El aumento de los problemas visuales en la infancia, especialmente la miopía, ya es una preocupación creciente entre muchas familias y los especialistas. Así lo advierte el médico oftalmopediatra Alejandro del Rivero, quien asegura que “sin lugar a dudas, existe un enorme aumento de la incidencia de miopía en niños, cada vez a edades menores”.
El profesional, docente de la Universidad Nacional de Córdoba y de la Universidad Católica de Córdoba, explicó en diálogo con Hoy Día Córdoba que el cambio es notorio respecto de décadas anteriores: “Hace años, la mayoría de las miopías comenzaban durante la escolarización primaria o secundaria. Ahora, su comienzo es más precoz”. En ese contexto, advierte que la tendencia es global y preocupante: “Se espera que para el año 2050, el 40% de la población pediátrica mundial sea miope”.
Sobre las causas, Del Rivero distingue entre factores genéticos y ambientales. “El principal factor no modificable es la genética: los hijos de padres miopes tienen mayor probabilidad de desarrollar miopía y de que aparezca a edades más tempranas”, señala. Pero también pone el foco en los hábitos cotidianos: “Los factores modificables más importantes son el exceso de actividades de visión cercana y la escasa exposición a la luz natural”.
En relación al uso de pantallas, el especialista busca desmitificar algunas creencias: “Las pantallas por sí solas no causan miopía; es el exceso en actividad cercana por horas fijando la vista lo que la produce”. Y agrega: «Uno de los mitos más frecuentes es que los filtros de luz azul previenen la miopía, pero no son efectivos, y usar anteojos no empeora el cuadro, sino que mejora la calidad visual y el rendimiento escolar». En ese sentido, estudios recientes refuerzan esta idea: pasar al menos siete horas semanales al aire libre puede reducir hasta un 50% el riesgo de desarrollar esta condición en niños.
En cuanto a la prevención, Del Rivero insiste en la importancia de los controles oftalmológicos desde edades tempranas. “Detectando miopía en etapas iniciales, existen tratamientos actuales que permiten ralentizar su avance en un porcentaje elevado”, explica. Esto resulta clave para evitar complicaciones futuras, como desprendimiento de retina o glaucoma.
Finalmente, el especialista brinda una serie de recomendaciones para las familias respecto de los hábitos fundamentales. “Es clave realizar controles periódicos, aplicar la regla 20-20-20 (cada 20 minutos de trabajo visual cercano, mirar un objeto situado a 6 metros durante 20 segundos) y fomentar las actividades al aire libre”, indica. Y concluye con una recomendación sobre el uso de dispositivos: “La Sociedad Argentina de Oftalmología Infantil sugiere evitar pantallas en menores de 2 años, limitar su uso a una hora diaria entre los 2 y 5 años y reducirlo al máximo posible a medida que el niño crece”.
Cómo están emprendiendo los cordobeses: identidad, redes sociales y cercanía
