La mística del Teatro Colón sirvió de marco para el debut de los Premios Pinti, una distinción creada por la Asociación Argentina de Empresarios/as Teatrales y Musicales (AADET) con el fin de reconocer la vigencia y la calidad de la cartelera comercial. Bajo la conducción de Agustín «Rada» Aristarán, la ceremonia se extendió por más de tres horas, celebrando una industria que posiciona a Buenos Aires como una de las capitales mundiales de la disciplina. En este contexto, el evento no solo buscó premiar la excelencia técnica y artística, sino también honrar la memoria de Enrique Pinti, figura central que da nombre a estas estatuillas y cuyo legado sobrevoló toda la velada.
Al inicio de la gala, el propio Rada subrayó la magnitud de la competencia al señalar que “este premio tiene 21 categorías y entraron en competencia más de 70 obras que se presentaron en el circuito comercial de Buenos Aires entre 2025 y 2026″. Esta vitalidad de la escena porteña se traduce, en términos de galardones, en el rotundo éxito del musical Charlie y la fábrica de chocolate, que se posicionó como el nombre más fuerte de la jornada al lograr cuatro distinciones, entre ellas la de mejor musical y musical de mayor convocatoria. A su vez, el propio anfitrión fue reconocido como el mejor actor en musical, mientras que la dirección de la pieza quedó en manos de Ariel Del Mastro y Marcelo Caballero.
Como correlato de este fenómeno de taquilla, la producción Rocky también tuvo un paso destacado al ser elegida como el drama o comedia dramática de mayor convocatoria. Más allá de los laureles comerciales, la obra sumó reconocimientos en el área de producción para Preludio y RGB Entertainment, y en diseño de iluminación y sonido para Mariano Demaría y Santiago Cámara. Al recibir la estatuilla, Nicolás Vázquez compartió la trastienda del éxito: “Hace más de dos años que trabajamos en esta obra con más de 80 personas, entre los que están delante y detrás de escena”.
Ahora bien, para el público cordobés, la relevancia de estos premios cobra un nuevo sentido con el anuncio de las giras nacionales. En este sentido, El jefe del jefe, consagrada como la comedia de mayor convocatoria, llegará al Teatro del Libertador los días 18, 19 y 20 de septiembre. La obra, un duelo actoral entre Diego Peretti y Federico D’Elía, explora con humor retorcido las estructuras de poder corporativo. Al respecto, Peretti confesó durante la gala: “No podíamos creer que un humor tan retorcido pudiera convocar tanta gente”.
En sintonía con esta expansión hacia el interior, la pieza Las Hijas, ganadora como mejor drama o comedia dramática, también tiene su escala confirmada en la ciudad. La obra, dirigida por Adrián Suar, se presentará en la Sala Mayor del Teatro Ciudad de las Artes el viernes 2 y sábado 3 de octubre a las 20, y el domingo 4 a las 19. Protagonizada por Julieta Díaz, Flor Peña y Soledad Villamil, la historia aborda con sensibilidad y humor el reencuentro de tres hermanas ante el avance del Alzheimer en su madre.
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Por otro lado, la ceremonia dedicó un bloque fundamental a las leyendas vivas de nuestra escena. Moria Casán subió al escenario para recibir su distinción a la trayectoria y, fiel a su estilo, recordó sus cuatro décadas ininterrumpidas en la calle Corrientes. Durante su discurso, la actriz destacó: “Me enteré que hace 40 años que estoy sin parar en la calle Corrientes. Agradezco sobre todo a mi salud hermosa para poder llegar a este momento. Nunca falté al teatro porque nunca me enfermé, soy una mostra. Este premio se lo dedico a (Carlos) Rottemberg, que fue una de las personas que me llamaron para hacer algo por fuera de la Revista. Eso fue Brujas y eso fue el comienzo de una nueva etapa en mi vida. Me honra el premio. Y me honra Enrique Pinti”.
Del mismo modo, Guillermo Francella fue homenajeado por su extenso recorrido en las tablas y recibió el premio de manos de Adrián Suar. Al dirigirse a los presentes, Francella reflexionó sobre el vínculo con los espectadores: «El verdadero reconocimiento está en el cariño de la gente. Alguien que te dice ‘gracias’. Esa palabra, para un artista, tiene un enorme valor que perdura en el tiempo. El actor existe porque alguien lo ve, lo escucha. Y ese vínculo no se compra, no se ensaya, solamente se siente». A la par, el productor Carlos Rottemberg fue celebrado por sus 50 años de labor incansable, subrayando que “el reconocimiento de los pares tiene una importancia muy emocionante”.
En cuanto a las categorías de actuación, Verónica Llinás obtuvo la estatuilla a mejor actriz de comedia por su papel en Una navidad de mierda, obra que también se impuso como mejor comedia. En su discurso, Llinás aprovechó para dedicar el premio a sus colegas, señalando que “muchos trabajan gratis”. Por su parte, Lorena Vega fue distinguida como mejor actriz de drama por su trabajo en Imprenteros y La vida extraordinaria, utilizando su tiempo en el escenario para advertir que «hay un proyecto para derogar dos leyes que defienden al libro y la lectura».
Es pertinente mencionar que el teatro con ADN independiente también tuvo su espacio a través de Camila Peralta, quien ganó como mejor unipersonal o formato alternativo por Suavecita. Esta pieza, que narra la historia de una mujer con un don místico en un hospital público, ya tuvo un paso sumamente exitoso por el Teatro Ciudad de las Artes de Córdoba durante el mes de mayo. Asimismo, el rubro de mejor actor de drama quedó en manos de Roberto Peloni por su actuación en El brote, bajo la dirección de Emiliano Dionisi.
Finalmente, la noche cerró con una carga de profunda nostalgia. Un grupo de artistas, integrado por Rada, Dalia Gutmann, Pablo Fábregas, Martín Rechimuzzi y Julieta Otero, interpretó un popurrí en homenaje a Enrique Pinti. El cierre fue con la emblemática canción «Quedan los artistas», cuya letra resonó en el Colón como un recordatorio de la permanencia del arte frente a las crisis: “Pasan los años, pasan los gobiernos/ Los radicales, los peronistas/ Pasan veranos, pasan inviernos/ Quedan los artistas”. El último premio, decidido por el voto popular, fue para el musical Annie, coronado como el favorito del público.
