“La industria cordobesa no tiene tiempo que perder”, alertó el nuevo presidente de la UIC

El flamante presidente de la entidad, José María Manuali, asegura que el desafío dejó de ser coyuntural. Mientras el Indec y la UIA reflejan una actividad debilitada, reclama una agenda para recuperar competitividad y evitar la pérdida de empresas y empleo.

“La industria cordobesa no tiene tiempo que perder”, alertó el nuevo presidente de la UIC

José Manuali asumió la presidencia de la Unión Industrial de Córdoba.

La industria argentina continúa atravesando un escenario complejo. La producción acumula caídas, las fábricas operan con altos niveles de capacidad ociosa, la demanda no logra consolidar una recuperación y cada vez más empresas priorizan sostener la actividad y el empleo antes que avanzar con nuevos proyectos de inversión. En ese contexto asumió la presidencia de la Unión Industrial de Córdoba (UIC) José María Manuali, quien considera que el momento que atraviesa el sector excede la coyuntura económica.

«No estamos solamente frente a una caída coyuntural de la actividad. La apertura económica, la aceleración tecnológica y la competencia internacional están cambiando las condiciones en las que producimos. El principal desafío es atravesar esa transformación, pero no va a ser fácil», afirmó en diálogo con Hoy Día Córdoba.

El diagnóstico del flamante presidente de la UIC encuentra respaldo en los últimos indicadores oficiales y privados. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la utilización de la capacidad instalada fue de 58,4% en mayo, por debajo del 58,9% registrado en el mismo mes del año pasado. En otras palabras, más de cuatro de cada diez máquinas e instalaciones fabriles permanecieron sin utilizar.

La situación resulta especialmente compleja para sectores con fuerte presencia en Córdoba. La metalmecánica, excluyendo automotores, operó con apenas 38,7% de utilización de su capacidad instalada, mientras que la industria automotriz alcanzó el 45,5%.

El panorama también se refleja en los relevamientos de la Unión Industrial Argentina (UIA). El Centro de Estudios de la entidad estimó que la actividad manufacturera cayó 1,8% interanual en junio y acumuló una baja del 3% en el primer semestre, ubicándose alrededor de un 10% por debajo de los niveles de 2022 y 2023.

A la vez, el Monitor de Desempeño Industrial mostró que cuatro de cada diez empresas redujeron su producción durante abril, el 45,5% registró una caída de las ventas internas y más del 22% disminuyó su plantilla de personal. La baja demanda continúa siendo la principal preocupación del sector, seguida por el aumento de los costos y las dificultades para competir con productos importados.

«Apenas por arriba del punto de flotación»

Para Manuali, la realidad industrial es cada vez más heterogénea. «Hoy, a lo sumo, las empresas que están en una mejor posición funcionan apenas por arriba del punto de flotación, mientras que muchas otras ya están perdiendo», describió.

Según explicó, a comienzos del año las expectativas apuntaban a una recuperación durante el segundo semestre, pero ese escenario se fue diluyendo. «La demanda no se reactiva y esa es hoy la principal preocupación de la industria y también del comercio», afirmó.

Aunque reconoce que la caída del consumo es el principal problema inmediato, Manuali sostiene que la discusión de fondo pasa por la competitividad. «No cuestionamos la competencia ni proponemos volver a una economía cerrada», aclaró.

La agenda que impulsa combina dos frentes. Por un lado, una transformación dentro de las propias empresas basada en productividad, profesionalización de la gestión, incorporación de tecnología y formación de talento. Por otro, una agenda con el Estado para reducir los costos que hoy condicionan la producción: presión tributaria, infraestructura, logística, burocracia, financiamiento y energía.

En ese marco, considera que las pymes necesitan reglas previsibles, acceso al crédito de largo plazo y menores costos estructurales para competir en igualdad de condiciones.

La escala, la apuesta de la nueva conducción

Para José María Manuali —ingeniero egresado de la UNC y CEO de Pertrak, quien tras casi tres décadas en la compañía lideró su reconversión desde la histórica Perkins Argentina—, si hay un concepto clave para el futuro industrial es la escala.

