El lunes informábamos del nuevo recorte de dos billones y medio de pesos en fondos nacionales para áreas muy sensibles y para las provincias. La respuesta desde el gobierno de Córdoba no tardó en llegar.
Hoy Día Córdoba: La primera sensación es que para el gobierno nacional son números, pero en el fondo afectan a personas…
Liliana Montero: Eso es lo que hay que poner sobre la agenda: que estas readecuaciones tienen impacto en la gente. En Salud concretamente son 63.000 millones de pesos, y yo digo, no es un ajuste neutro. Son terapias que se interrumpen, prestaciones que desaparecen, redes de cuidado que se rompen. Es un deterioro acumulativo que se viene dando. Por eso, si bien parece una expresión fuerte y no es la primera vez que la uso, entiendo que es un genocidio de la salud pública, un genocidio sanitario, porque es una figura que tiende a poner en primer lugar el impacto que el Estado conoce que está produciendo sobre determinada población y, aun conociendo ese impacto, avanza igual. Entonces, eso deja de ser una decisión económica y pasa a ser un daño masivo sobre esa población.
HDC: En esa línea, el arzobispo de Córdoba calificó la situación como “sadismo del Estado”…
LM: Esos 63.000 millones de pesos eran fondos para una decena de programas que se incluyen en esta resolución administrativa. Claramente tienen que ver con 20.000 millones de pesos en los destinos a las provincias, 20.000 millones de pesos en el programa de acceso a medicamentos, insumos y tecnología médica, 9.000 millones en salud sexual y procreación responsable. Algunos de estos programas ya venían teniendo recortes importantes. Otro programa es la prevención y control de enfermedades transmisibles e inmunoprevenibles, que entendemos que allí tienen que ver con algunos tipos de vacunas. El problema es que cuando la Nación dice “nosotros no financiamos más”, ¿quién financia? Ahí miran para otro lado. El “quién financia” racae en el Estado provincial o los gobiernos locales.
HDC: ¿Pero hasta dónde pueden afrontar las provincias la caída de la coparticipación y de la recaudación?
LM: Todo va a tener un límite, porque el gobernador de la provincia los otros días, cuando anunció los 2.000 millones para el fondo de la emergencia en discapacidad, les decía claramente a las instituciones con las que nosotros venimos trabajando hace mucho tiempo: “Nosotros también vamos a tener límite”, porque los fondos coparticipables vienen en una caída de 9 meses, la recaudación viene cayendo porque no hay actividad económica. Y no hay actividad económica porque el modelo produce el enfriamiento de la economía porque no hay plata. Si las provincias no recaudan, tampoco van a tener los recursos para afrontar lo que la Nación deja de afrontar. La verdad que se hace muy, pero muy cuesta arriba la situación de las provincias y, por ende, la situación de las familias y de las personas.
HDC: ¿Esa desatención del gobierno nacional es porque no miden las consecuencias, porque no tienen territorio?
LM: Ellos toman la decisión con los números fríos, y el impacto ellos no lo perciben prácticamente porque no están en una percepción, porque no están con la gente, pero además porque la gente no les interesa. Acá sí ganan los sectores poderosos económicamente, los ricos cada vez son más ricos y los pobres cada vez son más pobres. Yo siempre digo “dato mata relato”. Y en cuatro años, entre 2022 y este año, hay 400.000 personas más sin cobertura de salud. Eso tiene dos causas: la pérdida del empleo formal, comprobado en las estadísticas y la segunda, en la clase media que ha tenido que dejar de pagar su obra social, su prepaga, y que obviamente se vuelca al sistema de salud. Esas 400.000 personas más que atender, conlleva un aumento presupuestario importante en el sistema de salud. O lo del Paicor, donde se han sumado 23.000 niños que el año pasado no teníamos. Entonces, claramente, yo digo: no les importa la gente, excepto los que son parte de ese círculo de poder que define el modelo.
HDC: ¿Hasta cuándo aguanta la gente? ¿Cuál es el límite que ustedes observan en territorio?
LM: Yo creo que las personas empiezan a mirar y a darse cuenta de esto. Es cierto, la gente votó el ajuste y que había que poner en orden las cuentas y el déficit fiscal. La gente también entendió que el ajuste lo iba a pagar la casta. Pero ahora, la gente empieza a preguntarse: “¿Yo soy casta?, ¿Los jubilados son casta?, ¿Los discapacitados son casta? ¿El que no tiene para comprar medicamentos es casta?”. Ahí creo que empieza a aparecer claramente la conciencia de que el ajuste lo estamos pagando los sectores medios, los sectores vulnerables, un afiliado de PAMI que tardan un año y medio o dos en darle una silla de ruedas. Yo siempre traigo esta figura: las personas estamos en condiciones de soportar el malestar actual a cambio de que avizoremos un futuro mejor. Cuando la persona empieza a avizorar que eso no va a suceder, se produce este malestar sobrante. Yo creo que empieza a aparecer ese malestar y las personas piensan “No estoy avizorando que mañana va a estar mejor. Al contrario, estoy cada vez peor”. Ahí es cuando las personas empiezan a notar que el intendente o el jefe comunal le dice, “Hoy te puedo dar, pero mañana ya no vamos a poder”. Entonces, quienes estamos en cercanía con la gente, también tenemos la obligación de hablarles con la verdad.
HDC: Y en ese marco, ¿te sumas a la marcha federal universitaria?
LM: Sí, obviamente vamos a participar, voy a participar como en muchas de las marchas, pero primero porque soy hija de la universidad pública y básicamente porque entiendo que es otra de las cuestiones que el gobierno no está entendiendo. No solamente la importancia de la educación, sino también la importancia del funcionamiento de la República, que es que cuando hay una ley, hay que cumplirla. Hay cuestiones que no se discuten. La educación pública es un valor de la Argentina como pocos países en el mundo la tienen, del mismo modo que lo es la salud. Hay cuestiones que en Argentina no están en discusión. La Salud y la Educación como responsabilidad del Estado son cuestiones que están fuera de la discusión, votes a quien votes.
