Ninguna historia es pequeña si puede cambiar el mundo

Flavia nos regala la posibilidad de conocer un documental sobre un grupo de personas mayores de Mar del Plata que, desde hace más de cuatro décadas, sostienen un voluntariado tan silencioso como luminoso.

Ninguna historia es pequeña si puede cambiar el mundo

Visibilizar lo que ya existe es una de las metas más sostenidas y arraigadas de El Club de la Porota.

Vivimos en una sociedad que todavía suele imaginar a las personas mayores solas en sus casas, «descansando», esperando que llegue el final de la vida. Pero lo cierto es que las personas, antes que años, tenemos vida.

Mirá a tu alrededor. Advertí lo maravillosas que son muchas de las personas que te rodean. Que no sepas qué hacen cada día, qué sueñan, qué desean, qué proyectos impulsan, a quiénes aman o qué es aquello que las enciende, no significa que esas historias no existan. Simplemente, todavía no las estamos mirando.

Visibilizar lo que acontece a la vuelta de la esquina es reconocer que las historias pueden contarse de millones de formas. Es elegir mirar lo que hay, en lugar de suspirar únicamente por aquello que creemos que nos falta.

Flavia nos escribió por Instagram. Varias veces. Hasta que decidimos poner el foco en lo que estaba queriendo decirnos. Insistió porque está convencida —como nosotros— de que la pasión y el amor se multiplican cuando encuentran quién los narre.

Ella eligió mirar un proyecto que, por no ser masivo, no dejaba de ser profundamente valioso. Y eso es, también, parte del oficio de comunicar: mostrar, iluminar y abrir espacio para aquello que muchas veces permanece invisible.

Hoy Flavia nos regala la posibilidad de conocer un documental sobre un grupo de personas mayores de Mar del Plata que, desde hace más de cuatro décadas, sostienen un voluntariado tan silencioso como luminoso. Una historia que nos recuerda que el verdadero protagonismo rara vez hace ruido, pero siempre deja huella.

Los invitamos a disfrutar de este convite de Flavia Mertehikian, periodista, fotógrafa, comunicadora audiovisual y documentalista argentina, que eligió poner su mirada allí donde tantas veces pasamos de largo. 

Ninguna historia es pequeña si puede cambiar el mundo

Por *Flavia Mertehikian
Especial para El Club de la Porota

De «el espacio donde los más grandes tienen la palabra» a «ninguna historia es pequeña si puede cambiar el mundo». Historias Mayores nació con ese espíritu: como un portal digital destinado a visibilizar a las personas mayores que nos rodean y poner en valor todo lo que aportan a nuestra sociedad.

Desde la primera entrevista a Olegario Víctor Andrade, proyectorista de cine desde los 8 hasta los 79 años, este proyecto surgió como un desafío personal para aprender a descubrir y escuchar atentamente a quienes, después de jubilarse, siguen plenos y activos, ya sea en sus oficios o profesiones o en nuevas actividades y aficiones. Un legado inestimable del que muchas veces no somos conscientes.

Y fue así como este emprendimiento, nacido desde mi oficio de redactora y fotógrafa, también dio origen a mi ópera prima como cineasta: la historia del Club de Abuelos Narradores de Mar del Plata.

Como documentalista y realizadora del documental “Había una vez hace 40 años…”, mi objetivo ha sido transmitir los inmensos beneficios de este viaje intergeneracional que se produce en una época en la que algunas personas mayores sufren aislamiento social, vinculado a la soledad, la depresión y el declive físico y/o mental. También busqué reflejar, con el mayor respeto y amor, la experiencia de este programa de convivencia, perfectamente reproducible en cualquier otro lugar del planeta.

El documental acompaña, a lo largo de un ciclo lectivo, al Club de Abuelos Narradores de Mar del Plata, un voluntariado que desde 1984 visita jardines de infantes y otras instituciones para compartir cuentos, canciones y poesías. A partir de ese «Había una vez…» que ningún niño parece resistir, la película revela tanto la vida cotidiana del grupo como las historias personales de quienes lo integran, recuperando el valor ancestral de la narración oral y revalorizando el lugar de las personas mayores como protagonistas activos de la vida comunitaria.

