La economía argentina atraviesa un escenario de marcada heterogeneidad sectorial. Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae) registró en febrero de 2026 una caída del 2,1% en la comparación interanual. Sin embargo, el dato más relevante para el análisis de la coyuntura inmediata fue el retroceso del 2,6% respecto de enero en su medición desestacionalizada, una señal de enfriamiento que ya había sido anticipada por el ministro de Economía, Luis Caputo.

Este comportamiento quiebra la dinámica de leve recuperación del 0,4% observada en el primer mes del año, devolviendo la actividad a niveles similares a los de noviembre de 2025. Según analistas como el economista de la consultora Outlier, Gabriel Caamaño, este resultado responde tanto al mal desempeño generalizado de los sectores como a la salida de la estadística de la cosecha de trigo.
El desplome de la industria y el comercio
La mayor presión a la baja sobre el indicador general provino de la industria manufacturera, que exhibió una caída interanual del 8,7%. Este sector, vital por su capacidad de generación de empleo, fue el de mayor incidencia negativa. En la misma línea, el comercio mayorista, minorista y reparaciones anotó una baja del 7,0%, reflejando la pérdida de dinamismo en el consumo interno.
Otros rubros que presentaron retrocesos significativos fueron electricidad, gas y agua (-6,0%), los impuestos netos de subsidios (-4,2%) y la administración pública y defensa (-1,5%). En conjunto, la industria y el comercio explicaron gran parte de la contracción, restando 2,2 puntos porcentuales a la variación interanual del indicador general.
Motores que sostienen el crecimiento
En la vereda opuesta, ocho de las quince ramas de actividad lograron cerrar el mes con saldo positivo. La explotación de minas y canteras se consolidó como el principal motor con una suba del 9,9% interanual, mientras que la pesca lideró las variaciones porcentuales con un incremento del 14,8%.
El sector agropecuario (agricultura, ganadería, caza y silvicultura) también mostró resiliencia con un crecimiento del 8,4%. Estos sectores, sumados a la intermediación financiera (6,0%), fueron los únicos capaces de aportar una incidencia positiva relevante al resultado del estimador oficial.

Visiones encontradas y perspectivas
Para el ministro de Economía, Luis Caputo, la baja de febrero es un fenómeno puntual. El funcionario destacó que la tendencia-ciclo se mantuvo en terreno positivo con una suba del 0,1% mensual, acumulando casi dos años de expansión bajo esta métrica. Caputo argumentó que factores como los dos días hábiles menos respecto a 2025 y un paro general distorsionaron la medición de febrero, pero se mostró optimista: «Se vienen los mejores 18 meses de la Argentina en las últimas dos décadas», afirmó.
No obstante, los indicadores adelantados de marzo mantienen la cautela. La Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) informó que su actividad profundizó la caída con una baja interanual del 4,1% y una utilización de la capacidad instalada del 41,8%, el nivel más bajo en cuatro años. La apuesta del equipo económico para revertir esta tendencia reside en el impulso del crédito, tras la reciente baja de los encajes bancarios del 75% al 65%. Se espera que los datos de marzo, que el Indec publicará a mediados de mayo, confirmen si el piso de la actividad finalmente ha quedado atrás.
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