El fútbol en nuestro país es el vehículo que tracciona las emociones más fuertes. Cualquier resultado es amplificado en los corazones argentinos cuando se trata de la pelota y puntualmente en un Mundial. La victoria desprende una alegría colectiva inconmensurable y la derrota produce una congoja difícil de escribir. Perder es durísimo y más si se trata de una final de Copa del Mundo.
La Selección argentina cayó ante España. Un suceso extraño para un equipo que nos acostumbró a ganar cada torneo que disputaba. Desde que asumió el cargo en 2018, Lionel Scaloni dirigió 104 partidos entre oficiales y amistosos, con un balance de 76 victorias, 18 empates y apenas 10 derrotas. Perder para la Scaloneta es toda una anomalía. Y es ahí cuando los tiempos que corren crean un contexto excepcional para buscar una explicación.
El eco de las conspiraciones
En los últimos días, cientos de teorías conspirativas surgieron para argumentar por qué la Selección perdió ante España sin rematar al arco. “¿Realmente pensás que no pasó nada?”, despunta un mensaje de WhatsApp. Y las suposiciones abundan, para un lado u otro. Nos vendieron. “¿Fue gratis que millones de personas vean un acto de rebeldía ante Inglaterra?”.
La horizontalidad que ofrecen las redes sociales equipara las opiniones, el acceso y la difusión de la información. Conforme a estas teorías, a Gianni Infantino le convenía que España ganase el título así conseguía los votos de UEFA para retener la presidencia de FIFA. Un operativo del FBI que apretó a Claudio Tapia y a los familiares de los jugadores. La pelota Trionda era dirigida remotamente por el chip que contiene. A la Selección la iban a dejar sin la posibilidad de jugar un Mundial por tiempo indeterminado, como castigo por haber exhibido la bandera que afirmaba “Las Malvinas son argentinas”. A partir de la campaña antiargentina de constante desprestigio de la prensa internacional hacia el seleccionado y amplificada por el algoritmo de redes sociales, muchas personas comenzaron a creer en estas explicaciones, o al menos a plantearse la pregunta: ¿pasó algo?
El breve video de Messi en la arenga de la final (la verdadera la dio en el vestuario), diciendo: “Pensemos en jugar nomás. Olvidémonos de todo”, genera una suspicacia (o no). ¿Olvidarse de qué? ¿Jugadores presionados para perder?
🐐🗣️ «PENSEMOS EN JUGAR NOMÁS»
La ARENGA de Lionel Messi en la previa a la final del Mundial. pic.twitter.com/SrbwDNKyil
— TyC Sports (@TyCSports) July 19, 2026
Hasta que las dudas llegan a los protagonistas. Hasta Carlos Mac Allister, padre de Alexis, entró en la lógica de la duda. La respuesta no deslizó ninguna rareza. “Nos va a doler un tiempo, pero hay que entender que a veces hay uno mejor que vos. Eso no significa que no pusiste todo, el equipo puso todo. Y apareció una España que llegó con una nafta mejor que nosotros”, dijo el exfutbolista de Boca y Ferro. Su hijo no formó parte del complot. Sin haber jugado su mejor partido en el certamen, corrió 14,99 kilómetros, según los datos que aporta la FIFA. El de mayor despliegue físico entre ambos seleccionados.
Los datos contra el relato
Y si no pasó nada raro, ¿por qué Argentina no pateó al arco? ¿Acaso Giuliano Simeone formaba parte de una subtrama espuria para rematar desviado? ¿O Pau Cubarsí, que despejó una pelota en la línea antes de la llegada de Senesi, estaba en contra de este partido “digitado”? Vamos a lo que vimos todos. La Albiceleste no estuvo fina, no llegó con peligro al arco sino hasta que le hicieron un gol –una constante en todo el Mundial– y no manejó la pelota. Los jugadores lucían cansados, ¿con miedo?
Bien se podría citar a un maestro de nuestro fútbol como César Luis Menotti. El Flaco pregonaba que el cansancio y el estado de ánimo iban de la mano: “¿Ustedes vieron alguna vez a un equipo que esté muy cansado si va ganando 4-0 y faltan veinte minutos? Todos la piden, todos corren, todos la quieren. Y cuando el otro está abajo, están todos muertos, les duele todo. El fútbol tiene mucho que ver con eso”. Cuando no tenés la pelota se hace muy difícil y La Roja replicó contra la Albiceleste la misma estrategia que utilizó en la semifinal ante Francia.
Argentina no pudo desplegar su juego. Enfrente estuvo un combinado que dominó de principio a fin. 789 pases contra 375. 2,52 goles esperados contra 0,7. ¿De verdad piensan que un animal competitivo como Lionel Messi fue para atrás? Solo para poner un ejemplo. ¿Y las 11 atajadas del “Dibu”? Tagliafico terminó jugando en una pierna y dejando la piel en cada pelota. Hasta es casi una falta de respeto dudar del honor de este plantel.
La explicación no puede ser de este cronista. Cada quien elegirá creer. Scaloni habló y fue tajante: “Perdimos porque ellos fueron mejores. Hay que reconocer que jugaron mejor. Nosotros llegamos justos, es la realidad. Hay veces que está bueno reconocer estas cosas. Y eso nos va a hacer mejores”. Saber ganar y saber perder, aunque duela. Nada más que eso.
