Los bloques de la oposición en el Concejo Deliberante de Córdoba decidieron endurecer sus reclamos y adelantaron la presentación de medidas administrativas para exigir una auditoría externa profunda al Ente Municipal de Fiscalización y Control. La iniciativa surge tras el pedido de interpelación al director ejecutivo del organismo, Ezequiel Hormaeche Actis, y a raíz de las presuntas fallas de control estatal expuestas por la situación del bar Wachitas. La oposición busca determinar las responsabilidades políticas y administrativas correspondientes.
En declaraciones al programa Crónica Matinal de Canal 10, el concejal de la Unión Cívica Radical (UCR), Juan Balastegui, detalló las próximas acciones del arco opositor. “Hormaeche Actis tendría que haber venido a dar explicaciones. Ante la negativa del oficialismo de permitir su comparecencia, estamos impulsando una auditoría externa profunda para revisar de arriba a abajo el funcionamiento del organismo y determinar las responsabilidades políticas y administrativas correspondientes”, sentenció Balastegui en la pantalla televisiva.
Para la oposición, el funcionamiento del Ente, creado para agilizar y transparentar habilitaciones comerciales digitales, ha mostrado fisuras operativas.
“El control de los locales nocturnos quedó completamente bajo la lupa”, argumentó el edil radical. Señaló la existencia de “zonas grises” donde comercios con reiteradas actas de infracción y denuncias de vecinos operan sin clausuras efectivas. «No se puede suplantar la responsabilidad del Estado con anuncios de reestructuración interna cuando hay alertas previas que fueron sistemáticamente ignoradas», fustigó Balastegui.
Descontrol, «zonas liberadas» y complicidad
El concejal radical amplió sus preocupaciones sobre la gestión de la noche en Córdoba. Balastegui sugirió sospechas de complicidad entre sectores del ejecutivo municipal y la noche: «Creemos que en la noche hay un cierto descontrol: habilitaciones que se dan para un rubro y en la práctica se ejerce otro, no se tienen en cuenta medidas mínimas de seguridad y las inspecciones no ocurren frecuentemente. Creemos que hay un montón de cosas que nos hacen sospechar de alguna complicidad entre algunos sectores del ejecutivo municipal, tal es el área de habilitación de negocios o este ente».
Consultado sobre las declaraciones del intendente que admiten una supuesta «cogestión» con intereses de la noche, el concejal señaló: “Nosotros creemos que este problema no viene de esta gestión, sino de gestiones anteriores, pero que se agravó en la gestión de Martín Llaryora«. Y agregó: «El municipio debe desprenderse de esos funcionarios infieles».
Respecto al bar Wachitas, Balastegui cuestionó las reiteradas clausuras sin clausura definitiva: “En el caso del bar hubo dos o tres clausuras que hubieran significado la clausura definitiva según la normativa, pero seguía funcionando. ¿Por qué estas habilitaciones exprés después de la clausura?”.
Medidas propuestas
La ofensiva de la oposición incluye pedir que la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) audite el Ente de control. “Queremos que la UNC audite si las habilitaciones y clausuras fueron bien realizadas. Un doble control (UNC y Concejo) sería muy bueno para lograr transparencia”, afirmó Balastegui.
Además, el concejal radical reclamó por el cumplimiento de un proyecto de su autoría para el seguimiento patrimonial de los inspectores. Recordó que «un inspector con un sinnúmero de propiedades inexplicables que hoy está detenido». «Según información de prensa, algunos inspectores presentaron la declaración pero el resto no. El municipio debe desprenderse de ellos urgentemente», insistió.
Finalmente, sobre posibles cambios en la normativa de sanciones, Balastegui sostuvo que «la habilitación debe recaer sobre personas físicas y responsables concretos que puedan pagar por ilícitos», ya que actualmente «la noche se corre de atrás: quioscos que terminan siendo boliches, o boliches que terminan siendo prostíbulos».
