La tasa de irregularidad en el pago de créditos bancarios aumentó al 7,3% en abril a nivel general dentro de la República Argentina, según detalló el Banco Central de la República Argentina (BCRA) en su último Informe sobre Bancos. El indicador financiero registró una suba de 0,3 puntos porcentuales respecto de marzo y acumuló 17 meses consecutivos de incremento.
El deterioro más pronunciado ocurrió en el segmento de la asistencia financiera destinada a las familias, donde la morosidad trepó al 12,1%, un porcentaje que representa el nivel más alto registrado desde 2004.
Por el contrario, la cartera corporativa mostró un comportamiento más estable. El coeficiente de mora en las empresas pasó del 3,1% al 3,3% entre marzo y abril, con un aumento anual de 2,4 puntos porcentuales. Frente a estas cifras, la consultora 1816 advirtió en su reporte que la suba del indicador general se aceleró durante el cuarto mes del año en comparación con el período previo, hecho que genera dudas sobre la posibilidad de que la problemática alcance su techo en el segundo trimestre de 2026.
Financiamiento restringido
La autoridad monetaria especificó en su documentación oficial que el porcentaje de mora total no es mayor debido a que las entidades financieras ejecutan un repliegue en el otorgamiento de préstamos en pesos. El saldo real de financiamiento al sector privado en moneda nacional disminuyó un 0,9% en abril y mantuvo una contracción adicional del 0,2% durante mayo. Esta restricción al crédito se aplica principalmente sobre los hogares, a pesar de que el fondeo o depósitos en pesos creció un 1,7% en el mismo lapso.
Al desglosar las variables por los diferentes tipos de asistencia económica, los registros oficiales expusieron el siguiente panorama de irregularidad:
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Préstamos personales: Subieron al 14,8% (14,9% según mediciones complementarias).
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Otros tipos de asistencia: Alcanzaron el 12,2%.
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Tarjetas de crédito: Se elevaron al 11,2% (con picos del 12,5% mensual).
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Adelantos en cuenta corriente: Incrementaron del 6,2% al 6,5%.
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Créditos prendarios: Pasaron del 5,4% al 5,5%.
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Descuento de cheques: Aumentó del 3% al 3,2%.
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Préstamos hipotecarios: Subieron al 2%.
La única excepción a la tendencia generalizada ocurrió en las líneas de prefinanciación de exportaciones, sector que disminuyó su tasa de mora del 0,6% al 0,5% en el marco de una expansión del segmento.
Millones de deudores y rigidez normativa
La problemática de cobro excede a las entidades bancarias tradicionales. Las estadísticas del Banco Central señalaron que la irregularidad en los Proveedores No Financieros de Crédito (PNFC) llegó al 31,5% en abril, luego de marcar un 30,7% en marzo. A partir de estos datos consolidados, el procesamiento técnico de la consultora 1816 estimó que existen 5,3 millones de personas con al menos un crédito irregular con atrasos de un mínimo de 90 días, sobre un universo de 20 millones de ciudadanos que poseen préstamos. Esta cifra representa al 26,7% del total de deudores del sistema y limitará la expansión del consumo familiar en el corto plazo.
Los analistas sectoriales explicaron que la mora bancaria responde directamente a la situación actual de los ingresos y el empleo. El consultor Pablo Curat remarcó en La Nación que las entidades se ven obligadas a replicar la peor calificación de un cliente por la vigencia de la circular de «arrastre», norma que impone degradar la nota interna de un usuario si sus atrasos representan el 40% o más de su pasivo total en el sistema, aun cuando cumpla a término con el resto de las obligaciones individuales.
Expectativas de estabilización en el sector
Pese al escenario de deudas acumuladas, la conducción de la autoridad monetaria brindó un análisis complementario. El ente remarcó que la probabilidad de default estimada (PDE) para el sector privado se redujo por tercer mes consecutivo y se ubicó en el 2,6% en abril, un indicador que mide el pasaje de deudores de la situación regular a la irregular.
En concordancia con esta perspectiva, directivos de la banca privada vislumbran un freno en la tendencia alcista. El CEO de Banco Supervielle, Gustavo Manríquez, manifestó en el evento AI in Finance que el nivel de mora se amesetó y dejó de crecer. El ejecutivo bancario sostuvo que la situación actual demanda una reestructuración de pasivos con los clientes, apoyada en la estabilidad de las tasas de interés. En paralelo, un relevamiento conjunto de la Cámara Argentina Fintech y el ITBA ratificó que las carteras tecnológicas muestran una desaceleración en su ritmo de morosidad.
