Toda la verdad / A su mamá del corazón

La imputación de las máximas autoridades de la Cámara Federal de Córdoba por presunto maltrato y coacción en causas vinculadas a evasión impositiva genera un sismo institucional. Por otro lado, la Cámara Octava del Crimen inició el juicio contra Alejandra Tavares, acusada de asesinar brutalmente a su tía.

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Toda la verdad

La Justicia Federal supura por estos días, una mezcla de sensaciones que van desde la sorpresa, la incredulidad y la bronca hasta la esperanza. Las imputaciones de las máximas autoridades de la Cámara Federal, su presidenta Graciela Montesi y su vice, Abel Sánchez Torres, y además los secretarios Mario Olmedo y Gustavo Flores, han provocado tal vez, el sismo más grande que se recuerde, en la cuna de la Sagrada Familia.

La denuncia presentada por una funcionaria de carrera como Celina Laje Anaya por presunto maltrato laboral (con el patrocinio del abogado Claudio Orosz), podría ser tan sólo la “punta de un ovillo” para revisar otras cuestiones vinculadas por ejemplo, con grandes empresas acusadas por evasión impositiva, y eventualmente favorecidas por medidas dilatorias a fin de zafar con algún blanqueo, prescripción o modificación en la legislación (como ha sucedido últimamente). Ocurre que la situación denunciada se originó según la víctima, a partir del hostigamiento que habría sufrido para convalidar irregularidades en una causa contra gerentes de la empresa Bunge, imputados por evasión. Por eso la investigación que llevan adelante los fiscales Pablo Turano de la Procuración, y Maximiliano Hairabedián de TOF 1, es por posible abuso de autoridad, violación de los deberes de funcionario público, falsedad ideológica y coacción. Ahora, los cuatro serán indagados por el juez federal Alejandro Sánchez Freytes. Pero además los fiscales pidieron que se investigue la evolución patrimonial de Sánchez Torres para verificar posibles “datos llamativos”.

Lo cierto es que comenzó a rodar un proceso que muchos creían que era imposible, si consideramos la estructura actual del Poder Judicial argentino, y los amigos que sostienen y sueltan manos. Habrá que ver entonces la marcha de esta investigación, y de que modo avanza…o no. En los discursos de ocasión las autoridades judiciales se llenan las bocas con alegorías sobre “la Justicia independiente, decente, libre, imparcial, etc”. Después en los hechos y en la diaria, estos valores se sostienen a medias, o nada. Por eso esta causa se podría convertir en bisagra….¿Todos somos iguales ante la Ley? ¿La Ley es pareja para todos?

Durante años se escucharon diversos chismes y comentarios sobre “favores y comportamientos non sanctos”, en los pasillos de tribunales federales, y por supuesto después pagan justos por pecadores… La pregunta central por estas horas es: ¿Podremos ahora saber la verdad…toda la verdad?

A su mamá del corazón

Comenzó ayer en la Cámara Octava del crimen y con jurados populares, el juicio a Alejandra Tavares de 59 años, acusada de homicidio criminis causa, por el que podría ser condenada a prisión perpetua. Según la importante prueba que la involucra, asesinó de una manera espantosa a su tía Olga Villarreal de 72 años. Lo hizo para ocultar un robo de dinero y no ser denunciada por la víctima. Este hecho sucedió el miércoles 6 de junio del 2024 en barrio Comercial y es muy increíble porque fue la tía Olga quien prácticamente crio a su asesina. Por eso es tan duro este caso y tan inentendible.

La presunción es que Tavares fue a robarle a Olga, y su tía la descubrió. Entonces la imputada la atacó con un martillo y la golpeó fuertemente en la cabeza, fracturándole los pómulos, el mentón y hasta las manos en lo que habría sido un intento defensivo de la abuela. La asesina luego lavó el martillo y lo volvió a guardar. Sin embargo, fue en este martillo donde se encontraron restos de ADN de la víctima. También en el patio de la casa se hallaron colillas de cigarrillos con el ADN de Alejandra Tavares. Sobre el robo, se confirmó que Olga había cobrado un dinero por la venta que había hecho de productos cosméticos y que guardó los billetes en una vitrina del living. Es esto lo que fue a buscar Alejandra, quien después de descubierto el crimen, perversamente se acercó a la casa a consolar a Karina, hija de Olga y también querellante en el juicio.

El dolor familiar por este macabro asesinato es muy grande porque la acusada (y muy posiblemente condenada) era una “hija del corazón” de su tía, y porque además tuvo la osadía de ofrecer las condolencias y consolar a Karina. Es muy difícil comprender la locura cometida por Alejandra Tavares. Rompe cualquier lógica… ¿Cómo pudo haber matado y de una manera tan bestial a su mamá del corazón?

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