Los colegios preuniversitarios Manuel Belgrano y Monserrat están alcanzados por el paro docente que comenzó este lunes y se extenderá hasta el sábado 3 de octubre. La medida forma parte del plan de lucha de los trabajadores universitarios, que reclaman una recomposición salarial y el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.
Ambos establecimientos cuentan con nivel secundario y propuestas de formación de pregrado, por lo que el conflicto atraviesa distintas instancias de la actividad académica.
Desde la Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano, Marcos Spanos, profesor y preceptor e integrante de la Asamblea Docente, estimó que el acatamiento al paro se ubica entre el 70% y el 80%, aunque aclaró que todavía no contaban con el registro definitivo.
En el Monserrat, Anahí Sosa, licenciada en Administración y profesora en Ciencias Económicas, además de profesora y preceptora, también describió un nivel de adhesión alto.
“Es un año en donde el acatamiento es mayor que otros años. Claramente la situación muestra el descontento y el impacto en la vida personal y financiera de los docentes”, señaló Sosa.
Cómo impacta el paro en las escuelas
Las medidas de fuerza tienen una particularidad en los colegios preuniversitarios: repercuten sobre calendarios académicos con clases, evaluaciones y actividades que luego deben reorganizarse.
Sosa explicó que el impacto puede variar según la duración de cada medida. “Quizás tienen mayor impacto en la agenda escolar los paros de 24 horas, los paros de 48; sin embargo, en los paros de una semana también se muestra afectada la actividad diaria del colegio”, sostuvo.
El efecto ya se observa en las evaluaciones. Sosa contó que durante la última semana de agosto, cuando hubo un paro en coincidencia con los exámenes trimestrales, a quienes adhirieron se les permitió reprogramar las evaluaciones para la clase siguiente, procurando mantener las condiciones previstas originalmente.
“Muchas han tenido que reprogramarse, muchos docentes han adoptado estrategias para que los estudiantes no se queden sin recibir el conocimiento pactado a principio de año”, explicó Sosa.
Según detalló Sosa, también se están revisando las estrategias de enseñanza ante la reducción de los tiempos disponibles.
“Vemos efectos, tiempos de evaluación más acotados, tiempos para poder asignar una nota o para poder realizar trabajos más extensos en el tiempo”, señaló Sosa.
En el Belgrano, Spanos planteó que el impacto no termina cuando finaliza una medida de fuerza: al regresar, los docentes deben reorganizar contenidos, reprogramar evaluaciones y acompañar a estudiantes que también atraviesan situaciones personales y familiares complejas.
“Después tenés que volver y resolver todo eso que no hiciste en esos paros”, explicó Spano.
Salarios, Fonid y carrera docente
El reclamo salarial es uno de los principales puntos de la medida. Juan José Barrionuevo Antequera, profesor y preceptor del Monserrat, señaló que las demandas de las escuelas preuniversitarias incluyen el efectivo cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y una recomposición salarial que, según los cálculos del sector, alcanza actualmente el 33,4%.
“Eso sería la condición para poder levantar el paro de esta semana”, afirmó Barrionuevo Antequera.
Los docentes también reclaman la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (Fonid).
En paralelo, existen demandas específicas ante las autoridades de la UNC. Barrionuevo Antequera mencionó la revisión de los reglamentos de concursos y selecciones interinas para cargos docentes y la implementación del reglamento de carrera docente para las escuelas preuniversitarias.
Según explicó Barrionuevo Antequera, el reglamento fue aprobado en una paritaria local y actualmente se trabaja en su implementación para docentes que ocupan cargos interinos en vacantes permanentes y cuentan con al menos cinco años de antigüedad.
Un desgaste que excede al aula
Los tres testimonios coinciden en señalar el impacto de la situación salarial sobre las condiciones laborales y la vida cotidiana de los docentes.
Sosa describió un escenario en el que el pluriempleo se volvió cada vez más habitual.
“La gran mayoría no llega a fin de mes, están haciendo malabares con respecto a los sueldos y el tiempo dedicado al trabajo”, afirmó Sosa.
Y agregó: “El pluriempleo ha avanzado, empieza a ser una regla más que una excepción como lo era antes”.
Según Sosa, esta situación lleva incluso a algunos trabajadores a replantearse su continuidad en la profesión.
“Se conocen muchas historias de docentes que empiezan a repensar si el camino de la docencia como fuente laboral y fuente de ingresos es el que conviene y no dedicarse a otras actividades que les permiten sostener su proyecto de vida”, señaló Sosa.
Spanos describió una situación similar y contó que algunos compañeros deben tomar horas en otros establecimientos, realizar trabajos por fuera de la docencia o desarrollar emprendimientos para complementar sus ingresos.
