Prisión perpetua para los tres acusados por el crimen de Aralí

La Justicia de San Francisco dictó la pena máxima para Rocío Rauch, Ezequiel Simeone y Cristian Varela por asesinar a la nena de ocho años en Brinkmann.

Prisión perpetua para los tres acusados por el crimen de Aralí

El fallo se conoció en los Tribunales de San Francisco tras el pedido de la fiscalía y provocó escenas de profunda conmoción.

El tribunal de San Francisco condenó a prisión perpetua a la madre de Aralí Vivas y a los otros dos acusados por el crimen de la niña de 8 años, ocurrido en noviembre de 2024 en Brinkmann. La lectura del fallo provocó escenas de profunda conmoción, con gritos, llantos e increpaciones entre familiares y allegados en las afueras de la sede judicial, tras un juicio que se extendió durante dos semanas.

Las penas de máxima escala recayeron sobre Rocío Milagros Rauch (28), madre de la víctima; Ezequiel Matías Simeone (33), ex pareja de la mujer; y Cristian Hernán Varela (40). Los tres fueron declarados responsables del crimen, en una causa que incluyó delitos de abuso sexual agravado por la edad de la niña y homicidio criminis causae. A Simeone también se le atribuyó el delito de incendio intencional. La investigación estableció que la vivienda fue prendida fuego para intentar borrar evidencias.

Tras conocerse la sentencia, Rauch reaccionó con gritos contra su ex pareja y el padre biológico de la niña, Ricardo Daniel Vivas, a quien le recriminó: “¡Ricardo, drogadicto culiado, culpa tuya me tuve que ir a buscar la comida para mi hija, drogadicto de mierda!”. También increpó a Simeone y le gritó: “Vos te olvidaste que tenés hijos conmigo, desgraciado”. Antes, al escuchar el fallo, ya le había atribuido la culpa a su ex pareja.

Entre los familiares que expresaron su alivio por la condena estuvo Betiana Heredia, prima de Rauch, quien manifestó: “Gracias que hubo justicia”. Luego apuntó contra la madre de Aralí: “Malparida, vos la entregaste a tu hija”. En diálogo con Telenoche, Heredia también dijo que temía “que esta asesina salga en libertad” y aseguró que luchó para que sus hijos pudieran circular sin encontrarse con los responsables.

Por su parte, Ricardo Vivas sostuvo que la condena representa un alivio para su hija, pero advirtió que la lucha continúa. “Hoy mi hija se siente más aliviada al escuchar la condena de ellos tres que le arrebataron la vida, pero esto no termina”, expresó. Otras personas allegadas a la familia también manifestaron su indignación y reclamaron que los condenados cumplan sus penas.

Un crimen que conmocionó a Brinkmann

El caso ocurrió el 2 de noviembre de 2024, cuando Aralí fue encontrada sin vida dentro de la vivienda que compartía con sus hermanos menores. La investigación determinó que la niña había sufrido abusos sexuales reiterados antes de su muerte y que falleció como consecuencia de un traumatismo craneal producido antes del incendio.

La pesquisa sostuvo que el fuego fue provocado deliberadamente para eliminar evidencias y ocultar el abuso y el homicidio. La causa comenzó bajo la investigación del fiscal de San Francisco, Oscar Gieco, y posteriormente quedó a cargo del fiscal de Morteros, Francisco Payges, quien avanzó sobre las pruebas reunidas.

Entre los elementos incorporados al expediente figuraron pericias genéticas, registros de cámaras de seguridad y testimonios de familiares, profesionales médicos y especialistas que participaron de la investigación.

Solo uno de los acusados declaró

Durante el debate oral declararon más de 10 testigos, entre ellos familiares de los imputados, médicos y otros profesionales que intervinieron como peritos.

De los tres acusados, Cristian Varela fue el único que decidió declarar y responder preguntas. Durante su exposición intentó desvincularse del asesinato y de los abusos sufridos por Aralí. Sostuvo que concurría a la vivienda de Rauch y Simeone para comprar drogas y que en algunas ocasiones se quedaba a comer o tomar algo, pero negó haber participado del crimen.

Rauch y Simeone, en tanto, no prestaron declaración durante el juicio.

El reclamo de justicia

En la noche previa a la definición del juicio, familiares de Aralí y vecinos de Brinkmann realizaron una marcha para reclamar justicia. La movilización partió desde la Plazoleta de la Familia y llegó hasta la vivienda donde ocurrió el crimen.

Los familiares insistieron en que la condena debía alcanzar a los responsables y reclamaron que el caso de Aralí sirva para evitar que hechos similares vuelvan a repetirse. Con la sentencia a prisión perpetua para los tres acusados, el juicio concluyó con la máxima pena prevista para los delitos por los que fueron condenados.

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