El diputado Juan Brügge, de Provincias Unidas, realizó un pedido de informes al Poder Ejecutivo por la disparidad presupuestaria que favorece a los hospitales universitarios porteños en detrimento de los de Córdoba, La Rioja y Mendoza. Una reciente publicación del Ministerio de Capital Humano da cuenta de esta diferencia: mientras que a la Universidad de Buenos Aires (UBA) se le destinaron 40.000 millones de pesos, a la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) solo se le destinaron 2.280 millones de pesos que aún no han sido transferidos y que, además, resultan insuficientes, ya que para el funcionamiento del Hospital de Clínicas y la Maternidad Nacional se necesitan $26.800 millones.
Es por esto que el dirigente de la Democracia Cristiana también solicita información sobre las demoras en la entrega de los fondos, situación que atraviesa igualmente la Universidad Nacional de La Rioja. Este pedido, dirigido al jefe de Gabinete de Ministros, Diego Santilli, se sumará a una larga lista de temas que deberá atender, ya que desde su asunción aún no se ha presentado ante la Cámara de Diputados para cumplir con su responsabilidad constitucional de informar mensualmente.
La urgencia de este pedido, que cuenta con el apoyo de los legisladores cordobeses a excepción de los que responden a La Libertad Avanza, reside en “el valor que tienen hoy los hospitales universitarios, que ofrecen una formación que no puede reemplazar ni el sistema provincial, ni el municipal, y mucho menos el sector privado”, explica Brügge, quien también es profesor universitario y abogado.
Hoy Día Córdoba: Según el recorrido que estás teniendo como diputado en estos últimos años, ¿cuáles creés que son las condiciones presupuestarias de los hospitales universitarios desde la sanción de la ley de financiamiento, y particularmente cómo afecta esto en Córdoba?
Juan Brügge: Lamentablemente, los hospitales universitarios no son una excepción dentro de los recortes que viene aplicando el gobierno nacional, con un objetivo de déficit cero que prioriza lo financiero por encima de las necesidades de la gente. En ese marco, podemos decir que el presupuesto destinado a los hospitales universitarios entre 2021 y 2023 asignaba a los cordobeses —tanto el Hospital Nacional de Clínicas como el de Maternidad Nacional— casi un 25% de la partida total. Hoy esa participación no llega ni al 3%.
Es decir que en el caso de los hospitales cordobeses hubo una merma impresionante en su participación dentro de las partidas presupuestarias, que además se achicaron en términos generales. No solo se redujo el monto global, sino que Córdoba pasó a tener un porcentaje todavía menor sobre ese total.
Con lo que respecta a la Ley de Financiamiento Universitario, si bien está enfocada en el funcionamiento de las universidades y en la cuestión salarial, también involucra a los hospitales universitarios, que en alguna época se incluyeron dentro de las partidas del Ministerio de Salud, algo que no es del todo correcto. Estos hospitales no solo brindan un servicio de salud a la población: son hospitales escuela, forman y capacitan a los futuros profesionales de la salud y les permiten hacer sus residencias al recibirse. Tienen, además, un prestigio de décadas en toda Latinoamérica.
H.D.C: En el 2025 presentaste un proyecto de resolución para pedir un informe sobre los financiamientos de los hospitales de las universidades de La Rioja, Córdoba y Mendoza. ¿Qué sucedió en ese momento y cuál es la situación actual que te lleva a volver a solicitar un informe?
J. B: En ese momento habíamos visto que se había producido una actualización de las partidas presupuestarias de casi un 300% a favor de la Universidad de Buenos Aires y sus hospitales, y que ese mismo nivel de aumento no se reflejó en los hospitales del interior: el de la Universidad Nacional de Córdoba, el de la Universidad de La Rioja y el de la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza.
Ante eso hicimos un pedido de informe a la Jefatura de Gabinete, cuya respuesta fue bastante vaga: dijeron que iban a analizar la reestructuración, que el tema estaba contemplado dentro del famoso «plan motosierra». Pero en ese momento todavía no se había aprobado la Ley de Financiamiento Universitario. Cuando se aprobó —tras insistir frente al veto, entre otras cosas— la situación cambió un poco, pero la brecha sigue siendo muy grande. Para este año, por ejemplo, la partida es de 40.000 millones de pesos para los hospitales de la UBA y de apenas 2.280 millones para los dos hospitales de la Universidad Nacional de Córdoba, cuando el rectorado ya había dicho en mayo que necesitaba 26.800 millones para poder funcionar.
H.D.C: ¿Cuál es la explicación política que encontras ante las diferencia de aumentos presupuestarios de los hospitales locales y los vinculados a la UBA?
J. B: Creo que hay algún tipo de acuerdo o diálogo político de por medio. No hay que olvidar que, más allá de los colores partidarios de cada gestión universitaria, en la Ciudad de Buenos Aires hay vínculos más cercanos al centro del poder. No tengo pruebas concretas, pero el entendimiento entre Milei y Jorge Macri, jefe de gobierno porteño, puede haber influido en esta distribución.
H.D.C: ¿Cuáles son las consecuencias educativas y sanitarias que están sufriendo los cordobeses por esta falta de presupuesto en los dos hospitales?
J. B: El primer riesgo es que dejen de funcionar. A partir de ahí hay un doble impacto: por un lado, sobre la población que se beneficia con estos hospitales; por otro, sobre lo académico, porque se les va a impedir a alumnos, docentes e interesados hacer sus prácticas bajo el control y seguimiento que corresponde a un hospital escuela como estos dos. Esas prácticas quedarían entonces a cargo de los hospitales provinciales, que ya están sobrecargados y cuyo personal, además, no está preparado para sostener ese tipo de capacitación o formación académica, porque esa tarea la cumplen los docentes, y no todos los docentes están en los hospitales públicos provinciales.
