Los entrenamientos grupales y al aire libre para el bienestar físico y mental

En los parques de la ciudad, cada vez más personas encuentran una forma de moverse en comunidad y con motivación mutua.

entrenamientos grupales y al aire libre

El equipo de Lomas en la plaza Capitán de Corbeta Víctor Andrés Maroli.

Los distintos grupos entrenando en parques de la ciudad ya se volvieron parte del paisaje urbanístico en Córdoba, sobre todo después de la pandemia. Durante décadas, la medicina tradicional se centró en la respuesta reactiva ante la enfermedad. Sin embargo, hoy la comunidad médica global ha virado hacia una visión proactiva y preventiva. Ya no es extraño que en una orden médica, junto a la receta de algún medicamento, figure la «prescripción de actividad física» como un tratamiento de primera línea para combatir la hipertensión, la diabetes tipo 2, los trastornos de ansiedad y muchas otras enfermedades. A este enfoque se suma el valor terapéutico del entorno natural, donde el contacto con el sol y el aire puro potencia los efectos de cualquier tratamiento.

A su vez, la sociedad civil parece haber experimentado un despertar de conciencia post-pandemia. El entrenamiento dejó de ser visto como un castigo o una vía exclusiva para alcanzar estándares de belleza, y comenzó a entenderse como una herramienta para la propia salud. Para muchos, es también una oportunidad para conocer gente y formar nuevos vínculos. En ese sentido, aparecen los grupos de entrenamiento al aire libre, como una opción cada vez más elegida para el bienestar físico y mental. 

Hoy Día Córdoba habló con tres de estos grupos: Activity Now, Lomas y Greenboss Fitness. Y los profesionales que están detrás coincidieron en que ejercitarse en equipo no solo es «más fácil» que hacerlo solo, sino que es una herramienta de salud mental y adherencia física sin precedentes.

El factor motivacional de entrenar en equipo

Una de las principales barreras a la hora de adoptar un nuevo hábito suele ser la motivación, que en muchas ocasiones está al comienzo pero con el correr de los días se va perdiendo. Depender exclusivamente de la voluntad propia es un camino que suele conducir al abandono. Aquí es donde el entrenamiento grupal marca su primera gran diferencia.

Marianela, fundadora de Activity Now, el equipo que entrena en el Parque Sarmiento, explica que incluso en modalidades personalizadas, el entorno grupal es clave. «Hay diferencias a nivel motivacional al entrenar en equipo y hacerlo de manera individual. Nuestros alumnos realizan un entrenamiento personalizado, cada uno tiene su plan individual, pero comparten esa hora y se arma un grupo que se va motivando entre ellos«, cuenta.

La entrenadora observa que se genera una suerte de pacto implícito de asistencia: «Se van anotando y coincidiendo en la misma hora; ‘si vos vas, yo también voy’. Se preguntan qué pasó si alguien no fue. En cambio, cuando el entrenamiento es individual o a distancia, el alumno tiene que ponerle voluntad a una disciplina más interna y, a veces, uno va pateando esas sesiones y se desmotiva».

Desde Greenboss Fitness, Agustín y Lucía coinciden y agregan que, según su experiencia, también en el Parque Sarmiento, el equipo genera un compromiso que trasciende lo físico. «El entrenamiento en equipo genera un plus motivacional que es difícil de lograr de forma individual. Vemos que la gente no solo entrena, sino que realmente disfruta venir. El hecho de compartir el esfuerzo y tener objetivos en común hace que las personas se comprometan más», aseguran.

El equipo de Green Boss entrenando en el Parque Sarmiento.

Por su parte, Agustina de Lomas, en barrio Lomas de San Martín, cuenta lo que nota en sus alumnos: “A veces uno llega cansado, sin ganas de entrenar o con algún problema personal  y a la par tiene al compañero que está con todas las pilas y ya se convierte en un motivador sin quererlo”. 

Uno de los mayores problemas de la salud pública es el sedentarismo derivado de la falta de constancia. Las estadísticas de los gimnasios tradicionales suelen mostrar picos de inscripción en diciembre y enero pero que se desploman en marzo. En los grupos de entrenamiento al aire libre, la tendencia parece invertirse: la gente se queda.

Ella explica que la adherencia casi siempre es por la construcción de una comunidad, y que el vínculo es lo que retiene al alumno. «Se crean vínculos dentro de la clase que perduran fuera de la misma. Se entrecruzan las historias personales y vas construyendo códigos entre todos. Cuando faltas, no solo la profe se da cuenta, sino que los propios compañeros preguntan por vos y se preocupan si pasa algo. Vas formando parte de una comunidad donde se cuidan entre todos«.

«La adherencia es mayor cuando hay un grupo detrás», destacan Agustín y Lucía. «Se genera un compromiso compartido donde cada uno no solo entrena por sí mismo, sino también por el equipo. Saben que se van a encontrar con un buen ambiente, con gente que los espera. Eso hace que, incluso en días de poca motivación, elijan venir igual. El grupo empuja, acompaña y sostiene», afirman. 

Otra de las cuestiones que se debe tener en cuenta es que no todos los días un deportista amateur llega al entrenamiento con la misma disposición. El cansancio laboral, los problemas personales o simplemente la falta de sueño pueden sabotear una sesión. 

