Las autoridades sanitarias de distintos países intensificaron este jueves la búsqueda de pasajeros que viajaban a bordo del crucero MV Hondius, escenario de un brote de hantavirus que ya dejó víctimas fatales y provocó una alerta internacional. El temor de los organismos de salud es que algunos viajeros hayan propagado el virus tras abandonar la embarcación en diferentes escalas sin haber sido sometidos a controles sanitarios.
Según trascendió, al menos 29 pasajeros de 12 nacionalidades desembarcaron el 24 de abril en la isla de Santa Elena antes de que se confirmara oficialmente el primer caso mortal. Desde entonces, autoridades de Europa, Estados Unidos y Asia iniciaron tareas de rastreo para reconstruir los movimientos de los turistas y monitorear posibles contagios.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que cinco de los nueve casos sospechosos vinculados al crucero dieron positivo y advirtió que podrían detectarse más infecciones en los próximos días. Sin embargo, el organismo buscó llevar tranquilidad y descartó que la situación pueda derivar en una crisis sanitaria similar a la pandemia de Covid-19.
“Esto no es el comienzo de una epidemia. Esto no es el comienzo de una pandemia. Esto no es Covid”, afirmó en Ginebra Maria Van Kerkhove. La especialista explicó que la mayoría de las variantes del hantavirus no se transmiten entre personas y que el contagio suele producirse por contacto con roedores, sus secreciones o excrementos.
Sin embargo, la principal preocupación de los investigadores apunta a que la cepa detectada sería Andes Sur, la única variante del hantavirus con capacidad comprobada de transmisión entre personas. El crucero había partido desde Ushuaia y transportaba pasajeros de más de 20 nacionalidades que posteriormente se dispersaron hacia distintos continentes.
La hipótesis principal sostiene que el contagio inicial se habría producido en Sudamérica antes del embarque, durante excursiones turísticas realizadas en Argentina y Chile. Las primeras víctimas fatales fueron una pareja neerlandesa que habría contraído el virus antes de abordar el buque y posteriormente facilitó la propagación dentro de la embarcación.
Pese a que la OMS intentó descartar un escenario pandémico, el director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, aprovechó la emergencia para pedir formalmente a Argentina y Estados Unidos que reconsideren su decisión de abandonar la institución.

“Creo que reconsiderarán sus decisiones porque pueden ver lo importante que es la universalidad para la seguridad sanitaria”, afirmó Tedros durante una conferencia de prensa dedicada al brote. El funcionario remarcó que los virus “no responden a políticas ni fronteras” y subrayó la necesidad de mantener mecanismos de cooperación global frente a emergencias sanitarias.
A pesar de haber oficializado su salida del organismo en línea con la postura de Washington, el gobierno argentino mantiene cooperación técnica con la OMS para monitorear la situación. Actualmente, el organismo internacional coordina el rastreo de contactos, las alertas sanitarias y el intercambio de información genética sobre el virus.
La preocupación creció aún más tras conocerse la internación de una azafata de la aerolínea KLM en Ámsterdam, quien podría convertirse en la primera persona ajena al crucero en contagiarse durante el brote. La mujer permanece aislada mientras se le realizan estudios diagnósticos.
La azafata había estado en contacto con una ciudadana neerlandesa de 69 años que había viajado en el crucero y falleció posteriormente en Johannesburgo, Sudáfrica. Según medios locales, la pasajera abordó brevemente un vuelo de KLM desde Sudáfrica hacia Ámsterdam, aunque finalmente la tripulación decidió impedirle continuar el viaje debido a su delicado estado de salud.
El brote se habría iniciado semanas antes, cuando un hombre neerlandés de 70 años comenzó a presentar síntomas el 6 de abril mientras se encontraba a bordo del MV Hondius. El pasajero murió cinco días después, aunque inicialmente su fallecimiento fue atribuido a causas naturales. Su cuerpo fue desembarcado recién el 24 de abril en Santa Elena, junto con otros pasajeros que abandonaron la expedición.
Tras la muerte de la mujer neerlandesa en Sudáfrica, la OMS activó un operativo de rastreo para identificar a unas 80 personas que compartieron vuelos o mantuvieron contacto estrecho con ella durante el trayecto entre Santa Elena y Johannesburgo.
Mientras tanto, las autoridades sanitarias de distintos países comenzaron a monitorear a pasajeros que regresaron desde el crucero. En Suiza, un hombre permanece internado en un hospital de Zúrich tras dar positivo por hantavirus, aunque las autoridades aclararon que no existe riesgo para la población general.
En Reino Unido, dos pasajeros permanecen aislados en sus domicilios y bajo seguimiento médico, aunque hasta el momento no presentan síntomas. El director científico de la Agencia de Seguridad Sanitaria británica, Robin May, indicó que tanto ellos como otros viajeros deberán cumplir un aislamiento preventivo de 45 días.
En Singapur, dos residentes fueron aislados y sometidos a pruebas diagnósticas, mientras que en Dinamarca un ciudadano permanece en autoaislamiento sin síntomas. En Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) monitorean a pasajeros que viajaron hacia Georgia, California y Arizona.
En medio de la crisis, el crucero, operado por Oceanwide Expeditions, permaneció varios días navegando frente a Cabo Verde luego de que se le negara autorización para atracar. Finalmente, el buque puso rumbo hacia las Islas Canarias, en España, donde se esperaba su llegada bajo estrictos protocolos sanitarios.
La decisión del gobierno español de permitir el ingreso del barco generó preocupación en Canarias. El presidente regional, Fernando Clavijo, pidió explicaciones al gobierno central y solicitó una reunión con el jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez.
La ministra de Sanidad española, Mónica García, aseguró que “no existe ninguna amenaza para la salud pública” y explicó que el barco permanecerá fondeado sin atracar en puerto. Además, detalló que los pasajeros serán evaluados a bordo y trasladados bajo estrictas medidas de bioseguridad, sin contacto con la población local.
Según trascendió, los países de la Unión Europea (UE) comenzarán a evacuar a sus ciudadanos desde Canarias a partir del 11 de mayo. Los 14 españoles que viajaban en el crucero, incluido un tripulante, serán derivados al hospital militar Gómez Ulla de Madrid para continuar con controles médicos y aislamiento preventivo.
Oceanwide Expeditions confirmó además que todo el contingente que pasó por el MV Hondius desde el 20 de marzo está siendo rastreado para intentar contener la propagación del virus. La evolución del operativo sanitario y la coordinación internacional marcarán el rumbo de una crisis que ya puso bajo presión los sistemas de vigilancia epidemiológica de varios países.
