IA: León XIV pide control humano, Milei apuesta por desregular y Altman reclama estándares globales

El Vaticano advirtió sobre armas autónomas, vigilancia y consumo de recursos, mientras el Gobierno argentino busca atraer inversiones y los líderes tecnológicos reclaman cooperación internacional.

IA León XIV pide control humano, Milei apuesta por desregular y Altman reclama estándares globales

IA León XIV pide control humano, Milei apuesta por desregular y Altman reclama estándares globales

El avance de la inteligencia artificial dejó de ser únicamente una cuestión tecnológica y ocupa cada vez más espacio en el debate internacional sobre seguridad, ambiente, economía y derechos humanos. En apenas dos días, el papa León XIV, el presidente Javier Milei y referentes de las principales compañías del sector expusieron posiciones diferentes sobre cómo afrontar el desarrollo de esta tecnología.

Ante los miembros de la Pontificia Academia de las Ciencias, León XIV advirtió este jueves sobre los riesgos asociados a la inteligencia artificial y sostuvo que el progreso tecnológico debe estar acompañado por responsabilidad, supervisión humana y cooperación internacional.

«El progreso es verdaderamente humano si hace del mundo un lugar mejor para todos», remarca León XIV.

El pontífice reconoció el potencial de estas herramientas para la medicina, la investigación científica, los sistemas alimentarios y energéticos y la creatividad. Al mismo tiempo, señaló riesgos vinculados con la vigilancia, la manipulación, la discriminación y las armas autónomas.

El Papa se dirige a los miembros de la Pontificia Academia de las Ciencias.

Armas autónomas y costo ambiental

Uno de los puntos centrales del mensaje de León XIV fue la necesidad de contar con salvaguardas y supervisión humana frente a sistemas capaces de intervenir en decisiones con consecuencias sobre la seguridad internacional.

El Papa también puso el foco en la dimensión ambiental del desarrollo tecnológico. Según señaló, los sistemas actuales de inteligencia artificial requieren grandes cantidades de energía y agua, con impacto sobre las emisiones de dióxido de carbono y los recursos naturales.

La posición retoma una preocupación que ya había expresado Francisco durante la cumbre del G7 de 2024. En aquella oportunidad, el entonces pontífice sostuvo que las decisiones fundamentales debían permanecer bajo un “control significativo” de los seres humanos y reclamó avanzar hacia la prohibición de las armas autónomas letales.

La visión desreguladora de Milei

En las antípodas de la preocupación papal, el presidente argentino, Javier Milei, expuso una defensa irrestricta de la innovación tecnológica. Tanto en su discurso ante la Asamblea General de la ONU como en una presentación posterior ante un auditorio republicano en Nueva York, rechazó frontalmente cualquier intento de regulación.

El mandatario acusó a los Estados de infundir «miedo» en la población apelando a imágenes de ciencia ficción, como Terminator, para imponer regulaciones y «cercenar la libertad». Según Milei, quienes alertan sobre el reemplazo del empleo humano ignoran el «efecto riqueza» y la reasignación de recursos que genera el progreso tecnológico.

«En Argentina no le vamos a poner un cepo a la inteligencia artificial», aseguró el líder libertario.

Su plan es consolidar al país como un destino atractivo para las inversiones del sector, los centros de datos y el talento tecnológico.

«Lo que deberíamos estar haciendo como gobierno es hacernos a un lado para que el sector privado haga lo mejor que sabe hacer», subrayó.

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Los propios desarrolladores reclaman coordinación

La discusión tampoco quedó limitada a gobiernos y organismos religiosos. El CEO de OpenAI, Sam Altman, y el CEO de Anthropic, Dario Amodei, participaron de una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU dedicada a la inteligencia artificial y la seguridad internacional.

Altman sostuvo que el momento actual requiere “extremo cuidado” y planteó la necesidad de mantener los sistemas más poderosos bajo control humano. OpenAI también reclamó una mayor cooperación internacional, estándares comunes de seguridad y mecanismos para informar incidentes vinculados con sistemas avanzados.

El CEO de OpenAI advirtió además sobre dos riesgos asociados al avance de estos sistemas: que su desarrollo avance más rápido que la capacidad de las instituciones para responder y que el poder derivado de la IA quede concentrado en un número reducido de empresas o países.

Sam Altman sostuvo que el crecimiento de la industria no puede justificar por sí mismo la aceptación de riesgos tecnológicos elevados (REUTERSBrendan McDermid).

OpenAI publicó el 27 de agosto un llamado conjunto con empresas como Anthropic, Amazon Web Services, Google, Microsoft y Oracle para fortalecer las defensas frente a amenazas cibernéticas.

La compañía sostuvo que existe una “ventana limitada” para reforzar las defensas cibernéticas y planteó la necesidad de proporcionar a quienes protegen infraestructura digital las herramientas, los recursos y el apoyo necesarios.

El planteo no constituye un pedido general de regulación de la inteligencia artificial, sino un llamado específico a la cooperación entre empresas y actores del sector para mejorar la seguridad de la infraestructura digital.

La sesión del Consejo de Seguridad mostró así que el debate sobre la IA ya alcanza a gobiernos, organismos internacionales y a las propias compañías que desarrollan los modelos más avanzados. El eje de la discusión dejó de ser solamente cuánto puede hacer esta tecnología y pasó a incluir quién establece sus límites, cómo se supervisa su evolución y qué responsabilidades deben asumir quienes la desarrollan y utilizan.

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