«Los perros potencialmente peligrosos no existen, sino los tutores»

La presidenta del Colegio Médico Veterinario de Córdoba, Natalia Elstner, explica la postura de la institución frente a las iniciativas que buscan prohibir la tenencia y reproducción de ciertas razas. En su lugar, propone apostar a la tutoría responsable, la jerarquización del animal y un profundo cambio cultural.

"Los perros potencialmente peligrosos no existen, sino los tutores"

La presidenta del CMV de Córdoba, Natalia Elstner, se mostró a favor de la tutoría responsable, antes de la prohibición.

Los últimos casos de ataques de perros, varios de ellos fatales, en la provincia de Córdoba provocaron que varios legisladores y concejales presentaran proyectos que apuntan a prohibir la tenencia, crianza y comercialización de ciertas razas. Otros van más allá y apuntan a los más «peligrosos» por tamaño, peso o mandíbula. Consultamos a la presidenta del Colegio Médico Veterinario de la provincia, Natalia Elstner, quien rechazó por varios motivos que se apunte a prohibir antes que a educar a los humanos responsables.

Hoy Día Córdoba: ¿Cuál es la posición del Colegio frente a los proyectos que se debaten en la Legislatura y en el Concejo Deliberante?

Natalia Elstner: En el Concejo Deliberante de la ciudad se está tratando el tema sobre tenencia y tutoría responsable. No se va a la prohibición ni a la reproducción de razas, aunque sí se nombran varias razas potencialmente peligrosas y perros mestizos. En la Legislatura, hace un par de años entró un proyecto de Rodrigo Agrelo que no prosperó, aunque entiendo que lo volverán a impulsar. También está el proyecto de Dante Rossi, que va a la prohibición de dogos y pitbulls. Rossi estuvo en el Colegio asesorándose y en el Concejo Deliberante nos llamaron a participar de un debate que fue muy fructífero.

Nosotros vamos por el caso de la tutoría responsable. En Países Bajos, por ejemplo, se prohibió la raza pitbull en 1993, pero en 2008 volvieron a permitir su tenencia y cría porque se dieron cuenta de que los accidentes seguían ocurriendo con perros mal jerarquizados. Hoy apuestan a la tutoría responsable. Si en el llamado «primer mundo» estas prohibiciones fallaron y no solucionaron el problema, nosotros tenemos la oportunidad de copiar las cosas buenas y no las malas.

HDC: ¿Cómo influye la crianza en el comportamiento del animal?

NE: Me gusta decir que en realidad hay “tutores potencialmente peligrosos”. Pasa por cómo se lo cría, cómo se lo atiende y cómo vive en el ámbito familiar. El perro tiene una edad de sociabilización muy importante que va más o menos hasta los 5 meses. Es la etapa fundamental donde aprenden los límites, tal como cuando criamos a una criatura.

Además, la humanización extrema le ha hecho mucho daño a los perros y gatos; creo que es otra manera de maltrato animal, porque el perro tiene una fisiología diferente a la humana. Cuando no ponemos límites claros, pasan estas cosas. Hay personas que, por su manera de criar y humanizar a estos animales, no deberían tenerlos, porque quizás con ellos son buenos, pero pueden no serlo con otro integrante de la familia o con alguien que ingresa a la vivienda. Esos son los tutores “peligrosos”.

Los proyectos surgieron luego de varios casos trágicos en Córdoba.

HDC: ¿A qué se refiere cuando habla de la «jerarquización» del perro dentro del hogar?

NE: Debemos entender que el perro es parte de la familia, pero es el último eslabón de la cadena. Cuando no está bien jerarquizado, es decir, cuando no entiende que es el último eslabón y que tiene como amos a todos los integrantes de la familia —inclusive a la criatura más chica—, es cuando se pasan los límites y comienzan los inconvenientes.

HDC: ¿Qué medidas concretas deberían aplicarse actualmente con los perros que tienen un gran potencial de peligrosidad por su tamaño, peso o mandíbula?

NE: Me parece importante poner una línea de teléfono gratuita para que, inclusive de manera anónima, se pueda advertir quiénes tienen estos perros y, a partir de ahí, multar. Hoy en día salís a la calle en Córdoba y ves perros paseando sin correa y sin bozal. Cuando no aprendemos por las buenas, tenemos que aprender por las malas, tal como usamos el cinturón de seguridad para evitar multas.

HDC: Esto requiere un cambio cultural…

NE: Exacto. Será necesario un cambio cultural. Hay que entender cómo criarlos y saber que se deben tener los medios económicos para mantenerlos, porque adquirir un animal es una elección que lleva tiempo, dinero y responsabilidad.

HDC: ¿Y cómo harían si se trata de un perro de la calle, qué soluciones proponen?

NE: No estoy de acuerdo con los refugios cuando son para que el perro de la calle se instale allí toda la vida; no cumplen su rol, ya que se debe promover la adopción.

Estamos trabajando en un proyecto para resocializar perros con problemas de conducta. En otros países que avanzaron en esto, se trabaja en las cárceles o en complejos juveniles como el Esperanza. Está probado que esto resocializa tanto al perro como al presidiario, creando en los presos una responsabilidad sobre el animal. Ellos saben que es un paso temporal para que el perro sea educado, resocializado y devuelto a la sociedad, por lo que no se genera una apropiación definitiva.

Detrás de cada perro de la calle hubo un dueño que no fue responsable, que no castró o que abandonó cachorros. Los perros no brotan del asfalto, son el resultado de una tutoría irresponsable.

 

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