A Jhon Boretto le tocó afrontar dos momentos históricos en la vida universitaria. Como decano de la Facultad de Ciencias Económicas tuvo que liderar la transformación hacia la modalidad virtual. Como rector, enfrenta uno de los ajustes presupuestarios más profundos de las últimas décadas. En este contexto explica por qué desde Somos, la agrupación que lidera, sostienen que es necesario darle continuidad a su mandato frente al rectorado: “El espacio que conformamos en Somos tiene la característica de ser un espacio muy plural, muy diverso, conformado por múltiples sectores y con una representación muy amplia de todas las facultades, colegios preuniversitarios y todos los claustros. Esa diversidad y pluralidad de algún modo nos da la potencia para poder continuar llevando adelante un proceso en un contexto difícil como el que nos ha tocado transitar, pero para profundizar los cambios iniciados tenemos por delante muchos desafíos”, comenzó describiendo Boretto.

HCD: ¿Y cuál es hoy el mayor desafío?
JB: Por un lado, por supuesto, afrontar con firmeza esta situación de ajuste sin precedentes que el gobierno ha planteado a las universidades y al sistema científico. Hemos tenido que transitar buena parte de la gestión en este escenario y, además de las acciones en conjunto con la comunidad universitaria y las entidades gremiales, la conquista de la Ley de Financiamiento Universitario fue lograda justamente por haber trabajado en un marco de unidad de todo el sistema. Eso permitió que el Congreso nos diera un respaldo muy importante, incluso luego del veto presidencial, confirmando por dos tercios esa ley que es la herramienta que reclamamos para que el gobierno de una vez por todas la cumpla. Estamos dando esa pelea en la justicia y también visibilizándolo en las calles a través de movilizaciones que reunieron una gran concentración de apoyos.
HCD: ¿Cuáles son las prioridades en esta coyuntura?
JB: En nuestra gestión hemos tratado de priorizar que, aun en un contexto de restricciones, la universidad pudiera seguir adelante y afrontara desafíos vinculados al escenario postpandemia. Asumimos después de esa etapa que dejó aspectos positivos, como la incorporación intensiva de la tecnología en la gestión, lo que permitió modernizar trámites como la gestión digital de expedientes y la expedición de títulos digitales, que ahora se concretan en 15 días. El otro aspecto implicó analizar qué experiencias de la virtualidad pueden consolidarse, como los formatos híbridos adaptados a las particularidades de cada carrera, entendiendo que algunas, como odontología, requieren necesariamente enseñanza práctica presencial.
HDC: ¿Cómo describiría los próximos pasos?
JB: Para adelante tenemos que seguir luchando en unidad para lograr que el gobierno cumpla con la ley de financiamiento y atender a los desafíos de un cambio vertiginoso en el entorno. Esto tiene que ver con el avance del conocimiento, el desarrollo acelerado de la tecnología y la inteligencia artificial, que atraviesan la enseñanza y la forma de generar conocimiento. Tenemos una agenda para profundizar la transformación educativa: consolidar la actualización de planes de estudios, generar nuevas ofertas curriculares como carreras más cortas o a distancia. También buscamos consolidar las políticas de inclusión, habiendo implementado las residencias estudiantiles con capacidad para 450 plazas. Otro desafío es sostener y potenciar la inversión en ciencia y tecnología, área prioritaria donde hemos hecho un gran esfuerzo con recursos propios ante los severos recortes nacionales para no perder el capital de desarrollo de la universidad.

HDC: La semana pasada se volvieron a escuchar críticas sobre los estudiantes crónicos y la relación entre ingresantes y egresados. ¿Cómo está el avance de la política de entregar créditos por el trayecto cursado?
JB: Eso es justamente parte de los ejemplos de transformación educativa, donde a veces se intenta desviar la atención interpretando mal los datos. Nosotros creemos que hay que mejorar la tasa de graduación sin bajar los estándares de calidad. Estamos desarrollando estrategias para reconocer, a través de un esquema de microcredenciales, esos proyectos formativos de estudiantes que no han concluido su carrera pero que son valiosos. Hemos implementado la emisión del título de bachiller universitario para quienes completaron el 50% de la carrera y estamos promoviendo un programa de 12 tecnicaturas a distancia orientadas a los nuevos campos laborales. Estas tecnicaturas posibilitan después completar el cursado para obtener el título de grado, mejorando los resultados de los procesos de enseñanza.
HDC: La última es absolutamente personal, tal vez es el momento más duro para ser rector de una universidad pública por el ataque y recorte presupuestario. ¿Qué lo lleva a querer seguir en este cargo?
JB: El compromiso que siempre he demostrado con la universidad, habiendo gestionado momentos complejos como la pandemia cuando era decano de la Facultad de Ciencias Económicas. Ahora, con estos desafíos, me siento comprometido a poner toda mi experiencia para gestionar una universidad con muchas dificultades. No es algo que pueda hacer solo; siempre he priorizado el trabajo en equipo y la construcción de consensos. Insisto en que hay un desfinanciamiento y un ataque a la credibilidad y al prestigio de las universidades. En este momento crítico no puedo dar un paso al costado; cuento con el respaldo del espacio plural Somos, que nos brinda las mejores condiciones para comprender a la comunidad y sacarla adelante.









