El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró ayer que no permitirá ninguna injerencia externa en las elecciones de su país, previstas para octubre, en un fuerte discurso dirigido a Estados Unidos y la Argentina, donde se refirió a Javier Milei como “esa cosa”.
Las advertencias del mandatario
Durante la convención del Partido Socialista Brasileño (PSB) en la que confirmó al vicepresidente Geraldo Alckmin como su compañero de fórmula para los comicios del 4 de octubre, Lula mencionó directamente la decisión de su Gobierno de negar el visado a dos funcionarios del Departamento de Estado estadounidense enviados por Donald Trump, mientras que, en referencia a Milei, aseguró que no va a “cambiar cosas con esa cosa”.
“Ustedes vieron la payasada que vino a hacer aquí el presidente de Argentina. Yo no dije nada, porque mi relación es una relación de jefe de Estado a Estado, y me gusta el pueblo argentino, así que no voy a estar intercambiando cosas con esa cosa”, aseveró Da Silva, quien se mostró confiado en la victoria en primera vuelta.
“Aprendí muy temprano a andar con la cabeza en alto. Aprendí muy temprano a valorar el respeto y a respetar a las personas. Aprendí muy temprano que no soy mejor, pero tampoco peor que nadie. Que no soy el menos sabio, pero tampoco el más sabio. Solo quiero ser igual y tener la oportunidad de hacer todo lo que los demás pueden hacer. Quiero decirles que, mientras yo sea presidente, mientras yo esté vivo, nadie de afuera va a meterse en las elecciones brasileñas”, agregó el jefe de Estado del vecino país.
“Aunque yo y Alckmin solo nos equivoquemos de aquí en adelante, el acierto fue tanto que no perdemos estas elecciones”, declaró Da Silva, quien aprovechó para criticar el eslogan “Dios, patria, familia y libertad” usado por Flavio Bolsonaro, al argumentar que “patria es unión, no entreguismo”.