A esto se suma una carga laboral que excede el tiempo frente al aula: planificación, corrección, evaluación, coordinación y acompañamiento de estudiantes. En las escuelas preuniversitarias también se incorporan tareas de extensión y formación permanente.
“Uno cuando se llama en la realidad del docente no es solamente ir y dar clases, sino también llevarse cosas a corregir a la casa, planificar”, explicó Spanos.
Barrionuevo Antequera señaló que las tareas docentes incluyen, además de las actividades frente al aula, “actividades de formación permanente, actividades de extensión, actividades de investigación” y todo el trabajo de preparación y evaluación.
El profesor del Monserrat también describió las consecuencias que observa en el colectivo docente.
“La organización en torno a la lucha está ofreciendo, entre otras cosas, un marco de contención comunitaria a los efectos emocionales de la crisis en nuestras condiciones de vida en relación con el deterioro de nuestras condiciones de trabajo”, sostuvo Barrionuevo Antequera.
Según Barrionuevo Antequera, esos efectos “van desde la frustración y el enojo, pasando por la ansiedad ante la incertidumbre” sobre cómo sostener las condiciones de vida y el trabajo docente.
También señaló que el deterioro de las condiciones laborales se combina con la necesidad de buscar otros trabajos y mencionó un aumento de las licencias, que vinculó con el deterioro de la salud mental y el trabajo en otros ámbitos de desempeño profesional.
Estudiantes y familias, parte del conflicto
El conflicto también atraviesa a la comunidad educativa.
En el Belgrano, Spanos señaló que el Centro de Estudiantes viene impulsando actividades vinculadas con la defensa de la educación pública.
“Por ahí ellos piensan un poco más los paros como una instancia de encuentro”, explicó Spanos. Según detalló, organizaron “diferentes actividades, diferentes charlas, carteliadas” durante las jornadas de paro.
También destacó el trabajo de organizaciones de madres y padres del colegio: “Son ellos quienes vienen impulsando esos festivales”, contó Spanos en referencia a las actividades realizadas en defensa de la educación pública.
Sin embargo, Spanos reconoció que todavía existe un desafío para fortalecer la articulación entre los distintos sectores.
“Es un desafío poder generar esta articulación entre docentes y estudiantes”, planteó Spanos.
Sosa, por su parte, señaló que las decisiones sobre adherir al paro también están atravesadas por la responsabilidad frente a los estudiantes.
“Con respecto al compromiso en términos académicos empieza a jugar un punto muy importante en las decisiones sobre si hacer paro o no”, explicó Sosa.
Y agregó: “Muchos empiezan a repensar si pueden parar o si prefieren avanzar con el contenido o evaluar o dejar a los estudiantes con nota”.
Sin embargo, Sosa remarcó que, pese a esas dudas, “todos en algún momento acompañan la lucha docente, todos en algún momento, en la medida de lo posible, hacen paro y, sobre todo, todos se ven afectados”.
Qué puede pasar después del 3 de octubre
Por el momento, en el Manuel Belgrano todavía no se definieron nuevas medidas específicas para después del sábado. Spanos explicó que la Asamblea Docente deberá evaluar el resultado de esta semana de paro y discutir cómo continuar el plan de lucha.
“Entendemos que la profundización de la acción tiene que ser ahora, porque pasan un par de semanas más y ya termina el año y perdemos esa posibilidad de poder seguir pujando para que se cumpla la ley de financiamiento”, sostuvo Spanos.
Sin embargo, Spanos aclaró que la decisión no depende solamente de la asamblea del colegio.
“Es una decisión que no tomemos nosotros o que podamos tomar nosotros solos como asamblea, porque entendemos también que formamos parte de una organización más grande, que es el gremio”, explicó Spanos.
Desde el Monserrat, Barrionuevo Antequera señaló que, si no existe una respuesta favorable, continuarán las acciones de protesta.
“Por lo pronto, de cara a la marcha federal del 15 de octubre seguiremos con estas medidas de fuerza, con visibilizaciones y otras actividades del conflicto universitario”, afirmó Barrionuevo Antequera.
También señaló que las consultas realizadas en la Federación Nacional de Docentes Universitarios (Conadu) mostraron distintas posiciones sobre las próximas medidas, desde paros escalonados hasta un eventual paro por tiempo indeterminado.
El plan de lucha contempla además 20 días de acciones de protesta y visibilización, con la quinta Marcha Nacional Universitaria prevista para el 15 de octubre.
Mientras tanto, en las escuelas preuniversitarias el conflicto continúa atravesando las aulas, los calendarios académicos y la vida cotidiana de docentes y estudiantes.
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