Milei ratificó que no habrá auxilio del Estado para los deudores

“Es una cuestión entre privados”, aseveró el mandatario. Aunque hubo una leve mejora en junio, la morosidad alcanza al 12,8% de los hogares argentinos.

Milei ratificó que no habrá auxilio del Estado para los deudores

Milei y Caputo junto a la titular del FMI, Kristalina Georgieva.

Si algo no se le puede objetar al presidente Javier Milei es la coherencia entre sus posturas ideológicas y su acción política. El jefe de Estado ratificó ayer que no intervendrá en auxilio de miles de familias argentinas que están cada vez más ahogadas entre su creciente endeudamiento para sostener el nivel de vida y la caída de sus ingresos. «Nadie les puso una pistola en la cabeza para endeudarse», argumentó Milei en una entrevista radial, donde replicó declaraciones previas de su ministro de Economía, Luis Caputo, quien horas antes había asegurado que la crisis de endeudamiento familiar “es una cuestión entre privados”.

La palabra del mandatario

«No somos Suiza, pero estamos mucho mejor. Si hoy hay gente que no llega a fin de mes, ok, pero es mucho menos que lo que había cuando iniciamos y había un país al borde del colapso», afirmó Milei en radio Mitre, donde fue consultado sobre las familias que tomaron préstamos para sostener su vida y no pueden afrontarlas, algo que atribuyó a problemas del mercado: «Es una transacción entre privados, lo tienen que arreglar entre privados», insistió.

“La pregunta es: ¿Les pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo? No. Entonces, decir que lo tiene que arreglar el Estado es pasarles la cuenta a todos los demás, y eso me parece que no está bien”, había aseverado horas antes en una entrevista en LN+ el domingo a la noche, donde cerró el tema con el argumento de que la morosidad récord que registra actualmente el país es “un efecto colateral de los ataques del kirchnerismo”.

Se trata sin dudas de una política de Gobierno, como lo atestiguan las declaraciones previas de su ministro de Economía. “Cada uno nos tenemos que hacer cargo de nuestras decisiones porque, si yo te ayudo a vos porque tomaste mal un crédito, y yo no sé si vos tomaste mal el crédito porque no llegabas a fin de mes o porque alguien te había contado que mi ley se iba y el dólar se iba a ir a 3.000 pesos… Tampoco hay mucho que nosotros podamos hacer ahí. Es parte de la gimnasia de los bancos. Nosotros en su momento le dijimos a más de un banco: ‘Si estás prestando plata al 10% mensual, los sueldos crecen al 2%, lo más probable es que esta gente no te pague'», argumentó el titular de la cartera económica.

Días antes, el vocero presidencial había sido aún más duro e inflexible: “A veces, la gente se pone en riesgo de impago simplemente por no saber manejar sus propios ingresos y obligaciones”, aseveró el flamante vocero Adrián Ravier en sus primeras declaraciones polémicas en el cargo, donde argumentó que “hay un proceso de aprendizaje” que la población “todavía no entendió”. “Uno agarra la tarjeta, la lleva al límite y al otro mes se encuentra apretado. Tenemos que volver a aprender cuál es el límite al que nuestros ingresos nos permiten acceder”, lanzó el reemplazante de Manuel Adorni antes de mandar a las familias a abrigarse en lugar de usar gas para calentarse ante la ola de frío del invierno.

Blanqueo para unos, nada para el resto

Se trata de argumentos que resultan curiosos si se tiene en cuenta que el propio Caputo impulsó tres regímenes de blanqueo de capitales bajo la gestión de Milei, donde el Estado literalmente renuncia a cobrar los tributos que adeudan los grandes evasores: el primero se implementó entre 2024 y 2025 –permitió que los evasores ingresen al sistema 55.000 millones de dólares sin pagar las penalidades que dispone la ley- , mientras que el segundo se aprobó a comienzos de este año bajo una legislación más benevolente aún que el oficialismo ahora pretende actualizar nuevamente con la Ley de Inocencia Fiscal II, que se encuentra a la espera de su aprobación en la Cámara de Diputados. Esta nueva reglamentación sigue flexibilizando las condiciones, permitiendo ingresar fondos sin límites ni obligaciones de declarar el origen de la evolución patrimonial, configurando un polémico perdón fiscal de alcance judicial -que los opositores denuncian hecho a medida de los funcionarios que se han enriquecido bajo la función pública en el Gobierno de Milei-. Lo cierto es que poco importó, en todos estos casos, trasladar los costos de perdonar a los sectores más ricos del país al resto de la sociedad.

