La construcción de una autoridad invisible para delegar las culpas ajenas se torna en la causa fundamental que pone en marcha una de las comedias más agudas de la temporada del teatro nacional. Y es que en la obra «El Jefe del Jefe», el escenario se convierte en un espejo deformante de las estructuras empresariales, donde la responsabilidad parece tener un peso que nadie está dispuesto a cargar. Basada en el guión original de la película The Boss of It All del aclamado cineasta danés Lars von Trier, esta pieza recorrerá en septembre las tablas del Libertador tras consolidarse como un fenómeno de taquilla en la calle Corrientes.
La trama nos introduce en la vida de Gabriel, interpretado por Federico D’Elía, quien es el dueño de una empresa en pleno proceso de venta. Años atrás, al fundar la compañía, Gabriel ideó una estrategia tan brillante como cobarde: inventó a un presidente ficticio para que fuera este supuesto líder quien asumiera el costo de las decisiones impopulares o los recortes incómodos ante los empleados. De este modo, Gabriel logró mantener una imagen impecable frente a sus subordinados, presentándose siempre como un aliado ante las «órdenes» de aquel jefe inexistente.
Sin embargo, el castillo de naipes comienza a desbaratarse cuando surge una oportunidad de negocio definitiva. Unos peculiares compradores extranjeros manifiestan su interés en adquirir la firma, pero imponen una condición ineludible: negociar personalmente, cara a cara, con «el jefe». Ante el riesgo de perder una fortuna y la imposibilidad de confesar su engaño, Gabriel decide contratar a Cristian, encarnado por Diego Peretti, un actor desocupado cuya misión será simular ser el presidente de la compañía por unas horas.

Lo que el espectador encontrará en el Teatro del Libertador es mucho más que una simple comedia de enredos. Cristian no es un intérprete convencional; es un apasionado del método de la improvisación que decide tomar este trabajo como si fuera la actuación consagratoria de su carrera. Al permitirse licencias creativas y apartarse del guión estricto que Gabriel le encomendó, desata un juego de engaños y situaciones absurdas que ponen a prueba la escala de valores de todos los involucrados.
Así también, la puesta en escena, dirigida por Javier Daulte, destaca por su equilibrio entre lo desopilante y lo reflexivo. Por otra parte, la crítica ha sido unánime al señalar que “Diego Peretti y Federico D’Elía sostienen el pulso de la comedia con oficio, timing y una complicidad que el público celebra desde el primer momento”. Ese reencuentro de la dupla, que inevitablemente evoca la química de éxitos televisivos anteriores, potencia la conexión emocional con una platea que asiste a un duelo actoral de alta precisión.
Acompañando a los protagonistas, el elenco integrado por Andrea Lovera, Juan Isola, Cristian Jensen y Ariadna Asturzzi aporta la solidez necesaria para que el disparate no pierda verosimilitud. La propuesta visual apuesta por una escenografía fija, donde el dinamismo se logra a través de un inteligente diseño lumínico que mantiene el foco en la acción y en los matices de los personajes.
Detrás de las risas a carcajadas, la obra deja flotando una pregunta incómoda sobre cómo se eluden las responsabilidades y el modo en que las estructuras de poder pueden volverse tan extendidas como frágiles en la vida cotidiana.
Las entradas ya se encuentran disponibles a través de la plataforma Autoentrada para las tres únicas funciones programadas.
El viaje de Andi Arias para encontrar el hogar en un Bosque de canciones









