El Palacio Dionisi inaugura cuatro nuevas muestras de fotografía

El Museo Palacio Dionisi inaugura el 12 de agosto su segundo ciclo de exposiciones de 2026. El recorrido reúne fotografías de fauna, semillas, una comunidad amazónica y escenas urbanas realizadas con una técnica sin lente.

El Palacio Dionisi inaugura cuatro nuevas muestras de fotografía

La muestra de Andrés Bonetti se despliega en dos sedes: “Lo salvaje” se exhibirá en el Museo Provincial de Ciencias Naturales y “Diálogo silencioso”, en el Museo Palacio Dionisi.

El nuevo ciclo del Museo Palacio Dionisi puede recorrerse como un juego de contrastes. En las mismas salas conviven fotografías que miran hacia territorios inmensos y otras que se detienen entre minúsculos detalles; imágenes de animales y retratos de personas; registros de una comunidad amazónica y escenas cotidianas de la ciudad. También cambian los procedimientos: hay trabajos construidos desde extensos recorridos por el territorio y otros que parten de una semilla o de una cámara sin lente.

Las cuatro muestras que inauguran el 12 de agosto no necesitan un único hilo temático para entrar en diálogo. El contraste aparece mientras el visitante avanza por el edificio y cambia aquello que queda frente a sus ojos. En la planta alta, la naturaleza puede mirarse desde dos distancias muy diferentes. En la planta baja, la fotografía se acerca a las personas y vuelve después al espacio público.

El recorrido comienza con “Diálogo silencioso”, de Andrés Bonetti, una serie que lleva la mirada hacia la fauna de la Península Valdés, la Antártida y las Islas Malvinas. Son imágenes vinculadas con grandes territorios del sur argentino, construidas a partir de años de recorridas y observación.

Aquí la escala es amplia. El paisaje y los animales ocupan un espacio que excede la fotografía y remite a territorios atravesados por condiciones naturales extremas. Bonetti ha recorrido más de un millón y medio de kilómetros por Patagonia, Malvinas y Antártida, construyendo un extenso archivo sobre la región austral.

Pero esta exposición también obliga a salir del Dionisi para completar el recorrido. El proyecto se divide en dos partes que se exhibirán simultáneamente: en el Palacio Dionisi estará “Diálogo silencioso”, mientras que en el Museo Provincial de Ciencias Naturales, ubicado en avenida Poeta Leopoldo Lugones 395, se podrá visitar “Lo salvaje”. Ambas inauguran el mismo día, a las 18 y 17, respectivamente.

Después de esa mirada sobre grandes territorios, el recorrido cambia por completo de escala.

De los grandes territorios a una semilla

En la misma planta, “Impermanencia”, de Tania Pérsico, lleva la fotografía hacia un universo mucho más pequeño. Las protagonistas son semillas fotografiadas de manera aislada de su entorno natural.

El cambio no está solamente en el tamaño del objeto fotografiado. También cambia la manera de observar. Frente a las imágenes de Bonetti, donde el territorio y la fauna abren el campo visual, Pérsico concentra la atención en las formas, texturas y estructuras de cada semilla.

Las fotografías se mueven entre una observación cercana, casi científica, y una dimensión más sensible. La semilla aparece como una forma contenida, pero también como aquello que anticipa un proceso de transformación.

El contraste entre ambas muestras hace que la planta alta pueda recorrerse de una manera particular: de un extremo al otro, la fotografía pasa de mirar el territorio a detenerse en un objeto mínimo.

“Impermanencia” fue seleccionada en la convocatoria abierta del Museo Palacio Dionisi para el período 2026-2027 y en 2023 había obtenido una beca de creación del Fondo Nacional de las Artes.

Cuando la mirada se acerca a las personas

En la planta baja, el cambio vuelve a ser evidente. El paisaje deja de ocupar el centro y aparecen las personas. “Shipibo-Konibo: Retratos de mi sangre”, del fotógrafo peruano David Díaz Gonzales, se introduce en la vida cotidiana de un pueblo originario de la Amazonía peruana.

