Un informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) reveló que solo el 52,7% de los hogares accede a los tres servicios básicos —agua corriente, gas de red y cloacas—, lo que refleja brechas en las condiciones de vida en los principales centros urbanos.
El relevamiento, correspondiente al segundo semestre de 2025 y basado en la Encuesta Permanente de Hogares, abarca 31 aglomerados urbanos y analiza variables como vivienda, servicios, educación y cobertura de salud.

Acceso a servicios básicos
El informe detalla que el 91,0% de los hogares tiene acceso a agua corriente, mientras que el 65,0% dispone de gas de red y el 72,9% cuenta con cloacas. La diferencia entre estos niveles de cobertura explica por qué una proporción significativa de la población no logra acceder a los tres servicios en simultáneo.
Estas brechas no son homogéneas: se profundizan en determinados sectores sociales y regiones, donde el acceso a infraestructura básica presenta mayores limitaciones.
Condiciones habitacionales
En términos de vivienda, el Indec señala que el 81,0% de los hogares presenta materiales adecuados, mientras que un 6,4% registra condiciones insuficientes. A su vez, el hacinamiento crítico afecta al 1,9% de los hogares.
Estos indicadores permiten evaluar no solo el acceso a la vivienda, sino también su calidad, un factor clave para el bienestar general y el desarrollo de los hogares.
Acceso a derechos y cobertura
El relevamiento también incorpora variables vinculadas a derechos básicos, como salud y educación. En este sentido, se observa que una parte significativa de la población depende exclusivamente del sistema público de salud, mientras que otros sectores combinan cobertura o acceden a servicios privados.
En educación, los datos reflejan diferencias asociadas al nivel socioeconómico, lo que impacta en las oportunidades a largo plazo.
Brechas persistentes
En conjunto, los datos muestran que, si bien una proporción importante de los hogares cuenta con acceso parcial a servicios e infraestructura, persisten diferencias en el acceso integral a condiciones básicas, lo que incide directamente en la calidad de vida.
El informe permite dimensionar el alcance de estas desigualdades estructurales y su impacto en distintos segmentos de la población, en un contexto donde el acceso a servicios esenciales continúa siendo un indicador central del bienestar.
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