Un grupo de vecinos y docentes del barrio Poeta Lugones, en la zona norte de la ciudad de Córdoba, logró que la Municipalidad retirara la señalética de estacionamiento medido tras realizar una protesta en las inmediaciones del Instituto Secundario El Salvador. La manifestación, motivada por la repentina aparición de carteles de cobro con códigos QR en un sector escolar y residencial sin problemas de tráfico ni historial de cuidadores de autos, derivó en la marcha atrás oficial de la medida y en la actualización de la aplicación móvil del sistema.
Los argumentos del rechazo comunitario
La instalación de la cartelería generó el rechazo inmediato de la comunidad local, que calificó la implementación como una anomalía en la planificación urbana. Residentes con 40 años de antigüedad en el sector señalaron que nunca existió la figura del «naranjita» en esas cuadras y que la medida obligaba a sus familiares a pagar para visitarlos en un área de baja densidad vehicular.
Por su parte, las autoridades del Instituto Secundario El Salvador explicaron el perjuicio económico que representaba el sistema para el personal. El vicedirector del establecimiento, Pablo Barro, afirmó, en comunicación con Canal 12, que el costo del estacionamiento significaba un recorte de facto en los salarios de los docentes, quienes debían estacionar a varias cuadras de distancia en horarios tempranos para evitar el cobro. Los afectados denunciaron además la falta de notificaciones oficiales y la ausencia de estudios de campo previos a la colocación de la señalética.
Contraste en las prioridades de infraestructura
Los manifestantes expusieron una contradicción entre la velocidad del municipio para colocar los elementos de recaudación y la desatención de los reclamos históricos de seguridad vial. El sector escolar carece de reductores de velocidad y la señalización vial se reduce a un poste vacío donde antes se ubicaba el cartel de «Escuela», a pesar de la velocidad con la que circulan los vehículos frente al colegio.
El análisis de la expansión del estacionamiento medido digital detectó otros «puntos extraños» en el mapa de la capital. Junto al entorno de Poeta Lugones, se registraron implementaciones en cuadras exclusivamente residenciales del Centro de Participación Comunal (CPC) de Empalme, sectores que no presentan alta densidad ni necesidad comercial de rotación vehicular.
Resolución del conflicto y reclamos pendientes
La protesta, que reunió a unos 30 vecinos y docentes junto a la cobertura de los medios de comunicación, motivó el retiro de los carteles por parte de las cuadrillas municipales. La aplicación digital ya no refleja la obligación de pago en esas calles.
Tras esta resolución parcial, la comunidad del barrio mantiene la demanda de mejoras en la infraestructura. Los representantes vecinales exigen que las autoridades completen la señalización escolar adecuada, coloquen los reductores de velocidad solicitados y realicen tareas de mantenimiento en las plazas de la zona.