La distancia con las fotografías de naturaleza es clara: aquí la imagen se construye alrededor de los rostros, los vínculos, las costumbres y la identidad. Díaz Gonzales, además, fotografía a su propia comunidad, por lo que la exposición parte de una relación directa con aquello que registra.

Los retratos y escenas íntimas permiten acercarse a la cosmovisión Shipibo-Konibo y a sus vínculos con la naturaleza, pero también a la continuidad de sus tradiciones en el presente.

Entre las fotografías incluidas se encuentra “Corte de flequillo de una mujer que está de luto”, obra por la que Díaz Gonzales recibió en 2022 el premio Maravillarte.

La muestra tiene, además, un recorrido institucional propio: es una coproducción entre el Museo Palacio Dionisi, el Consulado General del Perú en Córdoba y la Agencia Córdoba Cultura del Gobierno de Córdoba.

Después de recorrer grandes extensiones y detenerse en una semilla, el visitante se encuentra entonces frente a una fotografía que vuelve a poner el cuerpo humano en el centro.

Una cámara sin lente para mirar la espera

El último contraste aparece con “Ritual colectivo”, de Pablo Grinspan. La exposición vuelve a trabajar con personas, pero las ubica en otro escenario: la ciudad y sus espacios públicos.

Las fotografías fueron realizadas mediante la técnica estenopeica, un procedimiento que prescinde de la lente y utiliza una pequeña abertura para permitir el ingreso de la luz. Esa particularidad técnica modifica también los tiempos de realización de la imagen.

Y allí aparece uno de los puntos más interesantes de la serie: Grinspan se detiene en las situaciones de espera que forman parte de la vida urbana. Personas que esperan, espacios compartidos y momentos cotidianos aparecen registrados mediante una técnica cuyo propio proceso requiere paciencia.

De esta manera, el procedimiento y aquello que se fotografía entran en relación. La cámara necesita tiempo para formar la imagen y, al mismo tiempo, las escenas elegidas están atravesadas por ese mismo tiempo de espera.

El resultado vuelve a modificar la mirada del recorrido. Después de la naturaleza y los retratos, la fotografía se concentra en algo tan común como estar en un espacio público y esperar. Lo cotidiano adquiere otro ritmo cuando se lo observa a través de una cámara estenopeica.

El proyecto de Grinspan también fue seleccionado en la convocatoria abierta del Museo Palacio Dionisi para el período 2026-2027.

Cuatro formas de recorrer una misma mirada

Las cuatro exposiciones construyen un recorrido en el que las diferencias importan tanto como aquello que comparten. Cada una trabaja con un universo en sí mismo coherente, pero el paso de una sala a otra modifica la escala, el tiempo y el lugar desde el que se observa.

Primero, los grandes territorios australes y sus animales. Después, una semilla aislada de su entorno. Más tarde, los rostros y las costumbres de una comunidad amazónica. Finalmente, las esperas de quienes habitan la ciudad.

También cambian las velocidades. Bonetti construye su archivo a partir de largos desplazamientos por territorios australes; Pérsico concentra la mirada en una pequeña forma vegetal; Díaz Gonzales fotografía desde la cercanía de su propia comunidad; Grinspan utiliza una técnica que obliga a dejar que el tiempo participe de la toma.

Más que buscar una única lectura, el recorrido permite poner esas fotografías unas junto a otras y observar qué sucede cuando cambia aquello que la cámara decide mirar. El Dionisi reúne, en un mismo ciclo, cuatro maneras de acercarse a la imagen: desde el territorio, desde el detalle, desde la identidad y desde la experiencia cotidiana.

Datos relevantes

Cuándo: Miércoles 12 de agosto, desde las 18.
Dónde: Museo Provincial de Fotografía Palacio Dionisi, Av. Hipólito Yrigoyen 622, Córdoba.
Hasta cuándo: 15 de noviembre.
Entrada: Libre y gratuita.
Además: “Lo salvaje”, de Andrés Bonetti, inaugura a las 17 en el Museo Provincial de Ciencias Naturales, Av. Poeta Leopoldo Lugones 395.

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