad de la infracción. Cada UEM equivale al valor de ocho litros de nafta súper de YPF.
Para quienes circulen con escapes modificados, las multas irán de 6 a 18 UEM, además de cursos obligatorios de seguridad vial, trabajos comunitarios e inhabilitación para conducir por hasta 60 días.
En tanto, los organizadores o participantes de las llamadas «hordas de vehículos» podrán recibir multas de entre 20 y 200 UEM, junto con el secuestro del vehículo, el pago del acarreo y la estadía, la obligación de instalar un escape homologado y la inhabilitación para conducir.
Otra de las novedades es que los inspectores podrán constatar una infracción sin necesidad de utilizar un decibelímetro cuando detecten de manera visual o mecánica una alteración en el sistema de escape. Si el conductor cuestiona la sanción, podrá solicitar una medición técnica y, si se confirma la irregularidad, deberá afrontar el costo del procedimiento.
«La política puede dejar de lado las diferencias»
La concejala de la UCR Fabiana Gutiérrez, autora de uno de los proyectos que dieron origen al texto final, destacó en diálogo con este medio el trabajo conjunto entre los distintos bloques. «Ha sido una ordenanza que hemos trabajado bastante y que se fue compatibilizando a partir de los distintos debates en comisión. Cuando hay un problema real que afecta a los vecinos, la política puede dejar de lado las diferencias y construir consensos», expresó.
La edil explicó que la propuesta fue elaborada luego de escuchar a vecinos, centros vecinales y especialistas. «Esperamos que esta ordenanza sea una respuesta concreta a un reclamo que lleva muchos años y que podamos aprobar una herramienta más para empezar a dar solución a este problema», afirmó.
Sobre el régimen sancionatorio, sostuvo que «las penalidades son proporcionales a la gravedad de las conductas y están en línea con el Código de Convivencia». En ese sentido, aclaró que «el objetivo no es recaudar, sino prevenir y ordenar la convivencia. Buscamos desalentar prácticas que alteran el descanso de los vecinos, generan contaminación sonora y muchas veces están asociadas a otras conductas de riesgo, especialmente entre los jóvenes».
Sin embargo, remarcó que el éxito de la medida dependerá de su implementación. «Ninguna ordenanza funciona por sí sola. Para que sea efectiva hace falta un cuerpo de inspectores que controle, fiscalice y haga cumplir las sanciones. Hoy la herramienta legal existe; el desafío será aplicarla con decisión y de manera sostenida«, subrayó.
Un reclamo vecinal que impulsó el consenso
Por su parte, el presidente de la Comisión de Legislación General, Nicolás Piloni (Hacemos Unidos por Córdoba), señaló que el proyecto nació como respuesta a una demanda reiterada de los vecinos de distintos barrios de la ciudad. «Esta ordenanza es el resultado de la compatibilización de siete proyectos presentados por los distintos bloques del Concejo. El punto de partida fue un reclamo muy claro de los vecinos por los ruidos molestos», explicó.
Piloni recordó que, en el marco de la reforma del Código de Convivencia, se realizó una consulta a centros vecinales de toda la ciudad y que la problemática apareció entre las principales preocupaciones. «Si bien estamos trabajando en una reforma integral del Código, entendimos que había que adelantarse y dar una respuesta rápida», indicó.
El concejal destacó que durante el tratamiento participaron representantes de centros vecinales, funcionarios del área de Movilidad y Tránsito y autoridades de la Justicia Administrativa de Faltas para consensuar el alcance de las sanciones, sobre las que consideró que «deben ser ejemplificadoras» y remarcó que la destrucción de los escapes ilegales busca enviar un mensaje claro de prevención y cumplimiento de la norma.
Finalmente, valoró el acuerdo alcanzado entre oficialismo y oposición. «Ha sido un gran trabajo en comisión y rescato que todos los bloques hayamos podido ponernos de acuerdo para sacar adelante esta ordenanza. Cuando los vecinos plantean un problema concreto, la política tiene que dar respuestas», concluyó.
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