Manos Abiertas Córdoba celebra 25 años de cuidado, voluntariado y contención

La organización realizará un acto aniversario en Casa de la Bondad, la obra donde comenzó su historia. Con 11 programas activos y cientos de voluntarios, la fundación reafirma su compromiso con quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad, soledad y dolor.

Manos Abiertas

Más de 700 voluntarios participan cada mes en las distintas obras de Manos Abiertas.

Hace 25 años, una persona que atravesaba el tramo final de su vida y no tenía dónde ser cuidada encontró un lugar donde ser recibida. Allí había alguien dispuesto a acompañarla, escucharla y sostenerla. Ese gesto sencillo, profundamente humano, marcó el inicio de una historia que hoy reúne a cientos de voluntarios, miles de historias de vida y una red solidaria que se consolidó como una de las más importantes de Córdoba.

La organización Manos Abiertas celebró el pasado 1° de mayo sus 25 años de trabajo en Córdoba y realizará un acto conmemorativo este jueves 14 de mayo, a las 16 horas, en Casa de la Bondad, ubicada en Brasil 581, barrio Güemes. El encuentro contará con la presencia del fundador de la institución, el arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, además de voluntarios, autoridades y miembros de la comunidad.

Actualmente, la fundación cuenta con 11 obras y programas activos, más de 700 voluntarios mensuales y asistencia para más de 800 beneficiarios por mes, entre niños, adultos mayores, personas enfermas, familias en situación de vulnerabilidad y personas en situación de calle.

“El balance es positivo y de infinita gratitud. Cuando uno mira hacia atrás y ve todo lo recorrido, aparecen historias, recuerdos, rostros y personas que fueron parte de este camino”, expresó en diálogo con este medio Federico Necuzi, director de Manos Abiertas Córdoba.

“Manos Abiertas nació con una misión muy concreta: estar cerca de quienes más sufren, y 25 años después seguimos sosteniendo esa convicción. Crecimos mucho, pero sin perder la esencia”, agregó.

Una historia que comenzó con Casa de la Bondad

Manos Abiertas nació en 1992 en Villa de Mayo, provincia de Buenos Aires, impulsada por un grupo de voluntarios guiados por el padre Ángel Rossi. La iniciativa surgió con una premisa sencilla pero profunda: acompañar a quienes atravesaban situaciones de pobreza, dolor, exclusión y soledad.

En sus comienzos, la respuesta fue concreta y cercana: repartir alimentos, ropa y generar espacios de encuentro con quienes estaban más desprotegidos. Pero detrás de esos gestos existía una convicción aún más profunda: entender que nadie debería atravesar el dolor o la vulnerabilidad en soledad.

Con el tiempo, esa experiencia comenzó a expandirse a distintas ciudades del país. En Córdoba, la organización desembarcó en 2001 con la creación de Casa de la Bondad, la primera obra de Manos Abiertas en la provincia y el primer hospice de Argentina.

La institución nació como respuesta frente a una realidad dolorosa: personas con enfermedades terminales que llegaban al final de su vida completamente solas, sin recursos, sin familia o sin un lugar donde ser cuidadas dignamente.

“Desde sus inicios, el padre Ángel impulsó una obra profundamente vinculada a historias y rostros concretos de personas que necesitaban ser acompañadas”, recordó Necuzi.

Casa de la Bondad abrió sus puertas el 1° de mayo de 2001 y desde entonces se convirtió en un espacio donde se brindan cuidados paliativos integrales, pero también algo mucho más difícil de medir: presencia, afecto, escucha y dignidad en uno de los momentos más difíciles de la vida. La fecha fundacional de Manos Abiertas Córdoba está íntimamente ligada a ese momento. La llegada del primer beneficiario marcó el comienzo de un camino que no dejó de crecer y que hoy alcanza distintas realidades sociales en toda la provincia.

“La esencia nunca cambió”

A lo largo de estos 25 años, Manos Abiertas fue ampliando su alcance y adaptándose a nuevas problemáticas sociales. Sin embargo, desde la organización remarcan que el espíritu original permanece intacto.

