A diferencia de los teléfonos tradicionales, los dispositivos plegables incorporan componentes más complejos —como pantallas flexibles y bisagras— que históricamente fueron percibidos como puntos vulnerables. Es lo que el gigante chino Huawei pretende cambiar con la presentación de su modelo Mate X7.
Desde su ingreso al segmento de los smartphones plegables en 2019 con el Mate X, la marca mantuvo un enfoque constante en la evolución tecnológica, apostando por mejorar cada generación sin perder de vista la experiencia del usuario. En lugar de reinventar la fórmula, la marca trabajó en perfeccionarla, incorporando avances progresivos en diseño, durabilidad y rendimiento. Uno de los grandes avances en esta categoría está en la evolución de los materiales. El X7 incorpora por primera vez en un plegable una pantalla externa protegida con Crystal Armour Kunlun Glass, una tecnología que combina resistencia a caídas y arañazos con estándares utilizados en industrias como la aeroespacial o la relojería de alta gama.
Este desarrollo responde a una demanda concreta del usuario: dispositivos más durables frente al uso diario, desde caídas accidentales hasta el desgaste constante.
En paralelo, la pantalla interna también evoluciona. Con una estructura de tres capas —que incluye fibra de carbono y materiales adaptativos— logra mejorar su resistencia tanto a impactos como al plegado continuo, uno de los principales puntos de estrés en este tipo de dispositivos.
El cristal utilizado es 20 veces más resistente a las caídas y 16 veces más resistente a los arañazo y en el caso de la pantalla plegable, su estructura de 3 capas, la hace un 20 % más resistente a los impactos y 100 % más resistente a los dobleces que la generación anterior.
La bisagra y su resistencia al polvo
Tal como se ha señalado, la bisagra es uno de los componentes más importantes en un teléfono plegable, es la responsable de que la pantalla pueda plegarse y desplegarse con firmeza, por ende, un golpe podría dañarla y también al mecanismo de plegado, lo cual afectaría completamente la experiencia de uso del dispositivo.
Para evitar daños en la bisagra ante un accidente, fue fabricada en acero de nivel aeroespacial de 1.900 MPa (es la resistencia a la tensión de tracción medida en megapascales), proporcionando un plegado compacto que resiste el paso del tiempo y los golpes accidentales. Así mismo, integra una fibra de carbono ultra resistente que la hace un 31 % más resistente a la deformación y un polímero de materiales de grado aeroespacial que le da un 52 % más resistencia a la tensión.
Por otro lado, tiene un nivel de protección IP58 + IP59, esto significa que el poco polvo que llegue a entrar en el dispositivo no afectará su correcto funcionamiento y que puede resistir, si por accidente cae en el agua, hasta 2 metros de profundidad, así como también evitar daños en caso de que se le apliquen chorros de agua a presión.
