PEKÍN.- Los peores pronósticos comienzan a hacerse realidad en el conflicto desatado en la isla de Hong Kong con las manifestaciones ciudadanas a favor de una mayor democracia e independencia de China, puesto que diferentes fotografías confirmaron ayer que el Partido Comunista decidió sacar sus fuerzas y tanques a las calles.
Luego de dos meses de masivas manifestaciones ciudadanas contra el Ejecutivo hongkonés por su sometimiento a China, Pekín comenzó a concentrar ayer sus fuerzas en Shenzhen, ciudad fronteriza con la ex colonia británica. El miércoles, el Gobierno de Xi Jinping denunció que las manifestaciones que a inicios de la semana habían tomado el aeropuerto de la isla y habían terminado en nuevos incidentes con las fuerzas de seguridad, constituían acciones “de tipo terroristas” contra los habitantes del territorio independiente. Ese mismo día, fotos satelitales norteamericanas revelaron que Pekín estaba reuniendo decenas de tanques y vehículos blindados de transporte de tropas en un estadio deportivo de Shenzhen.
Ayer, la alerta se confirmó cuando esos tanques salieron del estadio y comenzaron a alinearse en el espacio público de la ciudad junto a miles de soldados, en una clara advertencia a los manifestantes, que ya se habían retirado del aeropuerto de Hong Kong, uno de los que tiene mayor tránsito del mundo. El gobierno central chino “no se quedará cruzado de brazos” si la situación “empeora” y tiene “suficientes medios y suficiente poder para reprimir los disturbios rápidamente”, afirmó poco después el embajador chino en Londres, Liu Xiaoming, confirmando los peores fantasmas: una intervención directa para restablecer el orden en la isla, de consecuencias impredecibles.
Hasta el presidente Donald Trump, envuelto en una cruda guerra comercial con China, pidió mesura por Twitter para “solucionar humanamente” la crisis. “Si el presidente Xi se reuniera directa y personalmente con los manifestantes, habría un final feliz y promisorio para el problema. ¡No tengo dudas!”, sugirió el mandatario norteamericano, que además suspendió la disputa comercial como un gesto para aportar a la paz. “Se están perdiendo millones de trabajos en China hacia países sin aranceles. Miles de compañías se están yendo. Por supuesto, China quiere alcanzar un acuerdo. ¡Dejémosles primero solucionar humanamente lo de Hong Kong!”, completó el líder republicano.
