La Corte Suprema dejó firme la condena a ocho años de prisión para el exgobernador de Entre Ríos Sergio Urribarri, quien también fue embajador en Israel durante el gobierno de Alberto Fernández. El máximo tribunal rechazó este jueves los recursos extraordinarios presentados por la defensa del exmandatario, por lo que la sentencia quedó firme y deberá cumplirse en una cárcel común.
El fallo del tribunal
Los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti declararon inadmisibles los planteos de Urribarri y de los otros condenados en la causa.
El exgobernador, que actualmente cumple arresto domiciliario, fue hallado culpable de los delitos de «negociación incompatible con la función pública y peculado» en cinco expedientes que tramitaron los tribunales provinciales. La condena incluye la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.
Junto a Urribarri también deberán ir a prisión su exministro de Cultura, Pedro Báez, y su cuñado Juan Pablo Aguilera, ambos condenados a seis años y medio de cárcel. Aguilera fue señalado como responsable de manejar un esquema de testaferros para quedarse con fondos de la publicidad oficial en la vía pública.
Los delitos en cuestión
La investigación, impulsada por la fiscal anticorrupción Cecilia Goyeneche, determinó que Urribarri «direccionó contrataciones de publicidad del Estado provincial para fines particulares» durante sus dos mandatos (2007-2015).
Entre las maniobras investigadas, se encuentran el otorgamiento de pauta publicitaria a una empresa que no tenía existencia real, la instalación de un parador en Mar del Plata en 2015 y el pago de spots durante la Cumbre del Mercosur realizada en Paraná en 2014 para promover su postulación presidencial.
El exgobernador había quedado detenido en noviembre de 2024 por orden de la Cámara de Casación provincial, pero fue liberado en enero de este año tras una decisión del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos. Estuvo preso 50 días. El ministerio público fiscal pedirá ahora que Urribarri sea trasladado a una cárcel común para cumplir su sentencia.
