La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) continúa agravándose y ya registra 2.011 casos confirmados y 754 fallecidos, lo que representa una tasa de letalidad del 37,5%, según el último boletín oficial con datos actualizados al 13 de julio.
Además, 753 pacientes permanecen aislados u hospitalizados, mientras que 366 personas lograron recuperarse de la enfermedad. Sin embargo, el rastreo de contactos alcanza solo el 67,4%, una cobertura considerada insuficiente para contener la propagación del virus.
El brote se expande a nuevas provincias
La epidemia afecta actualmente a cinco provincias: Ituri, Kivu del Norte, Kivu del Sur, Tshopo y Alto Uele. La provincia de Ituri continúa siendo el epicentro, donde el nivel de transmisión sigue siendo elevado.
Las autoridades sanitarias advirtieron que la aparición de nuevos casos en Alto Uele confirma una expansión geográfica del brote, por lo que reclamaron un refuerzo inmediato de la vigilancia epidemiológica, la capacidad de diagnóstico y la preparación operativa.
El Ministerio de Comunicación y Medios aseguró que continúa fortaleciendo las tareas de vigilancia, atención de pacientes y seguimiento de contactos, aunque el brote permanece en una fase de transmisión sostenida, con un crecimiento acelerado de los contagios.
Una respuesta sanitaria bajo presión
La emergencia también enfrenta serios problemas operativos. En el Hospital General de Bunia, ubicado en Ituri, trabajadores de la salud iniciaron una huelga para reclamar el pago de compensaciones adeudadas por trabajar en condiciones de alto riesgo. La protesta se suma a las dificultades logísticas y financieras que complican la respuesta sanitaria.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió además que alrededor del 80% de los nuevos contagios provienen de cadenas de transmisión desconocidas, lo que evidencia que el virus se está propagando más rápido de lo que pueden rastrearlo las autoridades.
Según el organismo, muchas de las muertes recientes ocurren en las comunidades, ya que numerosos pacientes fallecen antes de llegar a un centro de salud.
La cepa Bundibugyo, sin vacuna ni tratamiento específico
El brote fue declarado oficialmente el 15 de mayo y corresponde a la cepa Bundibugyo del virus del ébola, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30% y el 50%. Actualmente no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico para esta variante.
La OMS considera que el riesgo de expansión es alto en África subsahariana y bajo a nivel mundial. Además, estima que el virus comenzó a circular en Ituri aproximadamente dos meses antes de que se declarara oficialmente el brote.
La epidemia también alcanzó a Uganda, donde ya se confirmaron 20 casos, de los cuales 15 fueron importados desde la RDC, incluyendo dos fallecimientos.
La tercera peor epidemia de ébola de la historia
El actual brote ya es considerado la tercera peor epidemia de ébola registrada y la decimoséptima que afecta a la República Democrática del Congo.
Solo es superado por la epidemia que golpeó a África Occidental entre 2014 y 2016, con cerca de 28.000 casos y 11.000 muertes, y por el brote ocurrido en el este del Congo entre 2018 y 2020, que dejó 3.481 contagios y 2.299 fallecidos.
El virus del ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y provoca una enfermedad hemorrágica grave que puede causar fiebre alta, vómitos, diarrea y hemorragias internas.
