Lunes 31 de agosto
A las puertas del inicio de la feria judicial de julio, se empieza a completar la agenda de juicios para el segundo semestre, tanto en la Justicia Provincial como en la Federal. Y justamente el Tribunal Federal Dos, acaba de confirmar que de no mediar imprevistos, el último día de agosto próximo, comenzará el juicio de la causa conocida como la de los Sanadores Egipcios, con dos acusados. Álvaro Aparicio Díaz y su pareja Carolina Laura Cannes llegarán imputados por trata de personas y estafas, lo que de probarse, daría lugar a condenas importantes para ambos, sobre todo para Díaz, líder de la Fundación Seshen que funcionaba como una secta que captaba a ingenuas feligresas a partir de cursos sobre medicina y psicología egipcia. Díaz se hacía llamar “Sahú Ari Merek”, había publicado varios libros y dirigía un “templo” ubicado en un campo de Villa Cura Brochero.
La particularidad de esta causa judicial es que inicialmente fue investigada por la fiscal Analía Gallaratto, quien imputó y ordenó la detención por más de un año de la mayoría de las víctimas, además de Díaz y su pareja. Para esta funcionaria de la justicia provincial, la acusación era la de asociación ilícita y no correspondía el delito de trata de personas, que cuando se confirmó provocó el traspaso de la instrucción al juez federal Miguel Hugo Vaca Narvaja. Recién allí la casi decena de víctimas pudieron recuperar la libertad. Por supuesto, serán querellantes en el proceso que se hará en el TOF 2, ya que Díaz además de presuntamente someterlas a la servidumbre, las despojó de dinero y bienes. El Fiscal del juicio será Carlos Casas Nóblega, y el tribunal estará integrado por los jueces Fabián Asís, Enrique Lilljedahl y Noel Costa. Los defensores oficial Jorge Perano y Carlos Altamira representarán a los acusados y Mercedes Crespi a las víctimas. Díaz y Cannes no serán detenidos antes del juicio pero deberán cumplir con algunas imposiciones para evitar alguna fuga eventual. Las audiencias se harán durante algunos días de septiembre con el inicio confirmado para el lunes 31 de agosto.
La plaga de los abusos
Cuando los periodistas preguntamos en las diferentes Cámaras del Crimen sobre los juicios que se están haciendo, en la mayoría nos responden que están con audiencias por robos, violencia urbana, homicidios… ¡y muchos casos de abusos sexuales!, generalmente muy feos y con víctimas que sufren indefensas esos calvarios. Por estos días nos conmovemos por el femicidio de Agostina Vega, y lo que presuntamente pasaba en el bar céntrico Wachitas. Pero la verdad es que el aumento de casos y juicios por abusos es impresionante. Desde la oficina de jurados populares están registrando la misma tendencia, ya que participan en los procesos por femicidios. Pero además la mayoría de los juicios terminan con condenas de muchos años de prisión para los abusadores (entre 10 y 20), a padres, padrastros, abuelos y también supuestos religiosos y “pastores y curas”. Sin embargo no amedrentan, y como dijo el fiscal Marcelo Fenoll, “tenemos que hacer más foco en los delincuentes y abusadores. Anticiparnos y no correr siempre de atrás”.
Y esta situación se registra en Córdoba y en el resto del país, casi sin distinciones. Hace algunos días, se conocieron las últimas estadísticas del Ministerio Público Fiscal de la Nación, que confirman que casi la mitad de las víctimas son menores de 18 años, como Agostina, y que las redes de Trata se descubren pero se reconstruyen sin pausas, a veces con “protectores insospechados”. En Tribunales se sabe que los casos de abuso no disminuyen y que a pesar de los esfuerzos por facilitar las denuncias, son muchas la víctimas que no pueden hacerse escuchar, generalmente con victimarios que están en la propias familias o en entornos muy cercanos, y que con amenazas y mucha violencia se las arreglan para no ser descubiertos ni denunciados. Las interpretaciones sobre esta plaga pueden ser varias. En lo personal creo que la falla mayor se está dando en lo preventivo, como ocurre con otras calamidades sociales. Incluso el fácil acceso en las redes a tantos “estímulos pulsionales” puede contribuir a hechos perversos de los que después nos lamentamos, con lágrimas mediáticas y mucha hipocresía. Como sociedad debemos asumir que los abusos sexuales son uno de nuestros graves problemas. Y que mientras nos sigamos haciendo los tontos, continuarán siendo una plaga.
