Belgrano y un clásico histórico: orden táctico y presión, las claves

El conjunto dirigido por Ricardo Zielinski superó a su eterno rival en el Kempes y avanzó a cuartos. El Pirata fue eficiente y lo ganó con autoridad.

Belgrano y un clásico histórico: orden táctico y presión, las claves

El Pirata celebró de visitante y se metió entre los ocho mejores del Apertura.

Belgrano dio un golpe sobre la mesa en el Kempes. Con una autoridad indiscutible, el Pirata superó al Matador por 1-0 para meterse en los cuartos de final del Torneo Apertura. El triunfo desató un festejo que atravesó toda la ciudad, marcando el final de una espera de 20 años sin alegrías en cruces oficiales ante el adversario de toda la vida.

Más allá del resultado ajustado, la victoria se fue tejiendo desde el primer minuto con una propuesta sumamente inteligente. En los primeros minutos, la pelota y la intención fueron de la “T”. Como si fuese un primer round de boxeo, el Celeste fue estudiando: no asfixió de manera constante, pero supo manejar los hilos del encuentro dándole el protagonismo a Talleres en el inicio para luego golpear, aprovechando los amplios espacios que dejaba la última línea albiazul en su retroceso.

La zona de gestación

El plan de Ricardo Zielinski fue fundamental para neutralizar los circuitos de juego del Matador. La gran sorpresa en el once titular fue la inclusión de Agustín Falcón por la banda, un movimiento diseñado específicamente para contener las trepadas del brasileño Rick. Su labor no fue destacada y sufrió una amonestación que lo condicionó el resto del partido.

En el eje, el DT repitió la dupla conformada por Santiago Longo y Adrián Sánchez. El doble cinco fue clave en el orden que mostró Belgrano a lo largo de los 90 minutos. Sánchez cumplió una labor incansable, persiguiendo y anulando de forma personal a Franco Cristaldo durante gran parte de la etapa inicial.

Por el carril izquierdo transitó el jugador más destacado de la tarde. Francisco González Metilli funcionó como el verdadero motor del ataque visitante, exprimiendo su sector al máximo. El volante disputó 73 minutos en un nivel alto, completando ocho de sus trece pases con suma precisión. Su injerencia fue total. En el primer tiempo comenzó el contraataque que terminó un remate desviado de Zelarayán. En el inicio del segundo habilitó a Passerini y se filtró en el área para definir la jugada con una zurda letal.

Jerarquía en las áreas

En la ofensiva, Lucas Passerini jugó su mejor partido del semestre. El atacante fue una pesadilla constante, aguantando la posesión de espaldas, generando infracciones y asistiendo a la perfección en el tanto del triunfo. Acompañado por algunos destellos de Lucas Zelarayán, la “B” pudo haber ampliado la ventaja mediante transiciones rápidas, pero las malas decisiones en los metros finales y la destacada actuación de Guido Herrera, quien le contuvo mano a mano a Alcides Benítez y al propio “Chino”, mantuvieron el suspenso.

Para sostener la diferencia, la figura de Thiago Cardozo emergió en los momentos de mayor tensión. El arquero uruguayo respondió de la mejor forma cuando fue llamado a intervenir, primero desactivando un remate esquinado de Rick en la primera mitad y luego ahogando el grito de Augusto Schott en el complemento. Apoyado en la solvencia de Leonardo Morales y Lisandro López en la zaga central, el cerrojo defensivo garantizó una clasificación que quedará en la historia.

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