Marianela relata cómo gestiona estos momentos: «Lo recibimos de manera empática porque no todos rendimos al cien. A veces es simplemente fiaca, y le ponen un poquito más de onda por el empujón de los compañeros. Se van renovados y hasta lo agradecen; les cambia el ánimo». La entrenadora destaca que el proceso hormonal es casi inmediato: «Al entrenar, las hormonas y la serotonina van cambiando y hacen su trabajo. Llegan con un aspecto de poca energía y se van recambiados».

Equipo de Activity Now, entrenando en el Parque Sarmiento.

En Greenboss, el enfoque es muy similar, adaptando la carga a la realidad del alumno: «Entendemos que no todos los días son iguales. Al trabajar con rutinas personalizadas dentro del grupo, adaptamos la intensidad. Hay días en los que ese 10% de energía es tu 100%. Pero muchas veces, solo por estar en ese entorno, rodeado de compañeros, cambia completamente la actitud. A veces vienen, se quedan charlando, comparten unos mates y ese momento ya es suficiente para transformar el día».

El entorno natural, un potenciador biológico

La luz solar, el cambio de terreno y la ruptura con la monotonía visual del cemento son factores clave. En ese sentido, el aire libre actúa como un catalizador de procesos biológicos que mejoran el rendimiento y el estado de ánimo. 

«El aire libre es un potenciador de la motivación», afirma Marianela, y agrega: «Cuando llegan a entrenar al aire libre, se desconectan totalmente de las preocupaciones y se conectan con la naturaleza. El cambio de espacio rompe la monotonía que tiene el gimnasio cerrado. Muchos trabajan hoy en día en home office y buscan salir de su casa; los niveles de cortisol y la hormona del estrés cambian, y aumenta la sensación de bienestar».

Para Agustina de Lomas, el entorno natural aporta una dimensión poética y sensorial que funciona como un bálsamo. «Entrenar al aire libre, permite desconectarte de todo para vincularte con el entorno natural. Estás tirado en la colchoneta mirando el cielo, la brisa te mueve el pelo y escuchás el piar de un pájaro. Es muy hermoso todo», describe la profesora de educación física.

Trekking de Lomas.

Más allá de la estética: beneficios emocionales y sociales

Al entrevistar a estos grupos, queda claro que la «estética» ha pasado a un segundo o tercer plano. La salud mental es la verdadera protagonista.

Sobre esto, Agustín y Lucía cuentan: “Muchas personas encuentran en el grupo un momento del día para salir de la rutina, despejarse y compartir algo positivo. Hay algo que para nosotros es fundamental y nos distingue: el acompañamiento humano. Cuando alguien no está pasando un buen momento a nivel personal, ya sea por cuestiones laborales o situaciones de la vida cotidiana, el grupo cumple un rol muy importante”.

En la misma línea, Marianela destaca: «A nivel emocional, los beneficios son la liberación de endorfinas por el ejercicio, pero también la oxitocina por el contacto social y compartir risas». 

Por su parte, Agustina define su espacio como un refugio: «A medida que voy conociendo a mis alumnos, me doy cuenta de que llegaron por diversas razones: porque se separaron, porque tuvieron alguna pérdida, porque se sienten solos o simplemente necesitan salir de sus casas. En este espacio encontraron esa ‘sanación’, ese abrazo que contiene, esas palabras que empujan, esa risa que alivia. Es el lugar de refugio para muchos«.

La construcción de vínculos que trascienden el entrenamiento

El compartir algunas horas del día y mismos objetivos suele llevar a la construcción de vínculos que terminan convirtiéndose en redes de apoyo vitales, más allá de la relación de “compañeros de clase”. Los tres grupos destacan que la socialización se extiende después del entrenamiento e incluso en otras actividades muy distintas.

«Se comparte mate, charlas post-entrenamiento. Tenemos cerca un puesto de choripán, nos hemos quedado después de entrenar y disfrutamos de esa comida», comenta Marianela.

En Greenboss Fitness ya hay un sentido de familia, porque después de cinco años de trayectoria han compartido viajes, cumpleaños, nacimientos y también situaciones difíciles. “Se forman relaciones sociales y emocionales muy fuertes. Muchos de nuestros alumnos ya son parte de nuestra familia, y nosotros también lo somos para ellos«, aseguran.

Por su parte, el grupo Lomas ha institucionalizado esta vida social. Agustina enumera con orgullo: «Jugamos fútbol mixto todas las semanas, participamos del tercer tiempo, festejamos cumpleaños, salimos de fiesta, comemos asados, vamos de caminatas. Tenemos eventos como la elección del cuerpo de bandera de Lomas, las ternas de fin de año y el bingo. En Lomas han nacido grupos de amigos que marcaron nuestras vidas«.

El ser humano es un animal social que necesita del sol y el movimiento, y entrenar en equipo es una forma de quemar calorías pero también una estrategia de supervivencia emocional y descansos necesarios frente a rutinas que muchas veces incluyen horas de sedentarismo frente a una pantalla. De paso, se construyen vínculos en los que cuando uno flaquea, hay muchas manos dispuestas a sostenerlo, algo que ninguna cinta de correr solitaria podrá igualar jamás.

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