A poco más de un año de las elecciones presidenciales de 2027, todavía no están definidos los principales candidatos ni existen encuestas que permitan anticipar con precisión el escenario electoral. Sin embargo, los mercados financieros ya comenzaron a incorporar sus propias expectativas sobre el futuro político argentino.
Un informe elaborado por GMA Capital analizó el comportamiento de los bonos soberanos y utilizó sus precios para estimar qué probabilidades estaría asignando el mercado a una eventual reelección de Javier Milei.
El estudio parte de la evolución reciente del riesgo país, que pasó de 403 a 505 puntos básicos desde el 7 de julio. Para la consultora, el aumento respondió a una combinación de factores externos e internos: el incremento de las tasas de largo plazo en Estados Unidos, una menor sorpresa favorable asociada a los superávits fiscal y comercial y un deterioro de la situación económica cotidiana de los hogares que comenzó a reflejarse en el clima político.
El mercado empieza a incorporar el escenario electoral
GMA Capital considera que la baja reciente de los bonos argentinos no puede explicarse solamente como una toma de ganancias. Según su análisis, los inversores comenzaron a incorporar de manera más directa el resultado de las elecciones de 2027 en sus decisiones de inversión.
Para medir ese fenómeno, la consultora analizó la denominada tasa forward entre los bonos AO27 y AO28, cuyos vencimientos permiten observar específicamente el período que atraviesa la elección presidencial.
Actualmente, esa tasa implícita se ubica en torno al 15,9% anual. Al compararla con el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense, representa una sobretasa de aproximadamente 1.064 puntos básicos, más del doble del riesgo país de contado.
Dos escenarios y una elección más pareja
A partir de esos datos, GMA construyó dos escenarios extremos. Para una eventual continuidad de Milei, tomó como referencia un riesgo país de 250 puntos básicos, similar al de Turquía. En el escenario contrario, contempló un riesgo país de 2.000 puntos ante un eventual triunfo opositor considerado extremo.
Con esos parámetros, el riesgo país actual, cercano a los 500 puntos, implicaría una probabilidad del 85,4% de que el actual esquema político llegue al menos hasta diciembre de 2027.
Pero cuando el análisis se concentra específicamente en el período posterior a las elecciones y utiliza el diferencial implícito entre los bonos con vencimiento en 2027 y 2028, el resultado cambia considerablemente.
Según ese cálculo, el mercado asignaría actualmente un 53,5% de probabilidades a una reelección de Milei, frente a un 46,5% para una eventual alternativa opositora.
La diferencia muestra, de acuerdo con la consultora, que la elección aparece mucho más equilibrada de lo que podría suponerse a partir de otras lecturas del escenario político.
El análisis también advierte que, debido a la fuerte distancia entre los riesgos asociados a ambos escenarios, pequeñas modificaciones en las expectativas sobre el oficialismo pueden provocar movimientos importantes en los precios de los bonos.
Qué tendría que cambiar para reducir la incertidumbre
Para que disminuya la prima de riesgo vinculada al proceso electoral, GMA Capital identifica tres condiciones: que la situación macroeconómica mantenga su estabilidad, que mejore la economía cotidiana de los hogares y que la oposición adopte posiciones menos confrontativas.
La consultora, sin embargo, considera que este último punto resulta difícil de prever en un contexto internacional marcado por una creciente polarización política.
De todos modos, el cálculo de GMA no equivale a una encuesta electoral ni constituye una predicción sobre el resultado de 2027. Se trata de una estimación construida a partir de los precios de los activos financieros y de los riesgos que los inversores están dispuestos a asumir.
Además, existen otras interpretaciones dentro del mercado. Moody’s sostuvo recientemente que las políticas económicas actuales podrían mantenerse independientemente de quién gane las elecciones de 2027, aunque una eventual victoria opositora podría implicar una moderación del ritmo del ajuste fiscal.
Así, mientras todavía no existen definiciones electorales claras, los bonos comenzaron a reflejar una creciente sensibilidad frente al escenario político. Para GMA Capital, los precios actuales sugieren que el mercado ya contempla una elección presidencial mucho más abierta y competitiva.
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