Julia Sarahi Vega, una niña de 5 años que sobrevivió a un inicio de vida marcado por la violencia y el abandono, enfrenta hoy una nueva batalla: la desidia del sistema de salud pública de la ciudad de Córdoba. A pesar de contar con una tutela legal tras un largo proceso judicial, sus cuidadores denuncian que el Estado les dio la espalda en el momento en que la menor requiere una intervención quirúrgica urgente.
La historia de Julia es de una resiliencia extrema. A los siete meses de vida, ingresó a la unidad de terapia intensiva del Hospital Infantil con droga en sangre y seis fracturas espiroideas por torsión en sus piernas. En ese momento, no contaba con ninguna vacuna ni controles médicos básicos. Ante este escenario, su tío materno, Matías Ezequiel Domingo, y su pareja, Marysol de Lourdes Argüello, decidieron intervenir para rescatarla a través de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF).
Tras años de lucha burocrática y evaluaciones psicológicas, el Poder Judicial de Córdoba formalizó la tutela definitiva de la niña a favor de la pareja en noviembre de 2025. Sin embargo, la promesa de una obra social por parte de los organismos estatales nunca se cumplió, dejando a la familia sin respaldo económico para los tratamientos de Julia.
Actualmente, la salud de Julia se encuentra comprometida por una patología respiratoria severa. Un estudio realizado de manera privada en el centro Oulton el 1 de diciembre de 2025 confirmó que la niña padece de hipertrofia de amígdala faríngea grado III (adenoides), asociada a un agrandamiento de las amígdalas palatinas y una hipertrofia de la mucosa nasal. Esta condición obstruye el canal entre la nariz y la garganta, dificultando gravemente su respiración.
En el Hospital Infantil, aunque inicialmente fue catalogada como de urgencia, la cirugía programada para enero nunca se realizó porque el hospital jamás notificó a la familia. «Nos dijeron que la iban a poner en segundo lugar de urgencia para ser operada en enero. Yo me presenté el primero de febrero porque nunca me llamaron y me dijeron que yo había perdido el quirófano porque no me presenté», reclamó Marysol con indignación.
Posteriormente y despues de haber sacado otro turno se les informó que por disposición municipal no había lugar para realizar la cirugía. En el Hospital de Niños al intentar buscar una alternativa en este centro, la respuesta fue la misma: la cirugía no se realiza allí.
Ante la falta de respuestas del Estado, Marysol y Matías se vieron obligados a costear de manera particular todos los estudios, tomografías y consultas con especialistas, incluyendo neurólogos y otorrinolaringólogos. Los tutores denuncian que se encuentran en una carrera contra el tiempo para evitar que la condición de Julia siga deteriorándose: «Los tiempos de la salud publica no son los mismos de uno».
Según detallaron, optaron por el Sanatorio Reina Fabiola, donde ya cuentan con un presupuesto médico vigente hasta el 15 de junio. La cirugía debe coordinarse con el especialista en otorrinolaringología, quien fija la fecha de quirófano, y abonarse 72 horas antes de la intervención. El costo del procedimiento es de $2.261.200, a lo que se suman estudios prequirúrgicos y gastos de recuperación, lo que eleva el total final a entre 3,5 y 4 millones de pesos. “Tenemos que hacerlo antes del 15 de junio porque después el presupuesto aumenta”, explicaron.
La familia sostiene que atraviesa una situación económica compleja. Cuentan con un solo ingreso, proveniente del trabajo de su pareja como conductor de Uber e iniciaron rifas y ventas para reunir fondos. “No es que estamos de brazos cruzados, pero no alcanza. No llegamos con la plata en el tiempo que tenemos”, remarcaron.
