El oficialismo consiguió recuperar margen político en el Congreso luego de desactivar la ofensiva opositora impulsada por el caso de Manuel Adorni, en una semana marcada por el desgaste interno y las dificultades del Gobierno para sostener el control de la agenda pública.
La estrategia parlamentaria de La Libertad Avanza permitió bloquear la sesión impulsada por la oposición para avanzar con pedidos de interpelación contra Adorni. La maniobra fue encabezada por el jefe del bloque libertario en Diputados, Gabriel Bornoroni, quien convocó a una sesión oficialista para el mismo día y una hora antes de la citación opositora.
La jugada parlamentaria
La convocatoria del oficialismo obligará a la Cámara de Diputados a debatir primero la agenda impulsada por el Gobierno nacional. Solo en caso de fracasar el quórum oficialista podría avanzar posteriormente la sesión opositora.
El movimiento fue interpretado dentro del Congreso como una señal de que La Libertad Avanza considera asegurado el respaldo parlamentario necesario para sesionar.
En ese esquema vuelven a aparecer como socios clave el PRO, sectores de la Unión Cívica Radical y bloques provinciales aliados.
Incluso legisladores vinculados a gobernadores dialoguistas evitaron confrontar con la Casa Rosada en medio del escándalo político alrededor de Adorni.
Entre ellos figuran dirigentes alineados con Martín Llaryora, Maximiliano Pullaro, Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo.
El desgaste por el caso Adorni
Pese al alivio legislativo, el oficialismo continúa condicionado por la situación judicial y política del jefe de Gabinete.
La demora en la presentación de la declaración jurada del funcionario sigue generando tensión dentro del Gobierno y malestar entre distintos sectores libertarios.
En paralelo, las nuevas revelaciones judiciales y la imputación de Francisco Adorni profundizaron el ruido interno y mantuvieron el tema en el centro de la agenda política.
Dentro de la Casa Rosada admiten que el conflicto afectó la capacidad del oficialismo para instalar temas propios y debilitó el esquema comunicacional que había caracterizado al Gobierno durante el inicio de la gestión de Javier Milei.
Preocupación por la agenda pública
En el entorno presidencial reconocen además que la administración perdió capacidad para ordenar la discusión pública y quedó atrapada en una dinámica defensiva.
La situación generó preocupación especialmente después de que el Gobierno no lograra capitalizar políticamente algunos indicadores económicos favorables, como la desaceleración de la inflación.
Por ese motivo, comenzaron las discusiones internas sobre posibles cambios en la estrategia comunicacional y en el funcionamiento del aparato digital libertario.
El objetivo oficial es recuperar iniciativa política, volver a centralizar el discurso público y evitar que el caso Adorni continúe condicionando la gestión.
Mientras tanto, el respaldo presidencial hacia el jefe de Gabinete permanece intacto y en La Libertad Avanza descartan cualquier desplazamiento del funcionario pese a las presiones opositoras y judiciales.
La agenda oficialista
La sesión impulsada por el oficialismo incluirá proyectos vinculados con la denominada “Ley Hojarasca”, que propone eliminar normas consideradas obsoletas por el Gobierno, además de modificaciones en el régimen de subsidios energéticos de zonas frías y acuerdos internacionales.
En la Casa Rosada consideran que el episodio puede marcar un punto de inflexión para retomar la iniciativa parlamentaria y mostrar capacidad de articulación política en un contexto interno cada vez más sensible.
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