El flamante presidente de la UIC sostiene que la competitividad ya no dependerá únicamente de reducir impuestos o acceder a crédito, sino de que las empresas logren integrarse, especializarse y ganar volumen para competir en mercados más abiertos.

«Me van a escuchar mil veces hablar de esto: la escala. Gran parte de las posibilidades de crecimiento de la industria vienen por el lado de integrarse e internacionalizarse. Para eso hace falta especialización, escala o ambas», aseguró.

A su entender, la experiencia vivida en carne propia durante la transformación de su propia empresa aplica hoy al resto del entramado provincial: muchas industrias deberán sumarse a cadenas de valor más amplias, asociarse o encontrar nichos específicos donde diferenciarse. «Resetear nuestra industria desde la perspectiva de la escala nos da una manera más inteligente para competir en mercados tan exigentes», resumió.

Entre la cautela y la transformación

Los datos de la UIA muestran que las empresas que prevén reducir personal superan a las que esperan incorporar trabajadores. Además, casi la mitad manifestó haber tenido dificultades para afrontar pagos de salarios, proveedores, impuestos o servicios.

En Córdoba, el clima empresarial tampoco escapa a esa realidad. Según Manuali, el 70% de las empresas relevadas por la UIC se define como «expectante» o «preocupada», por lo que muchas priorizan sostener el empleo y preservar el capital de trabajo antes que iniciar nuevos proyectos de expansión.

Sin embargo, asegura que la inversión no desapareció. «Hay empresas que siguen invirtiendo porque la transformación tecnológica no puede esperar. Son inversiones mucho más selectivas, enfocadas en automatización, eficiencia energética, productividad y apertura de nuevos mercados», explicó.

La energía como condicionamiento

Para la conducción de la UIC, producir de manera competitiva también depende de contar con infraestructura y reglas previsibles. Ese planteo quedó reflejado hace pocas semanas, cuando la entidad cuestionó las restricciones en el abastecimiento de gas durante la ola de frío.

En un comunicado, advirtió que los cortes alcanzaron incluso a industrias con contratos firmes y obligaron a numerosas empresas a reducir producción, reprogramar entregas y afrontar sobrecostos extraordinarios por la compra de Gas Natural Licuado (GNL). «La industria no puede producir bajo la ley de la jungla energética», señaló entonces la entidad.

Durante la entrevista, Manuali recordó que la UIC impulsó junto con el Gobierno provincial el cambio regulatorio que permitió abastecer a la región Centro con gas proveniente de la cuenca neuquina durante gran parte del año. Sin embargo, explicó que el esquema vigente obliga a las industrias a afrontar el costo total del GNL cuando aparecen restricciones invernales.

«Durante unos 30 o 40 días el precio del gas se volvió muy oneroso y fue muy difícil trasladarlo a los precios», sostuvo.

Para el dirigente, el episodio dejó en evidencia que la competitividad no depende únicamente de la eficiencia de las empresas, sino también de contar con infraestructura energética y reglas claras que permitan producir sin interrupciones.

Adaptarse antes de que sea tarde

Para el nuevo presidente de la UIC, la recuperación industrial no debería medirse únicamente por un repunte de la actividad. A su entender, el verdadero cambio llegará cuando aumente la utilización de la capacidad instalada, mejore la productividad, crezca la inversión y Córdoba logre insertarse con mayor fuerza en los mercados internacionales.

«Córdoba tiene 5.764 industrias y más de 111.000 empleos industriales directos. Nuestro objetivo debe ser que dentro de algunos años haya más empresas, más empleo calificado y una industria más integrada al mundo.»

Mientras los datos del Indec muestran que las fábricas siguen trabajando muy por debajo de su potencial y la UIA advierte que la producción, las ventas y el empleo continúan debilitados, el presidente de la UIC, José María Manuali, resume el desafío con una definición que probablemente marque el rumbo de su gestión: «La industria cordobesa está a tiempo de adaptarse, pero no tiene tiempo que perder».

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