La situación de los morosos

Lo cierto es que la decisión de Milei deja sin red de contención a 20.900.000 de argentinos que tienen compromisos financieros que no pueden afrontar, sea con bancos, billeteras virtuales o prestamistas de barrio, en un contexto de ingresos cada vez más golpeados y tarifas en alza. Si bien el indicador de morosidad registró en junio su primera caída tras 19 meses en alza, impulsado por refinanciaciones de las entidades financieras y un freno en el crédito al consumo, lo cierto es que la situación para miles de familias argentinas sigue siendo angustiante.

Un informe de la Consultora 1816, elaborado sobre la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina, indicó ayer que la mora total del sector privado ascendió en junio al 7,6%, lo que de confirmarse significaría una leve mejoría de 0,1 puntos respecto a mayo (7,7%). Si la medición se hace por familias, el indicador de deudores que no llegan a pagar sus obligaciones se ubicó en el 12,7% en junio, contra el 12,8% de mayo, lo que significaría el primer descenso tras 19 subas mensuales consecutivas desde octubre de 2024.

Milei compartió en sus redes la noticia en tono celebratorio. Pero lo cierto es que el retroceso del indicador de los deudores en mora –que aún debe ser confirmado por los números del BCRA- responde principalmente al volumen de renegociaciones impulsadas por el sector bancario. Las refinanciaciones alcanzaron un récord en junio al representar el 3,4% del crédito total a las familias. Por ejemplo, el Banco Nación informó que refinanció más de 62.000 deudas por un monto superior a $ 310.000 millones durante 2026. No hay méritos del mandatario allí, que evidentemente entiende que esta crisis le compete al mercado.

Por su parte, el Banco Central informó una mora general del 12,8% en los hogares, un récord histórico que quedará como marca de agua de la gestión de Milei si no hay cambios importantes en la tendencia: basta reparar en que en octubre de 2024 el mismo indicador se ubicaba en el 2,5% de las familias o que a fines de 2015 estaba por debajo de los 2 puntos para tomar conciencia de la envergadura de la crisis social que se esconde detrás de las frías cifras. Si desagregamos el 12,8% general, los préstamos personales exhiben una irregularidad del 15,9%, las tarjetas de crédito un 13,1% y los prendarios un 7,7%. Los créditos hipotecarios, en cambio, alcanzan solo el 1,6%. El crédito a empresas mantiene una mora del 3,5%.

Pero el problema adquiere mayor gravedad cuando se observa la dispersión de la morosidad por fuera del circuito bancario. El procesamiento de la Consultora 1816 identificó que en las entidades no bancarias la tasa de mora escala al 33%. Este segmento abarca a los sectores de menores recursos, que están expuestos a tasas de interés leoninas y condiciones financieras mucho peores que el resto de la sociedad ante la imposibilidad de acceder a un crédito formal.

Crece el malhumor social

En este contexto, vale la pena traer a colación un dato de la reciente encuesta de la consultora Zentrix, que reveló que el 86,6% de los argentinos necesita dos trabajos o más para llegar a fin de mes –mientras que el 45% considera que “hacen falta más de tres empleos”-.

