“Periodistas ignorantes e imbéciles te quieren vender que hacer populismo es empatía. Esa estupidez le costó muy caro al país. ¿Quizás los imbéciles en cuestión les pareció bien el plan platita de (Sergio) Massa?”, escribió este domingo el presidente Javier Milei en su cuenta de la red social X, un posteo que coronó su reaparición en el escenario público ya en campaña electoral, sin admitir reclamo alguno por los problemas de la economía argentina.
El discurso del jefe de Estado
Fue apenas uno de los más de 200 mensajes que en los últimos días le dedicó a periodistas o medios de comunicación en la red social de Elon Musk, muchos de ellos plagados de insultos por contradecir su relato sobre la marcha de la economía.
“Estos idiotas útiles son funcionales al populismo. Son parte del problema y jamás serán parte de la solución. Creí que podía ver cosas alocadas pero no una defensa del populismo semejante. Los imbéciles empáticos condenan al Gobierno por hacer lo correcto (…). Igual, mucho no se les puede pedir, al fin y al cabo son periodistas… Esto es, unos ignorantes con aires de superioridad y autopercepción de sabios”, añadió Milei en respuesta a un periodista de TN que le reclamaba empatía con las familias endeudadas.
“Parece que a esta mierda humana no le alcanzó haber mentido cerca de 40 veces respecto a que echaría a Toto (Caputo), sino que también inventó un día una pelea en el que uno terminó en la ambulancia. Aclaro que este rumor lo hizo correr cada vez que Toto tenía que participar en reuniones por demás importantes para el país. Más sorete no se consigue”, arremetió en otro posteo contra un periodista de Clarín, que había asegurado que el ministro de Economía afirmó en un conclave con banqueros que “nosotros evaluamos medidas para animar el consumo, pero Javier no quiere tocar nada”.
La apuesta por el relato
Si alguien esperaba algún tipo de moderación, autocrítica o reajuste en las orientaciones de gestión por parte del jefe de Estado para la campaña que se inicia, puede ir revisando sus planes.
Tras diez días de silencio, Milei volvió en modo recargado: no sólo negó que hubiera problemas con la economía ante distintos auditorios como el Consejo de las Américas o la Bolsa de Comercio de Rosario, sino que maltrató con virulencia a quienes relativizan su mirada optimista de la realidad.
El mandatario apuesta todo al “relato” para contrarrestar los datos esquivos que le devuelve la economía: el fin de semana ratificó que no hay crisis de deuda, ni caída salarial, ni baja de la actividad, ni cierre de empresas. Su discurso no admite matices.
“Cuando se mira el consumo, está en máximos históricos. Cuando se mira el Producto Interno Bruto (PIB), está en máximos históricos. Me niego a creer que los argentinos sean tan tontos para que se crean estas mentiras”, aseveró en declaraciones radiales, donde aseguró que “se cae a pedazos la estupidez mayúscula de ‘la gente no llega a fin de mes’” y confirmó que irá por la reelección ya que “es futuro contra pasado, progreso contra decadencia: nunca estuvo tan fácil”.
Horas antes, en su discurso por el 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, había argumentado que “no hay elementos para culpar a la política del Gobierno por lo que está pasando con la morosidad”, a la vez que advirtió que una intervención del Estado para rescatar a los deudores morosos “sería inmoral, una locura”.
“Nadie fue a esos mercados con una pistola en la cabeza”, les respondió a las familias endeudadas que reclaman alguna solución y consideró que “nos estamos comiendo otra vez las operetas kukas”, al insistir en que los números de irregularidad crediticia de personas, familias y empresas “no representan un problema”.
Campaña del miedo
“Si quieren volver a la solución populista, tienen un destino que se llama Cuba”, enfatizó Milei en Rosario, donde incluso consideró que “yo ya tengo mi compromiso (de la campaña 2023) cumplido con los argentinos y si puedo voy a seguir reformando”.
