La cetrería también se practica en Córdoba

Es la primera provincia del país que regularizó, reglamentó y legalizó esta actividad milenaria

La cetrería también se practica en Córdoba

La cetrería es una actividad de características rurales que consiste en criar, domesticar y entrenar para la caza a aves de presa como halcones, gavilanes, águilas y azores, entre otras. Córdoba es la primera provincia del país que regularizó, reglamentó y legalizó su práctica. La Secretaría de Ambiente habilita esta actividad, controla su desarrollo y emite los permisos correspondientes.

También es considerada un deporte y un arte. Hasta existen competencias de caza y de carreras con aves rapaces adiestradas.

El 8 de mayo de 2019 se publicó la resolución que autoriza la cetrería en el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba. La actividad está permitida desde que se legalizaron los criaderos de rapaces.

El 16 de noviembre de 2010 la Unesco declaró a la cetrería Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por ser uno de los métodos de caza tradicionales más antiguo, selectivo con las presas cinegéticas, no contaminante y respetuoso con el medio ambiente.

Los orígenes de la cetrería se remontan a la antigüedad (cuatro mil años atrás) y hay documentos de su práctica en distintos lugares del mundo. Es un arte ancestral que tuvo su apogeo en la Edad Media.

“Córdoba es pionera en el país, la actividad está bastante desarrollada; existen leyes, regulaciones, permisos y controles, y hay cetreros más profesionales que en el resto de Argentina”, asegura Alfredo Corapi.

Desde Ambiente provincial, la bióloga Carolina Mirás considera que la cetrería “es una actividad incipiente, aunque en continuo crecimiento”.

Según estimaciones de cetreros, en la provincia de Córdoba hay unas 40 personas en actividad. No obstante, registros de Ambiente indican que son 14, con residencia en Córdoba capital, Marcos Juárez, Jesús María, Santa Rosa de Calamuchita, Mendiolaza y Tanti. Esta diferencia se explica porque los cetreros que figuran en Ambiente poseen ave propia. Los demás integran la Asociación de Cetrería Argentina (agrupa a la mayoría de los cetreros).

Dos grandes fines

La cetrería se realiza con fines de caza principalmente y también para control aviar.

La mayoría de los cetreros se dedica a la caza, con métodos refinados y artísticos.

Se trata de una simbiosis entre hombre y animal en la que ambos se benefician. El hombre entrena al ave rapaz en la caza y la fidelidad. El ave captura presas. Y un perro marca el lugar donde se encuentran estas presas.

Al respecto, Fausto Izquierdo destaca que la persona, el halcón y el perro “son un equipo” de trabajo. “Cada uno cumple una función: el cetrero coordina todo, el perro saca a la presa y el halcón realiza la cacería”, precisa.

Corapi añade al respecto: “El halcón es un compañero de caza y sabe que su vida es más fácil cuando acompaña al ser humano”.

Según el tipo de presa (palomas, perdices, cotorras, patos, liebres u otras), se utilizan diferentes aves rapaces: halcón peregrino (la más veloz del planeta), gavilán o accipiter bicolor, azor, águila y otras. En Córdoba se usan preferentemente halcones y gavilanes. El halcón Harris es para cazar liebres.

Alejandro Obregón destaca que la práctica de la cetrería “implica un gran conocimiento, mucho tiempo de dedicación y cuidado del ave”.

La cacería de especies cinegéticas (aquellas que son objeto de caza) está permitida en Argentina, con reglamentaciones específicas.

Hay dos modalidades de caza: altanería (se usa el halcón) y bajo vuelo (se utiliza el accipiter bicolor).

En cuanto a la actividad de control aviar, los cetreros son contratados por empresas, cerealeras y zonas portuarias que necesitan ahuyentar plagas para no sufrir perjuicios económicos. Se usan aves rapaces como método disuasivo en campos, galpones y sembradíos con cultivos para espantar a las plagas.

“La presencia de un halcón o un gavilán que sobrevuela la zona afectada por aves hace que estas se desplacen a otra parte, por el miedo que le tienen; genera un efecto disuasivo sobre las demás aves y es un método ecológico, natural”, comenta Corapi.

En los aeropuertos también se usa la cetrería para dispersar aves, ya que pueden provocar accidentes aéreos.

Respecto del adiestramiento del halcón (desde que es pichón), Izquierdo aclara que “se necesitan varios meses”. Obregón dice que debe basarse en que “mantenga su instinto natural”. Y Corapi sostiene que “es esencial ganarse su confianza”.

La cetrería es onerosa. Comprar un halcón en un criadero cuesta mucho dinero. El equipo de rastreo satelital también implica erogar montos importantes. Se necesita una camioneta preparada para circular por campos. Y hay gastos en alimento, refugio, equipos, veterinaria, permisos, tarifas y viajes.

Regulación

La Provincia regula la cetrería y Córdoba es la única provincia del país que expide la licencia habilitante. Por resolución 157 (de mayo de 2019), la Secretaría de Ambiente la habilitó como modalidad de caza deportiva con el uso de aves rapaces adquiridas en criaderos habilitados. Esta actividad permite controlar especies superpobladas todo el año.

Ambiente también entrega certificado de legítima tenencia del ave, guía de tránsito (si se traslada a otra provincia) y autorización para comprar en el criadero de Jesús María, único habilitado en la provincia de Córdoba. Se permiten hasta dos rapaces por cetrero.

“Se exigen informes de la tenencia del ave, lugar donde vive, estado sanitario emitido por veterinario y documentación al día”, reveló Mirás. Además, dijo que hay un registro de cetreros habilitados y que se hacen inspecciones periódicas para controlar las condiciones de vida del ave. Esto evita el tráfico de fauna.

Es menester respetar las leyes provinciales y nacionales vigentes vinculadas con la cetrería, con respecto a las vedas de las especies cinegéticas y los cupos. En la cacería de palomas y loras no hay restricciones.

Además del criadero de aves de presa existente en Córdoba, hay otros tres en el país: en las provincias de Buenos Aires, Neuquén y Mendoza.

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