El gobierno de Javier Milei se dispone a iniciar una campaña electoral en la que apuesta a que la economía sea su principal bandera. Los estrategas electorales saben que todo gobernante que apuesta a ser reelegido tiene que plebiscitar su gestión en los comicios. «Yo compito contra mí mismo», suele repetir por estos días el jefe de Estado para explicar su plan electoral, aunque sus voceros deslizan por lo bajo que la esperanza está puesta en que la estabilidad macroeconómica impacte pronto positivamente en la microeconomía, que sigue complicada.
Ocurre que la economía libertaria tiene senderos que se bifurcan por vías que parecen contradictorias. Si por un lado hay números récord de exportaciones energéticas, agropecuarias y mineras, que acompañan la euforia de los negocios financieros, en las calles de las ciudades argentinas se siente con fuerza el cierre de empresas y el crecimiento del desempleo. La Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) emitió un informe donde puso números claros a una noticia que se viene repitiendo casi a diario en los medios argentinos, donde empresas de todo tipo tienen que cerrar o despedir gente por la caída en las ventas.
Un informe que genera preocupación
El informe de la entidad que depende de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social reveló que en abril pasado volvió a crecer el cierre de empresas, que ya son 12.705 menos que hace un año atrás. La estadística fría indica que en abril se registraron 1.814 firmas menos que en marzo pasado, que ya había mostrado una baja de 2.011 firmas respecto de febrero: los cierres de empresas se van sumando mes a mes al punto que en el primer cuatrimestre de este año ya cayeron 5.654 negocios. Si nos estiramos hasta el inicio del gobierno de Milei, hay 28.262 firmas menos, debido a que en ese lapso el total de empresas pasó de 512.357 a 484.095, según los datos de la SRT.
Vale aclarar que el organismo contabiliza tanto las aperturas como los cierres de empresas para sacar un saldo que sirve para comparar mes a mes la situación. Así, en la comparación interanual, el número de empresas registradas disminuyó en 12.705 unidades respecto de abril de 2025, lo que representa una caída del 2,6%. Entre los sectores que más empresas perdieron en abril, en términos absolutos, sobresalieron Servicios de alojamiento y servicios de comida (-951), Comercio (-731), Industria manufacturera (-224) y Servicios inmobiliarios (-189). Los mayores incrementos se observaron en Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca (+160 empresas), Servicios de asociaciones y servicios personales (+141) y Construcción (+76).
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Si las pérdidas de empresas se discriminan por provincias, los resultados son reveladores. Si bien 18 de las 24 jurisdicciones registraron un descenso mensual en la cantidad de empresas, la provincia de Buenos Aires concentró la mayor baja, con 1.544 firmas menos; mientras que las únicas jurisdicciones que mostraron crecimiento fueron la Ciudad de Buenos Aires, Mendoza, Santa Fe, Tucumán, San Juan y Santiago del Estero. Si realizamos la comparación desde la asunción de Milei, Neuquén fue la única provincia que logró incrementar la cantidad de empresas, con una suba del 2,25%. En el otro extremo están La Rioja (-17,11%), Catamarca (-12,86%) y Tierra del Fuego (-11,78%), que registraron las mayores pérdidas de firmas.
Hay otro dato que destaca el informe de la SRT y debería preocupar al Gobierno. Tiene que ver con la tasa de aperturas de nuevas empresas, que es mucho menor a la de otros períodos anteriores. “La contracción en el stock de empresas no se origina necesariamente en un volumen de cierres históricamente elevado, sino en una marcada debilidad en la apertura de nuevas unidades productivas», afirma el estudio oficial, que indica que «esta asimetría revela que el problema estructural de la dotación empresarial reside en la escasa creación de firmas, la cual no alcanza a compensar la salida natural de empresas del sistema».