“Si los argentinos quieren seguir avanzando en el camino del crecimiento, la libertad y el bienestar me van a elegir a mí. Es futuro contra pasado, progreso contra decadencia. Nunca estuvo tan fácil en enfrentar dos modelos”, agregó en otra aparición pública el fin de semana.
La estrategia es clara: polarizar con los fantasmas del kirchnerismo. “No vivimos en Suiza, estábamos al borde de una hiperinflación e íbamos camino a convertirnos en Venezuela. Hay que ver dónde estamos haciendo una comparación. Me parece un espanto que tengamos 30% de pobres, pero arrancamos con 57%”, aseveró en el único fragmento parecido a una autocrítica.
La fe en el núcleo duro
Hace unas semanas, Juan Germano, director de Isonomía Consultores, había anticipado que la estrategia del gobierno de Milei para las elecciones 2027 es “apostar por su núcleo duro” de votantes.
“Este Gobierno tiene cierta particularidad. Cuando le va bien no crece tanto en opinión pública como uno esperaría. Cuando le va no tan bien, tampoco cae tanto en opinión pública como uno esperaría”, explicó Germano en una entrevista, donde consideró que esa estabilidad constituye uno de los rasgos distintivos de la administración libertaria.
“Es un Gobierno que no busca per se ampliarse, no busca ir por sectores o potenciales votantes por fuera de su núcleo duro”, describió Germano, quien ubicó a Milei en una nueva generación de liderazgos mucho más orientados a consolidar su base electoral que a construir consensos amplios.
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La estrategia se explicaría en base al descontento general de la población con la ciudadanía, donde “hoy es mucho más la gente que dice ‘yo nunca sería mileísta’, ‘yo nunca sería kirchnerista’, ‘yo nunca sería del PRO’ o ‘yo nunca sería radical’, que quienes se identifican positivamente con alguno de esos espacios”, sostuvo Germano.
En esa lógica de identificación negativa con las opciones políticas en curso, un piso de votantes de entre el 30% y 35% como mantiene Milei en todas las encuestas, es una base considerable para aspirar a retener el sillón de Rivadavia.
La advertencia de las encuestas
Sin embardo, cada semana se acumulan las encuestas de opinión pública que marcan un fuerte deterioro de las expectativas ciudadanas. En las últimas horas, una encuesta realizada por Opina Argentina reveló que el pesimismo sobre el futuro económico alcanzó en agosto su nivel más alto desde el final del gobierno Alberto Fernández.
Según el Informe de Expectativas Económicas, el 60% de los consultados considera que su situación personal empeorará en los próximos meses. Este dato representa un salto de 7 puntos porcentuales respecto al mes anterior y consolida una tendencia que se agravó de forma sostenida durante el año.
El estudio realizado sobre una muestra de 1507 casos encuestados en todo el país entre el 7 y el 11 de agosto, refleja que el malhumor social vinculado al rumbo de la economía dejó de ser una percepción coyuntural para convertirse “en un rasgo estructural de la opinión pública”.
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Algunos de los datos centrales del estudio. Casi la mitad (48%) de los encuestados afirmó que no llega a fin de mes, mientras que apenas el 18% declaró haber podido ahorrar durante el último mes. El 32% restante llegó a cubrir sus gastos básicos, pero sin margen para el ahorro.
La situación repercute directamente sobre el consumo, ya que el 62% de los consultados señaló que no es un buen momento para comprar electrodomésticos, y el 75% indicó que no realizó ningún gasto en salidas de esparcimiento durante el último mes.
Un último dato debería preocupar al oficialismo, ya que la atribución de responsabilidades políticas parece haberse dado vuelta: el 63% de los encuestados señala al Gobierno de Milei como el principal responsable de la crisis económica actual, contra un 35% que apunta al gobierno anterior de Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa. Esa proporción viene creciendo de forma ininterrumpida desde diciembre de 2023, cuando la relación era prácticamente la inversa.









