Diseñado para ser repartido en los colegios, el instructivo hace especial hincapié en la consulta y el diálogo en los más jóvenes, aunque también “está dirigido a todos aquellos actores que estén cerca de la población y que puedan detectar cuando alguna persona esté en riesgo”
“Siempre hay que preguntar. Es el primer paso”, indicó Alejandra Rossi, coordinadora del Programa de Prevención del Suicidio que depende de la Secretaría de Salud Mental del Ministerio de Salud de la Provincia. “Hay que prestar atención al cambio radical de conducta, ya sea para bien o para mal”, indicó la funcionaria.
“La decisión del suicidio se produce en personas que padecen situaciones de crisis pero originadas en problemas transitorios. Ahí está el punto que lo hace un hecho fatal. La mayoría de los casos indican que las personas toman la decisión en momentos de crisis cuando las estrategias para enfrentar distintas, fallan”, aseveró Rossi.
“Existen varios puntos sobre los que hay que prestar atención, como dejar de tener interés en actividades que eran placenteras, cambios en la apariencia personal, el sueño y la alimentación. Pensar que uno es un problema para los demás, además de verbalizaciones tales como ‘mi vida no vale nada’, ‘estarían mejor sin mí”, esto se da particularmente en adolescentes y en personas de la tercera edad”, explicó.