Por supuesto que esta situación tiene impacto directo en el empleo. El propio estudio de la SRT establece que, desde noviembre de 2023 a abril de este año, se perdieron 43.680 empleos registrados, debido a que antes de la asunción de Milei había 9.857.173 trabajadores en blanco, mientras que en abril pasado el total se redujo a 9.515.777. Si tomamos los primeros cuatro meses de 2026, el estudio contabiliza una caída de 43.680 empleos registrados, luego de que en abril se sumara una pérdida de 1.555 trabajos más a esta triste estadística.
Crecen los despidos
Un estudio privado realizado por la plataforma de recursos humanos Bumeran complejiza este panorama al revelar que casi el 70% de las empresas argentinas registraron despidos en la primera mitad del año. La investigación resulta interesante porque buscó abarcar los dos universos involucrados en la materia, que no se suelen cruzar en estos estudios, ya que realizó sondeos con expertos en recursos humanos y con los propios trabajadores. El detalle es que registró números similares en ambos sectores: mientras el 67% de los especialistas en RRHH afirmó que en su organización hubo despidos en el primer semestre –el 33% respondió lo contrario-, entre los trabajadores la proporción fue de 69% y 31%, respectivamente. El dato preocupante es que, en 2025, el porcentaje de respuestas de directivos que admitía despidos en sus empresas durante el primer semestre era 26 puntos porcentuales menor: el 44% informó que había realizado despidos, frente al 56% que no. La situación se agrava año a año.
El informe también consignó que el 61% de los especialistas en recursos humanos señaló la reducción de costos como la razón principal detrás de las desvinculaciones. Otras causas mencionadas fueron el desempeño insuficiente del personal (37%), el impacto de la situación económica general (30%), el cierre de departamentos o líneas de negocio (19%), otros motivos (8%) y fusiones o adquisiciones (2%).
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Trabajos de mala calidad
Otro problema de la economía libertaria está en que los trabajos nuevos que se crean son de baja calidad, no sólo porque se mantienen en la informalidad, sino porque los sueldos que ofrecen no alcanzan. Así lo indica un análisis del Centro de Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (Cetyd) de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), que reveló que nueve de cada diez personas que consiguieron empleo en el último año buscan trabajar más horas para aumentar sus ingresos.
El estudio comparó los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del organismo estadístico correspondientes al primer trimestre de 2025 y al mismo período de 2026. En ese lapso, se incorporaron alrededor de 213.000 nuevos ocupados, mientras que la cantidad de trabajadores subocupados aumentó en unas 192.000 personas. Vale aclarar que la categoría de trabajadores subocupados hace referencia a aquellas personas que trabajan menos de 35 horas semanales de manera involuntaria y buscan ampliar su jornada laboral para incrementar sus ingresos. La suba de este dato refleja el efecto neto del aumento de la subocupación en relación con el crecimiento total del empleo, que ronda el 90%.
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Los efectos del estancamiento
La conclusión se refuerza con otro estudio de la consultora Econviews, que advirtió que el deterioro de la economía argentina se observa en la calidad del empleo. La consultora destacó que la subocupación pasó del 10% al 11,1% en un año, mientras que la informalidad escaló al 44,2%, el nivel más alto desde que comenzó esa serie. Según el informe, “cada vez más trabajadores buscan un segundo empleo para compensar la pérdida de poder adquisitivo registrada durante el primer trimestre”, cuando los salarios reales finalizaron en baja.
Un informe del banco Barclays agrega un dato final para completar el panorama, ya que confirma que los sectores donde trabaja la mayor parte de los argentinos siguen en recesión. La industria, el comercio, la construcción y los hoteles y restaurantes concentran el 49% del empleo privado registrado, pero continúan rezagados en la economía, mientras que el agro, la minería y las finanzas (que reúnen apenas el 8%) lideran la recuperación de la actividad. Si se excluyen esos sectores de mejor desempeño, sostiene la entidad, la actividad económica caería 0,2% interanual en el primer trimestre de 2026. El banco británico lanza además una advertencia para el Gobierno al concluir que el escaso crecimiento de la actividad y de los salarios reales “constituye el principal riesgo” para el sostenimiento de su programa económico.