La realidad es que este voluntariado, pese a los 42 años que lleva en vigencia, pasa desapercibido incluso en su propia ciudad. En mi caso, lo conocí gracias a la odontóloga Delia Pezatti, amiga de mi familia, quién, llegada su jubilación —tan activa como siempre—, nos relataba con entusiasmo sus aprendizajes en el arte de narrar junto al grupo, que luego desplegaba una vez por mes ante audiencias infantiles que la recibían con cariño y curiosidad. Mi fascinación por sus relatos y, al mismo tiempo, el asombro de que no existiera ningún registro audiovisual de la tarea de estos adultos mayores encendieron la llama de esta idea.

Convencida de que este grupo merecía un documental, emprendí la etapa de investigación para adentrarme en el universo de los narradores. Fue a comienzos de 2020, en plena pandemia. Me contacté por primera vez, por teléfono, con la coordinadora del Club, Victoria Padin, mientras las noticias del desastre sanitario recorrían el mundo y tanto la infancia como las personas mayores eran los grupos más castigados. Los Abuelos Narradores, sin embargo, seguían comunicados de manera virtual, tratando de adaptarse a las nuevas tecnologías y haciendo todo lo posible por continuar llegando con sus cuentos, canciones y poesías a los niños, a través de videos que ellos mismos grababan.

El estreno del documental sobre el Club de Abuelos Narradores de Mar del Plata llegó en septiembre de 2024, durante la segunda edición del Festival Internacional de Cine de la Provincia de Buenos Aires. El público nos premió con su emoción y gratitud. Personas de todas las edades que, entre risas, lágrimas y recuerdos de familiares o conocidos mayores, nos agradecían haber descubierto la labor de los narradores.

La película tuvo luego su estreno latinoamericano en Perú, en el VII Festival Render de Cine Universitario. Continuó su recorrido por otros importantes festivales, como el Ficfusa, en Colombia, y el Festival Ícaro, en Centroamérica, hasta llegar a España. Allí, además de proyectarse en Madrid, Barcelona y Mallorca, presentamos un informe sobre este trabajo junto a la periodista española Mar Ferragut y a la fundadora del Club, María Rosa Solsona, en el Anuario del Envejecimiento 2025, que cada año publica la Universidad de las Islas Baleares.

El cine, como experiencia colectiva, es sanador, al igual que el trabajo de los Abuelos Narradores. En la era del streaming, la dificultad para conseguir pantallas para el cine independiente y autogestionado es una realidad a la que nos enfrentamos realizadores de todo el mundo. Por eso agradecemos la oportunidad de compartir nuestro trabajo en estas funciones especiales del Cine Gaumont, que contribuyen a visibilizar la tarea de los Abuelos Narradores.

Y continuamos con el desafiante trabajo de distribución, con el objetivo de llegar a más espacios y al mayor público posible de Argentina, llevando el ejemplo de nuestros mayores y defendiendo sus derechos, que son, en definitiva, los derechos de todas las personas.

*Flavia Mertehikian es periodista, fotógrafa, comunicadora audiovisual y documentalista argentina. Desde hace años investiga y narra historias que ponen en valor la experiencia humana, con especial interés en las personas mayores y los vínculos intergeneracionales. Es creadora de Historias Mayores, un proyecto periodístico dedicado a visibilizar las historias de vida de personas mayores que continúan transformando sus comunidades. Más información y novedades del documental en las cuentas de Instagram de @historiasmayores y @flaviamertehikian. Web: www.historias-mayores.es 

Próximas funciones

El documental “Había una vez hace 40 años…”, continúa su recorrido por salas del país. Las próximas proyecciones serán en el Cine Gaumont (CABA) el sábado 18 y el martes 21 de julio, a las 20 horas, en funciones especiales. Luego llegará a Mar del Plata, donde se proyectará el jueves 13 de agosto, a las 19 horas, en la Sala Chauvin. El deseo de su directora y del equipo que acompaña la película es que este documental siga recorriendo el país y pueda proyectarse próximamente en más Espacios INCAA, para que cada vez más personas descubran la historia del Club de Abuelos Narradores y el enorme valor de los vínculos entre generaciones.

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