Tras casi 60 años de trayectoria ininterrumpida, el Gobierno nacional oficializó la disolución del Coro Nacional de Niños mediante el Decreto 687/2026, publicado el pasado 30 de julio en el Boletín Oficial. La medida, que lleva las firmas del presidente Javier Milei y del jefe de Gabinete, Diego Santilli, marca el cese definitivo de actividades de uno de los nueve elencos estables de la Secretaría de Cultura y deja a sus integrantes sin sede, sin subsidios y ensayando de manera informal en distintos espacios.
María Isabel Sanz, directora del coro, quien se desempeñó durante 34 años en la institución, expresó en diálogo con Hoy Día Córdoba el desconcierto de la comunidad artística ante una decisión que considera carente de fundamentos técnicos.
La crisis que desembocó en el cierre actual no fue repentina, sino el resultado de un proceso de desgranamiento que comenzó en julio de 2022 con el Decreto 426/2022, conocido como “Ley Batakis”, que restringió las designaciones en el Estado. Sanz explicó que, al estar los niños designados dentro de una planta de 40 vacantes, la imposibilidad de incorporar nuevos talentos provocó que el coro se redujera progresivamente a la mitad.
“Venimos desde ese momento pidiendo que se le dé curso a la excepción porque año tras año nos venimos achicando, porque los más grandes egresan y no se permite completar la planta con el ingreso de chicos nuevos”, detalló la directora.
Debido a esta situación, el organismo pasó de sus habituales 40 integrantes a solo 19 niños al momento de la disolución. A esto se sumó que, desde 2025, el coro no contaba con pianista acompañante, ya que el Estado no designó un reemplazo tras una licencia por maternidad.
“Desde octubre de 2022 no ingresó más nadie al coro. Es la primera vez que nos pasa eso desde que fue creado el coro en 1967”, señaló Sanz. Además, explicó que la estructura de los mayores responsables también se encontraba incompleta: “Los adultos deberían ser siete y éramos cuatro”.
La suspensión de los ensayos y el cierre
El quiebre definitivo ocurrió en abril de 2025, cuando la Secretaría de Cultura suspendió todos los ensayos y conciertos bajo la promesa de solucionar «problemas administrativos». Sin embargo, Sanz denunció una sistemática falta de comunicación por parte de las autoridades: “Nunca nos citaron para saber cómo sería el nuevo programa y tampoco respondieron nuestras cartas”.
La confirmación del cierre llegó de manera fortuita. “El día 17 de julio nosotros vimos en el sistema de información que había un proyecto de disolución del elenco, pero que tampoco nos había sido informado”, relató.
Finalmente, el decreto oficializó que el organismo sería reemplazado por un Programa de Formación Artística de alcance federal, con el argumento de que existían “incompatibilidades” en la contratación de menores y de que era necesario optimizar recursos. Sobre el nuevo programa, Sanz cuestionó la falta de precisiones: “No está especificado el alcance, no se sabe de dónde van a venir los fondos ni qué docentes los van a dar. Es totalmente ambiguo, mientras que lo nuestro era absolutamente claro, financiado por el presupuesto nacional desde su creación”.
El debate por el federalismo
El Gobierno justifica el cambio en pos de una mayor distribución federal. No obstante, Sanz sostiene que el coro ya cumplía esa función al permitir el ingreso de chicos de distintas provincias. Los integrantes utilizaban su subsidio, de entre $310.000 y $350.000, para costear el uniforme, los viajes y las estadías.
“En nuestro país, en todas las provincias, hay excelente nivel de educación musical. Podés formar miles de chicos cantando y podés tener montones de coros por todos lados, lo cual no quiere decir que no tengas un coro altamente especializado, más profesional y formado para atender cuando la Orquesta Sinfónica Nacional necesita, porque para una obra grande se necesita coro de niños. Eso es lo que hacía el Coro Nacional de Niños. No impide que haya coros por el resto del país”, explicó.
Además, Sanz cuestionó la posibilidad de que los chicos del interior puedan participar de un coro nacional con sede en Buenos Aires. “Los chicos que viven en el interior no pueden venir a un ensayo el lunes y volverse a su provincia el martes. Esa persona talentosa de Córdoba puede estar en un excelente coro cordobés. Ese tipo de federalismo no se puede llevar a la práctica. El coro acepta chicos de otras provincias, pero tienen que vivir en Buenos Aires para los ensayos. No tiene sentido”, sostuvo.
Sin haberes y sin sede para ensayar
A la situación institucional se suma la falta de ingresos. Los 19 integrantes y la directora no perciben haberes ni subsidios desde diciembre de 2025. “Si bien estaba pedida mi designación para toda la temporada, el expediente siguió su curso hasta el mes de abril de 2026. Ahí fue bloqueado, cuando todo el elenco fue suspendido. Las designaciones de los chicos fueron suspendidas en el mes de febrero, antes que la mía”, explicó Sanz.
Ante la imposibilidad de ingresar a su sede en el Palacio Libertad, Sanz envió un correo electrónico a las autoridades para solicitar el ingreso y realizar una reunión informativa con los menores y sus familias. Sin embargo, desde la institución le respondieron que no había ninguna reunión programada y no autorizaron el ingreso. Ante esta situación, un sacerdote les facilitó un salón parroquial para que pudieran reunirse.
Como última esperanza, el diputado Nicolás Trotta presentó el 9 de agosto un proyecto para crear un Coro Nacional bajo la órbita del Congreso, buscando una figura legal que evite la relación de empleo público y garantice la continuidad del patrimonio artístico. “Lo ideal no es, porque lo ideal sería que las autoridades vieran esto y dieran marcha atrás, pero no hay un interés por conversar con nosotros”, expresó Sanz.
Como respuesta inmediata, el pasado viernes 7 de agosto, familias y músicos participaron de la Convocatoria Nacional Coral, realizada en las escalinatas del Palacio Libertad —ex CCK—, en reclamo de la derogación de la norma. La actividad convocó a directoras y directores de coro, coreutas, compositores y compositoras y personas vinculadas al quehacer coral, musical, artístico y cultural de la Argentina. El encuentro buscó visibilizar el reclamo por la defensa de la cultura federal y del patrimonio artístico nacional.
El acompañamiento de la comunidad coral
La decisión también generó una fuerte reacción dentro de la comunidad coral y artística, tanto en Argentina como en el exterior. Según Sanz, distintos coros de niños del país se comunicaron con la institución para expresar su preocupación y manifestar su rechazo al cierre de un elenco que considera parte del patrimonio musical argentino. También recibió llamados de directores y músicos extranjeros que siguieron con preocupación la situación.
“Hay mucha rabia por la decisión, pero también mucho acompañamiento hacia el coro”, resumió la directora, quien destacó además que el elenco recorrió distintas provincias y representó al país en el exterior.
Mientras tanto, los integrantes continúan vinculados a la actividad de manera informal. Los chicos se reúnen por su cuenta para ensayar, acompañados por sus familias, mientras sostienen distintas acciones públicas y en redes sociales para visibilizar el reclamo y pedir la continuidad del Coro Nacional de Niños.