«El 61,9% tomó deuda en el último semestre, pero el dato que desarma cualquier lectura optimista es el motivo: el 53,7% lo hizo porque sus ingresos no cubren los gastos básicos, mientras que la compra de bienes durables —la deuda “del progreso”— explica apenas el 11,5%. El crédito dejó de financiar proyectos y pasó a financiar la comida y las tarifas», puntualiza la consultora, que enfatiza que «casi la mitad de quienes tomaron crédito no lo está pagando con comodidad: al 28,9% le cuesta mucho, el 12% ya se atrasó en algún pago y un 6,4% directamente admite que no puede pagar».

El estudio incorporó una pregunta para identificar hasta qué día del mes alcanzan los ingresos de los encuestados: sin entrar en las diferencias etáreas, que son muy desfavorables para los jóvenes, el estudio detectó que dos de cada tres personas no superan el día 20, mientras que el porcentaje que no llega al día 5 creció al 11,5% en junio y quienes apenas llegan al 10 se ubicó en el 15% de los consultados.

“Lo que nosotros estamos viendo es un desgaste realmente muy marcado en los ingresos y en el humor de la gente”, sostuvo Claudio Montiel, director de la consultora, quien advirtió que “hay todo un combo donde el problema financiero y los salarios que no alcanzan se están empezando a complicar cada vez más”. Según explicó el especialista, más del 75% de las personas que se endeudan no lo hacen para comprar bienes durables ni para realizar mejoras en la vivienda, sino “para afrontar gastos cotidianos”. Otra encuesta de Opina Argentina había indicado que la mitad de los consultados se endeuda “para cubrir alimentos y gastos diarios”.

Tasas de interés en alza

Otro problema derivado de este escenario es que el altísimo riesgo de incumplimiento mantiene los costos elevados para los préstamos personales.

Mientras el financiamiento a empresas bajó a niveles de entre 25% y 35%, la tasa de los créditos personales se ubicó en torno al 65% en julio.

Esto pega especialmente en los sectores de menores recursos, que ven cada vez más complicado el panorama para salir de la situación de endeudamiento cíclico.

Un informe del CEPA

Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) muestra una situación de morosidad aún peor en el sistema financiero. De acuerdo al estudio, la deuda promedio por cada moroso asciende a 3.031.476 de pesos si solo se consideran compromisos bancarios, y se ubica en 1.500.000 si se contemplan de manera conjunta las deudas bancarias y no bancarias.

El mapa de la mora se concentra fuertemente en los grandes centros urbanos del país. Se estima que existen alrededor de 2.200.000 de morosos en la provincia de Buenos Aires, unos 500.000 en Córdoba, 400.000 en Santa Fe y aproximadamente 340.000 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Se trata de datos relevados en el mercado formal del sistema bancario, por lo que deja afuera a los deudores en los canales informales.

“La mora con proveedores de crédito no financiero sigue creciendo y alcanzó el 33%. Los bancos dejaron de prestarles a las familias y la única alternativa que les queda es el crédito con billeteras virtuales, cooperativas y mutuales. El próximo paso será el crédito informal”, advirtió la diputada Julia Strada en post en X, donde aseguró que “lo que viene: (es) la precarización del crédito”.

La situación de los jubilados

A esto se suma un relevamiento del Banco Provincia (Bapro) que advierte que cuatro de cada diez jubilados debieron endeudarse en el transcurso de los últimos dos años, universo donde también crecen los atrasos, el uso de ahorros, los préstamos, la venta de pertenencias y el trabajo para llegar a fin de mes.

En una muestra relevada que supera las 9.000.000 de personas entre mujeres mayores de 60 años y varones mayores de 65 jubilados, casi la mitad mantiene saldos por pagar: el 44,6% -más de cuatro millones de jubilados y jubiladas- tiene deudas activas que les dificulta llegar a fin de mes. De ese porcentaje, que releva la situación en mayo de 2026, el 11,4% de los adultos mayores – 457.596 personas- presentaba deudas en situación irregular, lo que comprende tanto préstamos atrasados como deudas directamente impagas. En el mismo mes del año anterior, ese porcentaje era apenas del 4,1%, lo que significa que la proporción de jubilados en mora prácticamente se multiplicó por tres en apenas 12 meses.

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