Con la mira puesta en la delicada coyuntura que atraviesa el entramado fabril, el gobernador Martín Llaryora aprovechó la apertura del 18° Coloquio Industrial de la Unión Industrial de Córdoba (UIC) para diferenciarse de la receta puramente macroeconómica y lanzar una fuerte advertencia a la Casa Rosada: sin herramientas de protección y estímulo para el sector PyME, el modelo productivo corre serio riesgo de supervivencia.
Ante un auditorio repleto de empresarios, dirigentes y funcionarios, el mandatario provincial metió el dedo en la llaga al reclamar la implementación urgente de un esquema de beneficios fiscales y económicos similar al RIGI, pero adaptado al músculo nacional. «Necesitamos rápidamente un RIGI, pero ya no el RIGI para las grandes empresas, sino para la pyme argentina, y no tenemos ningún problema de acompañarlo», disparó Llaryora, marcando distancia de los grandes capitales extractivos para poner el foco en el motor cotidiano del empleo interno.
En esa misma línea, sacó chapa por las herramientas fiscales que ya operan en el territorio cordobés: «En Córdoba ya tenemos una Ley de Promoción Industrial con cero Ingresos Brutos para la industria. ¿Cómo no vamos a apoyar que este beneficio que tiene Córdoba lo pueda tener toda pyme de Argentina?», se preguntó, recordando que esa ventaja comparativa sirvió para radicar numerosas inversiones en suelo local.
Semáforo rojo para el sector automotriz
Lejos de quedarse en los grandes lineamientos teóricos, Llaryora le puso números y plazos a la crisis sectorial al exigirle al Gobierno nacional la prórroga inmediata de la Ley de Autopartes, un régimen clave cuyo vencimiento se cierne como una amenaza directa sobre la industria automotriz.
«Ya es difícil sostener la industria automotriz hoy. No podemos permitir que la Ley de Autopartes se caiga en la Argentina. Necesitamos de manera urgente que antes de fin de año salga la prórroga», enfatizó con tono de urgencia, advirtiendo que la falta de previsibilidad destruye las cadenas de valor que sostienen a miles de familias, señaló el gobernador en su discurso.
Para el titular del Ejecutivo provincial, el esfuerzo que realizan los industriales locales —quienes «reman y reman» muchas veces en medio de contextos adversos y recortes— merece otro trato por parte del poder central. En un dardo sutil hacia las habituales tensiones entre las provincias y la administración nacional, agradeció el compromiso de los empresarios: «A veces han recibido agresiones de un lado y del otro. Por eso, nosotros no los queremos recibir en Córdoba con un insulto, sino con agradecimiento».
Entre la agenda local y el nuevo proyecto industrial
El evento de la UIC sirvió además como vidriera para consolidar la articulación público-privada que la Provincia viene pregonando. Durante el encuentro, que giró en torno al lema «Hacer futuro: en un mundo que cambia, la industria transforma», se puso sobre la mesa el nuevo proyecto de Régimen de Incentivo a las Inversiones, la Innovación y el Empleo.
Esta iniciativa legislativa —cocinada codo a codo entre el equipo económico provincial y los industriales nucleados en la UIC que preside José Manuali— prevé esquemas simplificados y generales, exenciones impositivas por hasta una década, estímulos para la adopción de tecnologías de Industria 4.0 y un fuerte anclaje en la capacitación laboral, con beneficios adicionales para zonas estratégicas como el Noroeste y el Sur-Sur provincial.
Llaryora cerró su exposición con una definición política que resume su visión frente a la ortodoxia económica: «Necesitamos que Argentina entienda que la macroeconomía es importante, pero que sin desarrollo y sin planificación logística, competitividad y sin trabajar en un acuerdo en conjunto, es imposible que salgamos adelante como país».