La esencia nunca cambió, fue siempre acompañar al más vulnerable. Con el tiempo surgieron nuevas necesidades y desde Manos Abiertas intentamos ir dando respuesta a ellas”, señaló Necuzi.

Actualmente, la fundación trabaja en seis dimensiones solidarias: hogares, salud, educación, promoción social, soledad y espiritualidad.

Entre las obras más destacadas se encuentran:

También funcionan programas vinculados al acompañamiento de adultos mayores en situación de soledad, madres de bebés internados, personas privadas de la libertad y espacios de espiritualidad y retiros.

“Las realidades son cada vez más complejas y aparecen nuevas problemáticas vinculadas a salud mental, consumos, soledad y situaciones de extrema vulnerabilidad, lo que exige mayores recursos y capacidad de respuesta”, agregó el director.

El voluntariado, el corazón de la organización

Uno de los pilares históricos de Manos Abiertas es el trabajo voluntario. Más de 800 personas participan cada mes en las distintas obras y programas, ya sea acompañando semanalmente, colaborando desde lo profesional o participando en campañas solidarias. “El voluntariado es el corazón de Manos Abiertas. Todo lo que hacemos existe gracias a personas que donan tiempo, compromiso y cercanía”, sostuvo Necuzi.

Ese impacto también se refleja en las experiencias personales de quienes forman parte de la organización. Agustina, voluntaria de Casa de la Bondad, aseguró que encontró allí un espacio de pertenencia y sentido.

“Definiría a Manos como un lugar donde todos encontramos nuestro lugar, tanto voluntarios como patroncitos. Es el lugar donde hacíamos falta, y creo que esa es la esencia de vivir: encontrar dónde somos necesarios”, expresó.

“Manos me brinda muchísimas cosas: compañía, calidez, ternura, amigas, tías postizas. Creo que en el encuentro con cada uno encontramos siempre eso que estábamos necesitando. Manos para mi son manos que abrazan, manos que me incentivan a seguir sirviendo”, agregó.

En esa misma línea, Rocío, también voluntaria de Casa de la Bondad, señaló que el aprendizaje atraviesa cada experiencia de acompañamiento. “Para mí Manos es un lugar donde conviven el aprendizaje y el amor, porque es más lo que aprendemos que lo que nosotros les entregamos”, afirmó.

Una red solidaria que sigue creciendo

Con el paso de los años, Manos Abiertas consolidó una estructura de trabajo que involucra hogares, centros de acompañamiento, programas educativos y equipos interdisciplinarios. Actualmente, el sostenimiento económico de la organización depende principalmente de donantes particulares, empresas e instituciones que colaboran con distintos aportes.

Desde la fundación señalaron que uno de los grandes desafíos continúa siendo garantizar recursos para sostener obras que funcionan las 24 horas, los 365 días del año. “Eso implica garantizar equipos interdisciplinarios, personal especializado, alimentación, medicamentos, infraestructura y condiciones adecuadas para cada persona que acompañamos”, explicó Necuzi.

A 25 años de aquel primer abrazo en Casa de la Bondad, Manos Abiertas continúa sosteniendo una convicción que atraviesa cada una de sus obras: que nadie debería enfrentar el dolor, la enfermedad, la pobreza o la soledad en soledad. Detrás de cada voluntario, cada donación y cada historia compartida, la organización sigue construyendo algo que va mucho más allá de la asistencia: una red humana donde todavía hay lugar para el encuentro, la escucha y la dignidad.

¿Cómo colaborar con Manos Abiertas?

La organización cuenta con distintas alternativas para quienes deseen acompañar económicamente o sumarse a sus programas:

Además, la institución se encuentra encuadrada en el artículo 20, inciso F de la Ley de Impuesto a las Ganancias, por lo que las donaciones pueden acceder a beneficios impositivos contemplados en el artículo 81.

Transferencias bancarias:

Alias: MANOS.ABIERTAS.CBA

CUIT No: 30-70092624-5

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