El presidente Javier Milei participó este martes del V Encuentro Regional organizado por el Foro de Madrid en la ciudad de Santiago. Frente a un auditorio conformado por dirigentes de derecha de todo el continente y Europa, el jefe de Estado pronunció un discurso de media hora donde apuntó contra los referentes del socialismo, defendió su propio programa económico y realizó un análisis histórico sobre el país anfitrión.

Durante su intervención, Milei dedicó gran parte de su tiempo a criticar las políticas de izquierda a nivel global, a las que catalogó como una batalla entre «el bien y el mal». En ese contexto, dirigió fuertes acusaciones hacia el presidente del gobierno español, a quien calificó de estar «más sucio que una papa» y lo acusó de liderar una administración vinculada a la corrupción. Además, extendió sus reproches a la Unión Europea, afirmando que actualmente está gobernada por burócratas enfocados en «destruir» la civilización occidental.
Otro punto destacado de la presentación del presidente libertario fue su análisis sobre el derrocamiento de Salvador Allende en 1973. Aseguró que tras el quiebre institucional, el territorio vecino experimentó un periodo de más de 40 años de «estabilidad y crecimiento», convirtiéndose en la envidia económica de toda la región latinoamericana. Estas declaraciones se dieron de cara a la agenda oficial que incluye una reunión formal con el presidente chileno, José Antonio Kast, a quien celebró por haber desplazado al socialismo del poder.

Defensa del modelo actual y críticas internas
En el tramo final de su exposición, Javier Milei aprovechó el escenario internacional para defender enfáticamente las medidas impulsadas por su administración en Argentina. Sostuvo que el rumbo elegido es el correcto, aseguró que la inseguridad cae y advirtió que no cederá «un ápice» en ninguna de sus políticas frente a las presiones. En ese mismo marco, Javier Milei lanzó críticas a la gestión de Mauricio Macri, señalando que el gobierno de Cambiemos sucumbió ante la presión de la política por dejarse correr por «los presuntos aliados que sugerían poner el freno de mano».
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