El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y altos funcionarios de su administración fueron evacuados abruptamente este sábado por la noche durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales en la Casa Blanca, tras escucharse estallidos en el lobby del hotel donde se desarrollaba el evento, lo que llevó al Servicio Secreto a activar el protocolo de seguridad.
Según reportes oficiales y de testigos, los asistentes —periodistas, funcionarios y legisladores— se cubrieron y se tiraron al suelo al oír los ruidos, mientras agentes del Servicio Secreto retiraban rápidamente del salón al presidente; a la primera dama, Melania Trump; al vicepresidente, JD Vance, y a otros miembros del Gobierno. Las autoridades informaron que un sospechoso en el incidente fue detenido.
Minutos después de la evacuación, Trump escribió en su red Truth Social que había sido “una noche intensa” en la capital y elogió la respuesta de las fuerzas de seguridad. Confirmó que el tirador fue detenido y señaló que recomendó que “el espectáculo continúe”, aunque aclaró que seguiría las indicaciones de las autoridades, que evaluarían los próximos pasos.

El episodio ocurrió pocos minutos después del inicio de la velada, cuando el presidente se encontraba sentado en el estrado del Hotel Washington Hilton, situado cerca de la Casa Blanca. Imágenes registradas por agencias y medios mostraron el momento en que los agentes irrumpieron en el escenario con armas desenfundadas para escoltar al mandatario fuera del salón.
Las fuerzas de seguridad no precisaron de inmediato el origen de los estallidos escuchados en el lobby. De acuerdo con el pool de prensa de la Casa Blanca, un agente gritó “¡Disparos!” durante la confusión inicial. Una asistente citada por medios estadounidenses relató haber escuchado tres fuertes estruendos y haber visto a un hombre caer, mientras agentes tomaban posiciones en el edificio.
Entre los asistentes evacuados se encontraban miembros del gabinete y altos funcionarios, incluidos el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Defensa, Pete Hegseth; la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard; y el director del FBI, Kash Patel, entre otros. Legisladores de ambos partidos señalaron en redes sociales que fueron trasladados a salas seguras por las fuerzas de seguridad.
La cena anual reúne cada año a referentes de la prensa y autoridades en una de las citas más tradicionales del calendario político estadounidense.

Conferencia de prensa
Una hora después de producido el episodio, Trump brindó una conferencia de prensa en la cual detalló que un agente del Servicio Secreto fue herido por los disparos del agresor, a quien calificó como una persona “desequilibrada”. Según consignó CNN, el mandatario afirmó que el sospechoso “se abalanzó desde 45 metros”, por lo que se encontraba lejos de la sala principal. Al ser consultado sobre posibles cambios en los protocolos de seguridad para eventos en interiores, respondió: “Es lo que es, el salón estaba muy, muy seguro”.
La investigación avanzó en las horas posteriores con la identificación y detención del principal sospechoso, Cole Tomas Allen, de 31 años. De acuerdo con la reconstrucción oficial, el hombre viajó desde California hasta Washington con un itinerario que incluyó un tramo en tren hasta Chicago antes de continuar hacia la capital estadounidense.
Una vez en la ciudad, Allen se hospedó en el mismo hotel donde se desarrollaba la gala, un dato que refuerza la hipótesis de una planificación previa con conocimiento del lugar y del evento. El fiscal general interino, Todd Blanche, confirmó que el detenido portaba dos armas de fuego adquiridas en los últimos dos años y señaló que la principal línea investigativa apunta a que el objetivo del ataque eran funcionarios del Gobierno, posiblemente incluido el propio presidente.
“Parece que de hecho se propuso atacar a personas que trabajan en el gobierno, probablemente incluido el presidente”, sostuvo Blanche en declaraciones televisivas, aunque aclaró que la investigación se encuentra en una etapa inicial.

En paralelo, Trump reveló que el sospechoso habría escrito un manifiesto de fuerte contenido anticristiano, en el que expresaba su odio hacia ese grupo y justificaba sus acciones. Según reportes del diario New York Post, el documento —de más de mil palabras— fue enviado a familiares minutos antes del ataque e incluía referencias directas contra la administración y una lista de posibles objetivos, con altos cargos del Gobierno en el centro.
El mandatario describió al detenido como una persona “muy perturbada” y aseguró que su familia conocía sus problemas. “Ese tipo está enfermo”, afirmó en una entrevista con Fox News.
Pese a estas declaraciones, Blanche se mostró más cauto y evitó confirmar un móvil ideológico definitivo. Indicó que el análisis de los dispositivos electrónicos apunta a un ataque dirigido contra la administración, pero subrayó que el motivo oficial aún está bajo investigación. El sospechoso no estaría colaborando con las autoridades y se espera que comparezca este lunes ante un tribunal federal.
Con Allen bajo custodia, los investigadores intentan determinar si actuó solo o contó con apoyo, además de establecer cómo logró ingresar armado al evento y si existieron señales previas que podrían haber anticipado el ataque.









